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viernes, 23 de octubre de 2009

Perqué en el siglo XXI Versión laica-republicana

Acerca del “perqué” dice Rudolph Baehr (Manual de versificación española. Primera edición, 5ª reimpresión. Ed. Gredos, 1997, pags. 229-231) que “en su forma auténtica … consta de una redondilla o una estrofa de cinco versos seguida de una serie ilimitada de pareados octosílabos. … La particularidad de los pareados en el perqué consiste en que las rimas parejas (aa bb cc , etc.) unidas por el metro, se separan cada vez por cortes sintácticos; cada pareja que se origina de esta manera se inicia con “por qué”, “porque” u otro elemento en uso anafórico.” Y cita como ejemplo el poema nº 1 del Cancionero de Palacio, del Almirante Diego Hurtado de Mendoza.

El perqué inicia su andadura con el poema citado, en 1405 y llega hasta el siglo XVII, durante el cual prácticamente se extingue. Se usó fundamentalmente para la queja amorosa o la sátira, y fue practicado por muchos poetas en ese periodo; aparte del citado, cabe añadir a Juan Torres, Juan del Enzina, Sánchez de Badajoz, Cervantes y Lope de Vega.

En este intento de resurrección del perqué he procurado atenerme, tanto en la estructura formal como en la intención satírica, a lo que fue en su momento, con las lógicas libertades que exige una composición rigurosa en la rima. Va por ustedes.


¿Cómo sería un “perqué”

en este siglo azaroso?

No encuentro dificultoso

hallar materia por qué

sobran las contradicciones:


¿Por qué este país es Reino?

Me sobran explicaciones

y me faltan las razones:

Pues si un tirano dispuso


como remate a su abuso,

en su ley de Sucesión,

que aquí reinara el Borbón

que él mismo crió a sus pechos


¿se han de aceptar como hechos

los designios del malvado

cuando “atado, y bien atado”

legó el futuro de España


a gentes de su calaña,

empezando por el Rey,

hombre fuera de la Ley

que nos rige a los demás?


¿Por qué se acepta sin más

ese injusto privilegio?

¿Por qué extraño sortilegio

un hombre desde la cuna,


sin razón válida alguna

se eleva sobre el común?

Si no distinguir ningún

hombre de otro es Democracia


lo contrario, Aristocracia,

es consagrar diferencias

y dar reinos como herencias

cual si de cosas privadas,


a su dueño reservadas,

se tratara, y no de públicas.

Así, sólo a las Repúblicas

la Democracia se adhiere;


que República confiere

legitimidad completa

pues que promueve y respeta

la más estricta Equidad


dentro de la Libertad

y del proceder Fraterno,

y cela el justo gobierno

en beneficio de todos.


¿Por qué siendo de estos modos,

tan sobrada de argumento,

dicen no ser el momento

de airear esta bandera?


Pueblo español, la Tercera,

no del proceder servil

del politicastro vil

ha de venir de la mano.


El sentir republicano

ha de traerla algún día,

superando la apatía

de estómago agradecido


del mediador corrompido

con el clamor general,

con el estruendo genial

de la nueva juventud.


Ojalá con prontitud

veamos la nueva aurora.

¿Cuándo llegará la hora

de ver su rayo fecundo?

………………………..

………………………..

………………………..

Y, aunque en las dudas abundo,

aun guardo muchas preguntas

de otras cuestiones que, juntas,

se refieren a costumbres:


¿Por qué si a las muchedumbres

contra el rico prevenía[1]

Jesús, resulta que hoy día

su Iglesia al rico se atiene[2]?


¿Por qué al pobre le conviene

la distante compasión,

la limosna y la oración,

y no la recta Justicia?


¿Por qué si el pobre acaricia

esa Sed con que se crece

la iglesia oficial le ofrece

otra vida en otro mundo?


Resignar al vagabundo[3]

a que acepte su pobreza

¿no es por ventura vileza

que lo entrega a quien lo explota?


