jueves, 13 de octubre de 2022
Algunas de mis mejores quintillas
jueves, 19 de mayo de 2022
La undécima: una de las pocas composiciones con métrica regular de Emilio Prados.
Análisis métrico de la undécima que ocupa el lugar
antepenúltimo en el poemario “Vuelta”
TÉRMINO
ANOCHECER DE OTOÑO
Su alta espiral de hielo
pone en fuga la hora,
mientras un temblor dora
el hálito del cielo,
que dulce y fácil rielo
se desgrana. Cae el viento,
desprendiéndose lento
desde la cumbre oscura
de la alta noche en calma.
Curva la luz su palma
y el sueño se madura.
El poeta. Apunte biográfico.-
Con este último
fundó
Tras el golpe de
Estado militar contra la República, Prados no duda en unirse a la Alianza de
Intelectuales Antifascistas, en cuyas tareas se integra plenamente, y sufre las
vicisitudes del legítimo Estado tan vilmente traicionado. Su manuscrito Destino fiel recibe en 1937 el Premio
Nacional de Literatura. Al caer la República pasa a Francia y de allí a México,
donde padeció su exilio y donde finalmente falleció como se ha dicho.
La generación del 27 y su poesía.- Aunque suelen adscribirse a ella
gigantes de las artes como Buñuel, Picasso, Dalí o Falla, la generación de 1927
es fundamentalmente un movimiento poético. Un brote poderoso de creatividad
lírica de poetas concitados por el tercer centenario de Luis de Góngora y
Argote (1561-1627), quienes, al hilo del recuerdo de la obra del rememorado,
buscaron excusa para una nueva orientación literaria, tanto de su faceta
popular, letrillas y romances, como de su recargada retórica culterana,
simetrías,, trasposiciones, metáforas puras o metáforas de metáforas, hipérbaton,
perífrasis etcétera.
De esta manera
algunos poetas del 27 regresan a la vena de lo popular y del folklore, del
verso corto, por ejemplo el Alberti de Marinero
en tierra o La amante, o del romance,
como Federico García Lorca en el Romancero
gitano o El poema del cante jondo.
O por el contrario ensayan la complicación retórica neo-culterana, como el
mismo Alberti en Sobre los ángeles o Sermones y moradas. Todo lo cual implica
un giro del punto de vista anterior centrado sobre todo en lo conceptual y
emocional, en el objeto poético más que en la forma y la gala expresiva, a un mayor
cultivo innovador de lo formal, de la reconquista del donaire ancestral del
pueblo o de la arquitectura refinada del lenguaje cultivado.
Además, como
tercera motivación habría que señalar la irrupción del punto de vista
surrealista, que tan bien encarna André Breton, que tanto influyó en bastantes
de los poetas del grupo. Y como cuarta la necesidad que algunos sintieron de
romper el corsé de la gramática tradicional, de descoyuntar el lenguaje.
Según se aleje o acerque
cada poeta más o menos a una u otra pulsión de entre las citadas irá definiendo
su perfil poético concreto. Pero de alguna manera todas ellas suelen contar en
el bagaje del grupo.
La poesía de
“Tres poetas
distintos hubo en Prados a juicio de J. Sanchis Banús. El jubiloso andaluz de
la revista Litoral, el ardoroso combatiente, el poeta comprometido, interesado
por el surrealismo bretoniano en lo que tiene de compromiso social y político y
el poeta del exilio que, en México, oyera un día el eco de Dios en su
conciencia, en un sobrecogido silencio interior, antesala de la muerte.”
María Jesús Pérez Ortiz
Filóloga, catedrática y escritora
Es decir, según
esto y en referencia a lo apuntado como líneas principales de orientación
literaria para la generación, está la vena de lo popular, del verso corto y la
influencia folklórica, del compromiso político republicano y solidario, está la
más oscura, surrealista, freudiana y de búsqueda de la “poesía pura”; falta la
culterana, la gongorina, la recargada de tropos. Todo ello muy en la línea de
su mentor Juan Ramón Jiménez.
En cuanto a la
poesía más próxima al poema que vamos a analizar, la representada en los
poemarios Tiempo (1925), Canciones del farero (1926) y Vuelta (1926), corresponde a la primera
orientación, la popular, pero no exenta de reflexión filosófica, el paisaje, el
mar y “el incesante movimiento de la Vida en el Tiempo”: el Hombre en la
Naturaleza la convivencia armoniosa de la Esencia y lo Mudable.
