Mostrando entradas con la etiqueta pecados capitales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pecados capitales. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de septiembre de 2011

Pereza

Seamos perezosos en todas las cosas, excepto al amar y al beber, excepto al ser perezosos.

LESSING[1]


A este séptimo mal llego cansado,

y comienzo le doy con un bostezo.

Y si no me espabilo y desperezo

poca cuenta he de dar de tal pecado.


Ya Paul, yerno de Marx, le encontró el lado

benéfico al desmayo con que empiezo

un soneto que apenas enderezo:

“EL TRABAJO OBSESIVO Y ALIENADO …”


&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&


He llegado tan lejos – me parece –

en la meditación de la indolencia

que un buen descanso el cavilar merece.


Las cosas hay que hacerlas a conciencia …

y no doy más de mí. Lo dejo en trece.



[1] Citado en cabecera del primer capítulo de “El derecho a la pereza” de Paul Lafargue, yerno de Carlos Marx.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Gula

En esta España de la hostelería
 la gula más que vicio es bien sagrado:
 santo manjar es el cordero asado,
 y santo, el vino de la sacristía, 


el pan candeal, crujiente eucaristía, 
para el abad, cocido o estofado, 
para el cura, lentejas y guisado 
y al pobre, sopa boba y letanía. 


 Antes que se levanten los manteles 
queden para deleite de glotones 
ponches, licores, frutas y pasteles: 


 ciruelas, guindas y melocotones, 
naranjas, peras, uvas moscateles, 
y del Cielo tocinos, y bombones.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Avaricia


Más, más, más, más y más. Nada es bastante.
El ansia de tener Todo devora,
y acapara, retiene y atesora
- mas ¿por qué? – cuanto topa por delante.

Y corrompe o fulmina en un instante
al que afronta su furia destructora,
soborna al juez y al prócer que perora
le alquila el desparpajo y el talante.

Ni Inocencia ni Bien, nada subsiste;
todo perece en pro del Beneficio
sobre el ara ominosa del Mercado.

A esta pandemia – la peor que existe -,
a este horrible y vitando maleficio
lo llaman Capital, como al Pecado.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Envidia

Pintan color de hiel, verdiamarilla,

a quien se duele de la dicha ajena,

porque es rüin pasión sentir tal pena

sin que medie querella ni rencilla.


Se consume en la rumia y apolilla

quien no ve más allá de esta condena:

que le parezca mala, en otro buena,

cualquiera joya que en sus manos brilla.


Si odiar el bien del otro te obsesiona

si en procurarle daño perseveras,

como maligno lance de este juego,


no tendrás paz ni cetro ni corona,

ni el pan te saciará ni en las praderas

de la felicidad habrás sosiego.

viernes, 26 de agosto de 2011

Lujuria

¿Cómo llamar a tal ardor pecado?
¿Cómo tildar de torpe a esta dulzura?
Sólo la hipocresía dice impura
de la fruta que busca de tapado.

Es el deseo, suave o desbocado,
el talismán que alumbra la locura
de unión total con otra criatura:
es comunión, es gloria y es sagrado.

Quien nada da de sí, quien no se entrega,
quien compra el sexo como mercancía
el más preciado don convierte en heces.

Mas no quien pone todo en la refriega
y abnegado de sí todo lo fía
en Afrodita y en Amor por jueces.

viernes, 19 de agosto de 2011

Soberbia

Yo soy yo mismo, el resto es paisanaje,

Dios rompió el molde tras mi paridera,

lo humilde ni me roza ni me altera

y el espejo me muestra su homenaje.


Mirarme cara a cara es un ultraje

pues que no me tuteo con cualquiera.

Mi yo es más ancho que cualquier frontera,

y es lo justo rendirme vasallaje.


Gloriosa fue mi madre al darme vida

por cima de los míseros mortales.

Para ello fue sin mancha concebida.


Y aquí estoy, sin recato y sin iguales,

sin nadie que me tosa ni me impida

lucir mis galas más que excepcionales.

viernes, 12 de agosto de 2011

Ira

Hoy tengo el corazón en carne viva,
pero no importa: el corazón no duele;
es el molino que mi sangre muele
e impulsa su caudal: rabia opresiva.

Seca tengo la boca, sin saliva,
y el músculo, que late más que suele,
una orden aguarda por que vuele
hoy por su fuerza la función activa.

De un negro abismo mi pasión refluye
e inunda mi visión, fundida en rojo.
De cuanto vive su alentar denigro.

Del polvorín latente de mi enojo
la chispa de la Ira es el peligro:
rencor irracional que odia y destruye.
Madrid, viernes, 12 de agosto de 2011