Si la dignidad embota,

si aliena la condición

del Hombre, la Religión,

¿no será estupefaciente[4]?


¿Por qué tan confusa mente

con facilidad se olvida

en las campañas pro-Vida

de sus Cruzadas de Muerte?


¿O, del hereje, la suerte,

entre el tormento y la hoguera,

la dialéctica señera

de la Santa Inquisición?


¿O la negra Tradición

de baños en sangre y saña

por la cual la cruz de España

es la Cruz de Cuelgamuros?


¿Por qué, ignorantes y duros

en los “pecados” del sexo,

el clero célibe obseso

sin autocrítica acusa?


¿Por qué Nannysex[5] abusa

de un menor, y es monstruo horrendo,

cuando lo hace un reverendo[6]

se le tapa y se le esconde?


Un obispo[7] no sé donde

dice que “van provocando”

esos niños, no sé cuando,

que pueblan las sacristías.


¿Por qué las comisarías

nos hablan de pederastas,

y de curas “entusiastas”

la Iglesia, que suelta tela?


¿Fue tan solo bagatela

el vicio del Legionario

allá por su Seminario?

¿Maciel[8], quizá, se llamaba?


¿Benedicto vigilaba

como debía ese vicio

que tan tremendo estropicio

causa a la Iglesia en su erario?


Mas, aún siendo el dinerario

un escarmiento oneroso

¿qué no será el horroroso

tormento del inocente?


Y es este espanto inclemente

el que sublevó al profeta[9]

y proclamó su receta

a quien pervirtiera infante:


“piedra al cuello y, al instante,

a lo hondo del abismo”,

“Amén” digo yo a lo mismo,

con rabia y sin compasión.


Y sin más contradicción,

no encontré dificultoso

en este siglo azaroso

localizar los “por qué”

con que montar un “perqué”

que resultara sabroso.



[1] “De nuevo os digo: es más fácil que un camello entre por el hueco de una aguja que entre un rico en el reino de los cielos” Mateo 19:24. Veinte siglos llevan las iglesias oficiales tratando de dar la vuelta a estas palabras.

[2] Las mayorías dominantes en las iglesias subsistentes, con honrosísimas excepciones, andan hoy más cerca de la extrema derecha que de la derecha civilizada.

[3] Esta tendencia se enseñorea de la Iglesia oficial a partir de la catástrofe que supuso la dispersión y persecución de la primitiva iglesia cristiano-judía tras de la destrucción de Jerusalén en el año 70, y el advenimiento de Saulo de Tarso, judío de Alejandría, que acomoda el cristianismo para la ulterior contemporización con el Imperio Romano, como finalmente sucede tras Constantino, y pospone la realización del Reino mesiánico a la Otra Vida, o sea nunca.

[4] Religión: opio del Pueblo, según otro judío que no oficiaba de tal: Carlos Marx.

[5] Referencia al apodo en los medios (Nannysex) de Álvaro Iglesias, condenado en Madrid a 58 años de cárcel como pederasta, por abusos sexuales a niños que le dejaban para su custodia en una guardería, de los que hacía exhibición en Internet

[6] En referencia a los numerosos casos de abusos sexuales contra menores efectuados por muchos curas en diócesis norteamericanas, españolas, austriacas, etc. que la Iglesia optó por “tapar” pagando indemnizaciones millonarias a las víctimas, lo que ha dejado en bancarrota a muchas diócesis, especialmente norteamericanas, pero que no han impedido que por fin salte el escándalo, y haya tenido que intervenir, tardíamente, el Sumo Pontífice, quien, como Prefecto para la Doctrina de la Fe, fue responsable en su día del tratamiento dado a estos escandalosamente numerosos casos. En estos momentos, tímidamente, empiezan a plantearse dejar al culpable bajo el brazo secular de la Ley con todas sus consecuencias. Más recientemente han saltado a los medios casos semejantes en Irlanda y otros países mayoritariamente católicos, lo que indica que el mal estaba generalizado en el colectivo clerical, cuyos miembros nunca fueron entregados a la Justicia común para que purgaran esos crímenes, de la misma manera que se hace cuando los comete un seglar, tanto más cuanto que su condición de clérigos no sólo no debería considerarse atenuante sino más bien agravante de su crímen, por cuanto se ejerce sobre los niños y jóvenes arropados los clérigos criminales por su supuesto “ascendiente moral”.

