En forma de silva
¿Qué va a decirte del Amor un viejo
que tú ya no lo sepas, criatura?
El arte del querer se aprende amando,
no escuchando el consejo
de quien, de amar, perdió la dentadura,
y sólo la ternura
de ver amar lo sigue sustentando.
Y aunque de cuando en cuando,
al socaire de un beso,
puro recuerdo, la nostalgia aflora
y agobia al corazón bajo su peso
de manera que, blando,
goza llorando lo que tanto añora,
Amor es hoy, presente, puro ahora,
del que el ayer heredará cenizas.
Y sueños del mañana …
Goza entonces sin tregua, sé señora
de Güis y de esta hora,
del futuro que asoma a tu ventana …
Sé dichosa sin límites, Mariana(1).
Colmenar Viejo, 26 de Junio de 2008
Mariana es la hija mayor de mi hermana pequeña. Este epitalamio en forma de silva que le dedico es el décimo que hago en mi vida, cuando hace ya cerca de cincuenta años que compuse el primero. Como comenté antes de declamarlo en la boda correspondiente, las nueve parejas anteriores continúan normalmente su convivencia sin que ninguna se haya disuelto ni separado: una eficiencia taumatúrgica del cien por cien que ya desearían tener jueces, alcaldes, concejales, curas u otros casadores profesionales.
Mostrando entradas con la etiqueta edades. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta edades. Mostrar todas las entradas
domingo, 29 de junio de 2008
Epitalamio para Mariana, que se casa con Güis
Etiquetas:
Amor,
bodas,
edades,
endecasílabo,
Epitalamio,
Poesía,
silva
martes, 17 de junio de 2008
Mano y paciencia
Ya no estoy para amar y, sin embargo,
mi viejo corazón aún persevera
en mantenerse en su gozoso cargo
de amar al hilo de la Primavera.
Un busto audaz me saca del letargo,
un dulce sonreír mi sangre altera
e, imaginadamente, mano alargo
hacia la carne en flor que carne espera.
Y en esto para todo porque, luego,
el gendarme interior, miedo o prudencia,
apaga los rescoldos de mi fuego.
Que, a los que atesoramos experiencia,
cuando nos tienta el diosecillo ciego
nos consuela la mano y la paciencia.
Madrid, martes, 13 de mayo de 2008
mi viejo corazón aún persevera
en mantenerse en su gozoso cargo
de amar al hilo de la Primavera.
Un busto audaz me saca del letargo,
un dulce sonreír mi sangre altera
e, imaginadamente, mano alargo
hacia la carne en flor que carne espera.
Y en esto para todo porque, luego,
el gendarme interior, miedo o prudencia,
apaga los rescoldos de mi fuego.
Que, a los que atesoramos experiencia,
cuando nos tienta el diosecillo ciego
nos consuela la mano y la paciencia.
Madrid, martes, 13 de mayo de 2008
Etiquetas:
Amor,
arte mayor,
edad madura,
edades,
endecasílabo,
erotismo,
lujuria,
Poesía,
primavera,
procacidad,
soneto,
vejez
miércoles, 3 de octubre de 2007
A mis primeros 15.000 días
DEFINICIONES
Los minutos son granos de arena,
las horas son puñados de arena,
los días son costales de arena,
la vida es un pequeño montículo de arena.
Y ESTE ES MI CASO
Nací, y un primer grano golpeó mi cabeza.
Lloré, pero muy pronto me acostumbré a la arena.
Soñé que edificaba castillos con la arena,
pero la arena iba derecha a su tarea.
Me dediqué a mis cosas ignorando la arena.
Amé, y a mis amores enterraba la arena.
Sufrí, y el sufrimiento cubrí con más arena.
Luché y, a cada golpe,
amontonaba arena y más arena.
Cuando hasta las rodillas me llegaba la arena,
pretendí detener con las manos la arena:
pugné por achicarla, pugné por contenerla
pero siempre escapaba de mis manos la arena.
Ahora que ya me cubre la cintura la arena
aún me resisto a ver su fatal prepotencia.
Pronto habré de sentarme sobre el montón de arena.
Escarbaré buscando
viejos objetos que enterró la arena,
y mi lucha será
impedir que de nuevo los sepulte la arena.
Repararé a diario los estragos crueles de la arena.