Los pocos o muchos
que hayan prestado atención a mi modesta obra, sea en visitas a este blog, o a
los temas aportados a los pocos portales de poesía en Internet con los que he
colaborado, o a los libros que he publicado, conocen sin duda mi preferencia
por la poesía con métrica regular, por la poesía con métrica isosilábica o
isométrica y con rima sea asonante o consonante. Esta preferencia ha orientado
mi trabajo de composición o de estudio o análisis. Esto, con ser cierto, no
significa de ninguna manera que yo considere la poesía medida y rimada superior
a aquella otra que se desarrolla al margen de estas orientaciones retóricas; en
modo alguno; sería dar de lado a gigantes de este arte como Pablo Neruda o
Vicente Aleixandre, dos glorias de nuestra lengua premiadas nada menos que con
el Nóbel de Literatura. Ni tampoco lo contrario: que el corsé de la métrica
limite o menoscabe la capacidad de crear belleza con las palabras, como opinan
algunos apresuradamente; sería en este caso dar de lado a todo nuestro
brillantísimo Siglo de Oro, o ya en pleno siglo XX a poetas como Miguel
Hernández y sus sonetos en El silbo
vulnerado o El rayo que no cesa o
a Federico García Lorca en su Romancero
gitano o sus Sonetos del amor oscuro
o al Rafael Alberti de Marinero en Tierra o al gongorino Sobre
los ángeles o a Blas de Otero, Antonio Machado y otros virtuosos del verso
medido.
No. Mi preferencia
por la poesía con métrica regular debe entenderse como una preferencia
estrictamente personal; una cuestión de gustos. Pero el caso es que me he
ocupado y me sigo ocupando de estudiar, catalogar, divulgar este tipo de
poesía; esta poesía busco en los maestros y la he intentado buscar en este caso
de
Mi ámbito de
estudio han sido los tres primeros poemarios publicados por el poeta: Tiempo(1925), Canciones del farero(1926) y Vuelta(1927).
Y la primera impresión obtenida es que no existe ni por asomo la menor
regularidad formal, ni dentro de cada poema ni entre cada poema y los demás.
De este primer
vistazo solo pude establecer algunas conclusiones muy generales como que:
1.
Se
observa una dominancia de los versos cortos, en su inmensa mayoría
heptasílabos, aunque pueden encontrarse en mucha menor proporción de otras
medidas de dos a ocho sílabas.
2.
Son
muy frecuentes las estrofas que incluyen pies quebrados, o versos de distintas
medidas.
3.
Cada
nuevo poema ensaya una estructura métrica muy diferente a la del poema que lo
precede.
4.
La
rima es esporádica o falta, y cuando la hay es asonante, pero en disposición
distante o parcial (aparece y desaparece en el poema). Muy raramente se adopta
la regularidad del romance (asonante de los versos pares).
5.
Es
muy difícil de encontrar isosilabismo, y
cuando se lo encuentra es frecuente verlo rematado con una coda de versos muy
cortos.
Y sin embargo, para
mi sorpresa, hacia el final del tercer libro, Vuelta, me encontré con el
regalo de cuatro poemas (diez estrofas) perfectamente isosilábicos, con rima
consonante perfecta y una estructura estrófica poco común, quizá ideada ex novo
por el poeta, similares a la que encabeza este trabajo: la úndécima.
