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viernes, 27 de abril de 2007

La función de la flor


Referencia de imagen: Perdida url.

La flor cumple su función
y un bello poema escribe
que es una sabia lección:
en su humilde condición,
devuelve más que recibe.

Por la flor la planta exhala
su canto más refinado
y exhibe toda su gala;
y, al publicarla, regala
su erotismo desbocado.

Hasta Jesús destacaba,
del campo, al lirio, en su historia;
y, en su humildad, lo alababa,
que, en su decir, superaba
a Salomón en su gloria.[i]

La flor, enigma inquietante
de un anclado vegetal
que grita ¡ayuda! al viandante,
con su fulgor deslumbrante,
para su ciclo vital.

Necesita transladar
fértil polen y semilla
entre uno y otro lugar;
y sólo lo ha de lograr
si ante un tercero se humilla.

Seducir a un semoviente
necesita en absoluto
y, para ese fin urgente,
se hace la flor sugerente
y suculento su fruto.

Reclamo son fruta y flor:

ofrecen felicidad
al moviente portador.
Así son, a este tenor,
vegetal publicidad.

Mas son honrados sus tratos,
nunca engañan al cliente:
pulpas y néctares gratos,
aún sin cumplir los contratos,
dan al presunto sirviente.

Así, incluso a pie de Ciencia,
da la flor más que recibe.
Más aún si, en la consciencia
de inmaterial experiencia,
la aprecia el que la percibe.

Su dádiva inmaterial
jamás será valorada:
¡lo que va de un erial
a la gloria vegetal
de la Alhambra de Granada!

[i] "Mirad a los lirios del campo como crecen ... Pues yo os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos", Mateo 6, 28-29.