Después, quizá me tienda en el lecho de arena.
¡Sabéis que un día me hundiré en la arena!
Si no me veis, buscadme
enterrado en la arena ...
Si podéis, ¡no olvidadme ...
... en la arena!
Los minutos son granos de arena,
las horas son puñados de arena,
los días son costales de arena,
la vida es un pequeño montículo de arena.
Y ESTE ES MI CASO
Nací, y un primer grano golpeó mi cabeza.
Lloré, pero muy pronto me acostumbré a la arena.
Soñé que edificaba castillos con la arena,
pero la arena iba derecha a su tarea.
Me dediqué a mis cosas ignorando la arena.
Amé, y a mis amores enterraba la arena.
Sufrí, y el sufrimiento cubrí con más arena.
Luché y, a cada golpe,
amontonaba arena y más arena.
Cuando hasta las rodillas me llegaba la arena,
pretendí detener con las manos la arena:
pugné por achicarla, pugné por contenerla
pero siempre escapaba de mis manos la arena.
Ahora que ya me cubre la cintura la arena
aún me resisto a ver su fatal prepotencia.
Pronto habré de sentarme sobre el montón de arena.
Escarbaré buscando
viejos objetos que enterró la arena,
y mi lucha será
impedir que de nuevo los sepulte la arena.
Repararé a diario los estragos crueles de la arena.
Después, quizá me tienda en el lecho de arena.
¡Sabéis que un día me hundiré en la arena!
Si no me veis, buscadme
enterrado en la arena ...
Si podéis, ¡no olvidadme ...
... en la arena!
Etiquetas:
edades,
Poesía,
tiempo,
verso libre,
vida
domingo, 30 de septiembre de 2007
Juventud
Llevo el espejo del alma
florecido en mil destellos,
traigo el árbol de la sangre
abierto a todos los ecos
y el volcán del corazón,
reventando de deseos.
Mis ojos, mirando, son
como una torre de arqueros,
que van flechando hoja a hoja
de la Rosa de los Vientos;
la Rueda del Horizonte
crucificada la tengo
en docenas de caminos
con mi persona en el centro
y es tan fuerte el bulle-bulle
del caldo del pensamiento
que me va quedando chica
la Bola del Universo.
Amor nunca lo sentí
pero tanto lo presiento
que marcho a tontas y a locas
enamorado del viento …
…………………………
…………………………
…………………………
…………………………
…………………………
(Habrá un día entre los días,
un solo día entre cientos,
que empezarás a sentir
el hombre que llevas dentro,
que romperás a sufrir
el Río del Sentimiento:
[Cuando alguien nombre tu nombre,
cuando alguien toque tu pecho,
cuando alguien roce tus labios
con el fantasma de un beso …]
… de allí todos los caminos
se orientarán a su centro,
de allí todos los suspiros
serán un solo deseo
y solo tendrá un sentido
la Bola del Universo:
Sabrás que tienes un nombre,
sabrás por qué late el pecho
y aprenderás por tus labios,
la magia loca del beso).
florecido en mil destellos,
traigo el árbol de la sangre
abierto a todos los ecos
y el volcán del corazón,
reventando de deseos.
Mis ojos, mirando, son
como una torre de arqueros,
que van flechando hoja a hoja
de la Rosa de los Vientos;
la Rueda del Horizonte
crucificada la tengo
en docenas de caminos
con mi persona en el centro
y es tan fuerte el bulle-bulle
del caldo del pensamiento
que me va quedando chica
la Bola del Universo.
Amor nunca lo sentí
pero tanto lo presiento
que marcho a tontas y a locas
enamorado del viento …
…………………………
…………………………
…………………………
…………………………
…………………………
(Habrá un día entre los días,
un solo día entre cientos,
que empezarás a sentir
el hombre que llevas dentro,
que romperás a sufrir
el Río del Sentimiento:
[Cuando alguien nombre tu nombre,
cuando alguien toque tu pecho,
cuando alguien roce tus labios
con el fantasma de un beso …]
… de allí todos los caminos
se orientarán a su centro,
de allí todos los suspiros
serán un solo deseo
y solo tendrá un sentido
la Bola del Universo:
Sabrás que tienes un nombre,
sabrás por qué late el pecho
y aprenderás por tus labios,
la magia loca del beso).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