La undécima de
De los cuatro
tratados de métrica que consigno como bibliografía consultada tan solo uno, el
diccionario de métrica española del profesor Domínguez Caparrós, consigna una
breve referencia a la estrofa de once versos. Y no dice mucho: “Undécima: No hay una forma fija de
estrofa de once versos. Se da en la poesía del siglo XV, normalmente
subdividida en dos semiestrofas – una de cinco y otra de seis versos -. Más
difícil es encontrarla como estancia de la canción italiana”. Y acompaña un
ejemplo de undécima de Garci Sánchez de Badajoz, de estructura métrica muy
diferente, como veremos de la de
Y sin embargo ahí
están, formando parte del poemario Vuelta
(1927), el tercero de los compuestos por nuestro poeta. Encontramos undécimas
en
INICIAL Y GÉNERO. Crepúsculo (tres undécimas) ...... pag. 97
SIGNOS. Crepúsculo (tres undécimas) ………............... pags. 106-7
PRIMER SEGUIMIENTO. Torso (tres
undécimas) pags. 113-14
TÉRMINO. Anochecer de Otoño (una
sola undécima) pag. 148
Las diez undécimas
encontradas tienen la misma estructura métrica y de rima, lo que parece
obedecer a un propósito creativo muy definido en el poeta. Cada una está
formada por once versos de siete sílabas (heptasílabos). Se trata por tanto de
una formación estrictamente isosilábica. En cuanto a la rima se trata de rima
consonante perfecta; todos los versos la llevan sin que quede verso blanco, y
las diez úndécimas se atienen a un mismo esquema de rima: el esquema es éste:
abba a cc deed
es decir, empieza
con una redondilla con rima abrazada (abba)
y acaba con otra redondilla del mismo tipo (deed); entre las dos quedan un verso (a) que enlaza con la primera redondilla y un pareado independiente
(cc), de manera que ni el pareado ni
la segunda redondilla enlazan con nada, lo que resta algo de cohesión a la
estrofa en su conjunto.
Digo esto pensando
en su referente métrico más obvio e inmediato: la décima espinela. La espinela
tiene un verso menos que ésta undécima, pero estructuralmente tiene una
semejanza notable. En efecto, el esquema de la espinela es así:
abba a c cddc
según vemos, ambas
estrofas empiezan y terminan en sendas redondillas abrazadas – hasta aquí la
identidad-, además donde en la undécima hay un verso que enlaza con la primera
redondilla, en la espinela también; la diferencia está únicamente en que donde
en la espinela hay un segundo verso de enlace con la segunda redondilla, en la
úndécima éste último es sustituido por un pareado independiente de las rimas
del resto, que por una parte proporciona el verso de más y por la otra impide
el enlace con la cuarteta de cola. Solo esta diferencia – aunque sustancial a
mi entender-; pero el origen familiar de la úndécima de
Análisis métrico de la undécima Anochecer de Otoño de
Vayamos pues al
análisis de medidas y acentos verso por verso. Al principio de cada uno indicaré su número de orden en el poema. Las
sílabas tónicas irán en negritas, y
aquellas en que recaigan los acentos de intensidad, además, en rojo.
Las sinalefas irán entre paréntesis ().
1 (Su al)-(ta es)-pi-ral-de-hie-lo -> Acentos principales en
1ª, 4ª y 6ª, heptasílabo mixto de tipo A (periodo rímico=dáctilo más troqueo).
2 po-(ne en)-fu-ga-la-ho-ra, -> Acs. prales. 1ª, 3ª y 6ª, hept. mixto
de tipo B (p.r.=troqueo más dáctilo).
3 mien-tras-un-tem-blor-do-ra
-> Acs. prales. 1º, 3ª y 6ª, acento secundario en 5ª sin consecuencias,
hept. mixto de tipo B.
4 el-há-li-to-del-cie-lo, -> Acs. prales 2ª y 6ª, hept. trocaico
incompleto 2-6.
5 que-dul-(ce y)-fá-cil-rie-lo-> Acs. prales en 2ª, 4ª y
6ª, hept. trocaico completo.
6 se-des-gra-na.-(Cae
el)-vien-to,
-> Acs. prales. en 3ª y 6ª, ac. secundario en 5ª con ligero efecto
antirrítmico sobre la 6ª, hept. dactílico.
7 des-pren-dién-do-se-len-to -> Acs. prales en 3ª y 6ª, hept.
dactílico.
8 des-de-la-cum-(bre os)-cu-ra -> Acs. prales. en 1ª, 4ª y 6ª, hept.
mixto de tipo A.
9 de-(la al)-ta-no-(che en)-cal-ma. -> Acs. prales. en 2ª, 4ª y 6ª, hept.
trocaico completo.
10 Cur-va-la-luz-su-pal-ma -> Acs. prales en 1ª, 4ª y 6ª, hept.
mixto de tipo A..
11 (y el)-sue-ño-se-ma-du-ra. -> Acs. prales. en 2ª y 6ª, hept.
trocaico incompleto 2-6.
