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domingo, 27 de julio de 2014

Los buitres de Sión


Bajos vuelan los buitres de Sión,
siniestra plaga
que patrulla los aires infectados
de hedor de muerte.
Bajos vuelan, las garras preparadas
y los corvos, feroces, fuertes picos
tintos en sangre martir
y restos de la carne deglutida.

Bajos vuelan los buitres de Sión
sobre los vientres
aún calientes de las embarazadas,
los ojos espantados de los niños.
Bajos vuelan, oteando la carroña,
muertos que hieden junto a muertos vivos
sin llanto ya, sin alma, sin espanto
por entre los destrozos de la ruina.

Bajos vuelan los buitres de Sión
mientras contemplan
con regocijo el pánico abatido
sobre el mísero pueblo que aún aguanta.
Bajos vuelan, vigilan y se ensañan
con cualquier rebullir que indique vida,
cobijo o resistencia,
canto o clamor ajeno a su dominio.

viernes, 9 de octubre de 2009

Soneto macabro

No me queméis ni me enterréis. Deseo
que me comulguen aves de carroña;
que hundan en mí su pico sin ponzoña
y me devoren como a Prometeo.

Y que los vermes guiñen donde veo,
las tibias sean flautas de zampoña
por las que silbe desdentada doña
que ostenta la guadaña por trofeo.

Pues no he de ser, que sean mis despojos :
- la alquimia abdominal de mi intestino,
la pasión de mi víscera cardiaca

y la dulce nostalgia de mis ojos –
para el festín final de mi destino,
carta fatal, macabra y demoníaca.

martes, 24 de julio de 2007

¡Que me coman los buitres!

Parece ser que los parsis en la India exponían los cadáveres de sus muertos en altas atalayas para ser comidos por los buitres. Los animales carroñeros son los grandes recicladores de la Naturaleza, al ingerir la materia orgánica muerta, que aún incluye productos orgánicos de una gran complejidad, especialmente las proteínas, no las destruyen sino que las recombinan, manteniendo esa riqueza que tanto le ha costado formar a la Naturaleza. Téngase en cuenta que somos la cumbre de una largo proceso trófico piramidal. Si incineramos, devolvemos el conjunto a sus componentes elementales perdiendo no sólo energía sino complejidad, esencia de la vida. En resumen, interrumpimos la vital cadena trófica.
Una alternativa enriquecedora y solidaria a la sensata costumbre de los parsis es la donación de los órganos. La recomiendo.

Y aquí van las décimas:




Referencia de imagen: http://www.cienciaydocencia.ieslosmanantiales.com/Fotos_de_%20Kenia_%20y_%20Tanzania/buitres.jpg



Soñé anoche, tras mi muerte,
que los buitres me comían,
o mis órganos servían
a otro que no tuvo suerte,
que, aunque parezca muy fuerte,
aún valgan mis proteínas,
mis carnes, mis vitaminas,
mi corazón, mi ADN,
ya que quemar no conviene
tal tesoro de chacina.

De gases, de minerales,
agua y solar energía,
con singular maestría
se construyen vegetales.
Los comen los animales
y, con ellos, van formando
los tejidos que ensamblando
van su complejo organismo.
No es justo que el egoísmo
lo acabe desperdiciando.

Mucho he comido en la vida,
y es justo que a mí me coman.
Pues, donde las dan las toman,
que al final de la partida
el que comió ... sea comida.