[7] Español, de una diócesis meridional, que llevó su cinismo a extremos lamentables, por lo que “de su nombre prefiero no acordarme”.

[8] Marcial Maciel Degollado, fundador de la organización católica Legionarios de Cristo, denunciado reiteradamente en varias instancias, incluida la Suprema de Juan Pablo II, por varias de sus presuntas víctimas, ex seminaristas y sacerdotes, por reiterados abusos sexuales y drogadicción. La Iglesia lejos de reconocer los hechos batalló legalmente en contra de las presuntas víctimas e ignoró cualquier posibilidad de veracidad en sus acusaciones. Finalmente, ya Benedicto XVI, no tuvo otro remedio que “jubilar” al interfecto. Un caso más de la doblez de la Iglesia oficial en estos espinosos asuntos.

[9] “y el que escandalizare a uno de estos pequeñuelos que creen, mejor sería que le echasen al cuello una muela asnal y le arrojasen al mar” Marcos 9:42

martes, 1 de abril de 2008

La Media Luna del alfanje y la Cruz de la espada

Comentando unas palabras de Benedicto XVI que recogían una cita del Paleólogo acerca del caracter "violento" de la expansión del Islam frente a la del Cristianismo, que consideraba apoyada en la Razón o el "Logos".

Ni un sonrojo privó a Su Santidad
de parir erudita parrafada:
“de Cristo el “logos”, del Islam la espada”,
con riesgo de hacer trizas la Verdad.

¿Qué nube le ocultó la Realidad:
mil setecientos años de Cruzada,
la Cruz al pecho, la Tizona alzada
por expandir la Santa Cristiandad?

La Inquisición, que ahora presidía,
¿qué “logos” enfrentaba a Galileo,
por su propuesta del heliocentrismo:

los argumentos de la Astronomía
o del candente hierro el centelleo
y la Santa Razón del Catecismo?

Y en este suelo mismo,
la Cruz que un día conquistó Granada
y aquel terror de Franco ¿eran Cruzada?

domingo, 20 de enero de 2008

¡Mamá, no quiero ser poeta excepcional!

Mi "expulsión" de poesiapura.com

Excepcional poeta en hora mala
me encontré sin saber que no lo era:
la vanagloria, mala consejera,
vino a tentarme con su incierta gala.

Hoy mi nombre con otros se propala
en nómina infamante, pregonera
de sinecura injusta y fama huera:
¡Valverde, bórreme, que me señala!

Quiero volver a ser sin apellidos,
sin rangos de nobleza, cargo o cuna
un poeta de a pie, de infantería.

Libre de privilegios desmedidos,
ser oscuro poeta de fortuna,
que se gana la gloria día a día.

Y así, sin nombradía,
pasar inadvertido entre la gente
que se duele del título “inocente”.

Con la excusa de este soneto se me impidió definitivamente el acceso regular al portal de poesía llamado Poesía Pura. La insólita acción del dueño del portal, Carlos Valverde, sin previo aviso, sin mediar diálogo alguno con el autor, sin posibilidad de plantear alegaciones ni ejercer defensa alguna por parte de éste, fue ejecutada hace casi exactamente un año; más precisamente el 23 de Enero de 2007. ¡Cosas de los foros, de sus dueños y de sus corifeos!

Los antecedentes y circunstancias que rodearon tan violenta e ineducada ruptura, a la que en adelante me referiré simplemente como el suceso, fueron a mi modo de ver las siguientes: Me había registrado en Poesía Pura un par de años escasos antes del suceso.