En resumen: estructura polirritmica con presencia equilibrada de los
distinto tipo rítmicos:
Trocaicos: ….. 4
(2 con estructura completa y otros 2 incompleta 2-6)
Dactílicos: …..2
Mixtos:
……... 5 (3 de tipo A y 2 de tipo B).
En cuanto a la rima, obedece, como
ya se detalló, al esquema:
abba a cc deed
siendo en este poema,
a =
-ielo
b =
-ora
c =
-ento
d =
-ura
e =
-alma
Y esto es todo cuanto me cabe o sé decir de la poco conocida undécima de
Bibliografía consultada.-
Tiempo. Canciones del farero. Vuelta.-
Manual de versificación española – Rudolph Baehr, Editorial Gredos 5ª reimpresión,
1997.
Diccionario de métrica española – José Domínguez Caparrós, Alianza Editorial.
Madrid, 2004.
Métrica española – José Domínguez Caparrós, 2ª edición revisada 2000,
primera reimpresión, mayo de 2006. Editorial Síntesis.
Métrica española – Antonio Quilis, 1ª edición corregida y aumentada,
Noviembre 1984. 18ª reimpresión: Mayo de 2007.
https://smvblogdelengua.wordpress.com/2015/02/04/la-poesia-de-la-generacion-del-27/
Madrid, jueves, 19
de mayo de 2022
Francisco Redondo
Benito de Valle
lunes, 28 de marzo de 2022
Miguel Hernández. 80 años de su muerte en prisión.
Hoy, 28 de marzo de 2022, se cumplen exactamente 80 años de la muerte en prisión, en enfermedad y en abandono de uno de los más grandes poetas de España, quizá el mejor compositor de sonetos desde el Siglo de Oro, que tanto lo inspiraba. Murió de tuberculosis adquirida entre los malos tratos y las malas condiciones de vida en las prisiones de Franco, y agravada por la falta de cuidados en las sórdidas enfermerías de las prisiones. La sierra estaba repleta de lujosos sanatorios para los tuberculosos del Régimen; uno al menos para cada arma militar: Tierra , Marina y Aire, lo sé porque me tocó vivir en las viviendas anejas al sanatorio de Marina en Los Molinos, en cuyas oficinas trabajaba mi padre, mientras a vista de pájaro se veían las luces de las obras, día y noche, del gran mausoleo de Cuelgamuros que construían manos de prisioneros políticos para mayor gloria del Gran Genocida. Miguel, gloria de las letras de este desdichado país, no tuvo sanatorio en la sierra sino insana enfermería de prisión en Alicante. Su crimen: defender la causa de la República y dar al aire sus Vientos del Pueblo.
En su memoria traigo hoy aquí uno de sus muchos sonetos sobre el toro, todos ellos bellísimos (no en vano trabajó para Cossio y su gran enciclopedia de la tauromaquia). En éste, Miguel describe mediante metáforas realmente inspiradas el poderoso anhelo amoroso del toro en celo; nadie como él ha sabido hacerlo: "de amorosas y cálidas cornadas cubriendo va los trebolares tiernos con el dolor de mil enamorados ...". La desmesura de la pasión animal derramándose sobre la hierba recién nacida. Una maravilla. Y no digo más; que hable el poeta por encima del tiempo, más allá de los años.
Silencio de metal triste y sonoro,
espadas congregando con amores
en el final de huesos destructores
de la región volcánica del toro.
Una humedad de femenino oro
que olió puso en su sangre resplandores,
y refugió un bramido entre las flores
como un huracanado y vasto lloro.
De amorosas y cálidas cornadas
cubriendo está los trebolares tiernos
con el dolor de mil enamorados.
Bajo su piel las furias refugiadas
son el el nacimiento de sus cuernos
pensamientos de muerte edificados.
Miguel Hernández, 1933-34
lunes, 21 de febrero de 2022
Una infinita sed de primaveras
Carne de soledad, témpano
herido,
deseo loco, siempre
insatisfecho.
Pájaro que en la jaula de mi
pecho
siempre canta, contento o
dolorido.
Bombero pertinaz que ha
removido
ríos de roja sangre en el
barbecho
reseco de mi cuerpo, cruel
desecho
de un eterno buscar, ya sin
sentido.