Poesía Pura era un espacio en Internet en el que uno podía “postear” poemas, comentar los de otros o contestar a los comentarios sobre los propios. Tenía su dueño, Carlos Valverde, una filosofía peculiar algo maniquea de buenos y malos – que también he visto en otros foros, aunque quizá no tan acusada – y en consecuencia de premios y castigos, galardones y silencios. Los poetas podían ser no galardonados (denotados solo como poetas), excepcionales (con un doble par de alas bajo el nombre y el título expreso de POETA EXCEPCIONAL) o con excelencia innominada (que solo vi. darse a sí mismo, al propio Valverde, que adornaba su presencia en los temas con un par de hojas de roble). En cuanto a los poemas los había (y eran mayoría) sin mención alguna, luego venían los de LECTURA RECOMENDADA (en azul), los POEMAS EXCEPCIONALES (en rojo) e incluso algunos poemas o eventos que merecían incluso Avisos especiales de recomendación.

Yo acepté sin más estas normas, usos y costumbres sin tomármelos demasiado en serio quizá porque mi educación la había recibido de centros públicos, relativamente laicos donde la contaminación mosaica aun siendo cierta era mucho más leve que la que se impartía en colegios religiosos. Y a mí todo esto me olía a colegio de frailes. No obstante lo cierto es que me fue bien dentro de estos cánones y al poco tiempo mis poemas empezaron a “recomendarse” primero y sin tardar mucho empezaron a asignar con bastante frecuencia el “galardón” de EXCEPCIONAL a un número creciente de mis poemas, se me hizo una entrevista y ¡¡¡TACHÁN!!! De repente, sin comerlo ni beberlo, me encontré elevado a la excelsa dignidad de POETA EXCEPCIONAL, condición que asignaban a un número reducido de personas, quizá cincuenta o sesenta sobre varios cientos de entre los que colgaban temas. Pues ¡muy bien! Lo agradecí y seguí adelante, sin darle demasiada importancia, porque realmente estimé que no la tenía: era todo demasiado artificioso. Continué posteando poemas con mayor o menor acierto; hice buenos amigos y otros que por lo que se vio después sólo aparentes … Y un día …

Un día el bueno de G. S., un buen poeta de nombre que recordaba a Zola, tuvo a bien poner en cuestión lo que, por las consecuencias, el Sr. Valverde consideraba la viga maestra de todo su andamiaje : ni más ni menos que la consideración misma de POETAs EXCEPCIONALes. Abrió un tema en que razonadamente argüía en contra de tal consideración. Afirmaba que, si acaso, podría hablarse de tal o cual poema de gran calidad o excepcional pero nunca de una persona o una obra completa y que esto solo olía a privilegio de camarilla (cito obligadamente de memoria, excúsenseme incorrecciones). Muchas personas intervinieron (yo no) con comentarios a ese tema, abundando de manera mayoritaria en esas mismas ideas. Uno incluyó la lista completa de POETAS EXCEPCIONALES de Poesía Pura (que me incluía)… La cosa parecía ya un juicio paralelo …

Entonces tuve la idea, no se si afortunada o desafortunada, de abrir un nuevo tema para replicar a mi buen amigo G. S. de manera irónica (la parábola irónica tiene el peligro evidente de que si se usa entre personas apasionadas o poco inteligentes, o ambas cosas a la vez, puede ser interpretada en sentido directo y ser muy mal entendida). Me temo que eso pasó; yo posteé el soneto que figura arriba y las consecuencias fueron fulminantes por este orden:

1. El tema de G. S. desapareció; induzco que Valverde lo borraría.
2. Mi tema recibió tres comentarios: uno neutral de Luciana Rubio, otro de un tal Victor o Víctor, Poeta Excepcional y Miembro de la Asesoría Rectora al que yo no conocía y del que tengo la sospecha que era el propio Valverde bajo algún seudónimo, que afirmó en tono críptico algo así como que “bueno era saberlo y que tomaba nota”; y del tercer mensaje no me acuerdo.
3. Unas horas más tarde intenté entrar al Portal y no pude. Me bloqueban por control de mi dirección IP. También rechazaban mi correo a
poesíapura@poesiapura.com. Sin embargo no recibí e-mail ninguno de su parte.
4. Como tenía la dirección de e-mail de Nieves Álvarez Martín esa misma tarde le envié uno en que trataba de explicar mi intención y le pedía alguna noticia o explicación, pero no obtuve respuesta alguna. En días sucesivos reiteré ese e-mail a Nieves sin respuesta alguna hasta tres días más tarde.
5. Sin aguardar a esa respuesta, teniendo cuenta que yo tenía en el Portal temas míos sin salvar usé mis conocimientos de informática para entrar en Poesía Pura burlando el control de IP. Hay muchos métodos que emplean los “hackers” para practicar la navegación anónima, generalmente mediante uso de proxys.
6. Entré en Poesía Pura y lo que me encontré no era tan puro. El tema mío estaba cerrado y manipulado. De mi parte solo se mantenía el soneto de cabecera, se habían eliminado los comentarios favorables o neutros como el de Luciana y los demás que mencioné en el epígrafe 2. En su lugar figuraban cuatro anatemas en que se me vilipendiaba y se me ponía como a hoja de perejil a mí, a mi honestidad y a mis poemas pasados, presentes y futuros. Firmaban las piezas de este Auto de Fe inquisitorial Carlos Valverde, dueño del sitio, y sus tres acólitos más queridos Vicente Martín, Atanasio García Page y Nieves Álvarez Martín. ¡Qué tropa tan gallarda y con tan impecable sentido de justicia! (Ojo, es ironía). En la obligada mudez y ausencia del encausado, incapaz de defenderse, ni de que lo defendiera nadie (que para evitarlo cerraron el tema) clavaron en la plaza pública de su deshonroso lugar la bula de excomunión …
7. Los días sucesivos seguí entrando anónimamente para sacar copia de mis cosas. Mis poemas seguían en su sitio (¡qué poca vergüenza! No se admite al poeta pero se sigue haciendo uso ilegítimo de su obra).
8. Al tercer día recibí por fin correo de Nieves Álvarez Martín. Mentía desconocimiento del asunto hasta esa fecha (como si yo no hubiera visto con mis ojos su participación en el sórdido aquelarre del punto 6) pero se afirmaba en la condena por cuanto “ese soneto era una auténtica declaración de guerra y un insulto a todos nosotros” por lo cual “era lógico que el Jefe (sic) te haya cerrado la puerta de este foro …”. ¡Ahí está el soneto! – digo yo.
9. Le contesté, ya con trato de Vd. y distante, que mi soneto “no era una declaración de guerra ni un insulto a nadie ni nunca pretendió serlo … sino una contestación en tono irónico (que ustedes no han percibido al parecer ni tampoco se han molestado en interrogar sobre su sentido al autor antes de condenarle) … a otro de G. S. que cuestionaba el sistema de calificación de poetas …” Y más tarde “Y a usted, que se decía tan amiga, le faltó tiempo para adherirse inquebrantablemente a su ““Jefe””. ¿Se le pasó por la imaginación por un momento que pudiera haber otra explicación al asunto, que de haber hablado conmigo pudiera haberse aclarado, atenuado, excusado, etc.?¿No tiene el participante en un foro el más mínimo derecho a ser oido cuando se sospecha de él un mal proceder?¿No tiene ningún derecho a nada?¿Es culpable mientras no se demuestre lo contrario? Ustedes sabrá de qué van y usted sabrá a quien y por qué se adhiere. Y me despedí para siempre de mujer tan oportunista.

Y esta es toda la historia desde mi punto de vista de cuanto aconteció en relación con mi veto a la entrada en poesiapura.com. Si tuvieran un mínimo de decencia sus rectores hubieran borrado finalmente todo rastro de mi abundante participación allí. No me he molestado en comprobarlo. He seguido recibiendo convocatorias a sus actividades, que trato como correo parásito (¿lo llaman “spam”?