¿No cesarás en tu anhelar
sin rumbo?
¿No darás por perdida tu
porfía?
¿No saciarás tus hambres sin
fronteras?
La vida es caminar de tumbo
en tumbo
un día y otro día y otro
día:
una infinita sed de
primaveras.
domingo, 23 de enero de 2022
Consumación
Todo está hecho, amor, todo está hablado,
ya sólo queda ver que la semilla
abre su verde nuevo al sol que brilla
y corona de espigas el sembrado …
Madrid, domingo, 23 de enero de 2022
Quizá un día lo continúe; quizá …
viernes, 7 de enero de 2022
En busca del helecho
domingo, 17 de octubre de 2021
Renunciación
Pues ¿qué queréis de mí?
No puedo daros más,
cuanto tenía os di.
Ya no os veré jamás.
Mis pechos secos son,
mis ojos son sin luz,
mis ecos, ya sin son,
de mi vida el trasluz.
Muy pronto no seré
-si es que alguna vez fui-:
nada se perderá.
Sin pena olvidaré.
Los sueños que viví
nadie recordará.
Madrid, sábado, 21
de agosto de 2021
domingo, 19 de septiembre de 2021
Disyuntivas
Un no
el mundo
partió en dos.
Un sí
y mis
brazos abrí.
Un
depende …
se me
enroscó en la idea con sus vueltas de sierpe.
Un quizá
…
fluyó
por la llanura, se extendió sobre el mar.
Un
pudiera …
y la
esperanza o gong quedó vibrando, eterna …
Madrid, domingo, 19 de septiembre de 2021
lunes, 13 de septiembre de 2021
Volver a empezar ... en el hotel Asturias de Gijón.
Volver a empezar
en el hotel
Asturias de Gijón.
Y
“volver a empezar”, como si fuera
posible
recobrar la luz de antaño
y
descender al mágico peldaño
en que
su amor se abrió por vez primera …
No,
corazón, renuncia a la quimera
de
enmendar tanta herida y tanto daño
que
obrara día a día y año a año
la
piqueta del tiempo, tesonera.
Retumba
el circular de las edades
con
pretensión de algún retorno eterno,
sin
reparar en que su empeño es vano.
No,
corazón, las oportunidades
de un
nuevo Abril a puertas del Invierno
ensueños
son del añorar anciano.
Gijón,
En
2019 pasé cuatro días en el hotel Asturias de Gijón, en compañía de mi mujer.
El hotel está en la plaza Mayor, que da a dos mares, y en él se rodó la
película VOLVER A EMPEZAR, que dirigió José Luis Garci, con Antonio Ferrandis
de protagonista de un amplio y brillante reparto. La película se llevó un
sonoro Oscar y se hizo muy popular. El comedor del hotel está adornado con
fotogramas y frases de la película.
En
recuerdo de todo esto boceté estos cuartetos, que pretendían llegar a soneto, y
así se quedaron.
Y
“volver a empezar”, como si fuera
posible
recobrar la luz de antaño;
retroceder
al mágico peldaño
en que
su amor se abrió por vez primera …
No,
corazón, renuncia a la quimera
de
enmendar cuanta herida y cuanto daño
obrara
día a día y año a año
la
piqueta del tiempo, tesonera.
Gijón,
Acabo
de repetir estancia en el mismo hotel de Gijón, entre el 6 y el 10 de este
septiembre de 2021, y me he vuelto a dejar atrapar por la atmósfera de
evocación y de sueños de aquellos lugares. Fruto de ello ha sido la
finalización del soneto – para lo cual hube de componer los dos tercetos
finales, al tiempo que hacía correcciones en los cuartetos, en las palabras que
se destacan en rojo -. Y el soneto quedó tal como se transcribe arriba.
Al
mismo tiempo, aproveché para dedicarlo al personal del hotel Asturias de Gijón.
Gijón,
sábado, 21 de agosto de 2021
Por qué ha de decirse el Amor
Pienso decir lo que siento
sin requisitos formales;
como lanzan los trigales
su fino polen al viento.
Que el hervor del pensamiento
brote en palabras cabales,
que los deseos carnales
descarguen su sentimiento.
Derramaré la dulzura
que me rebosa del centro
en torrentes de ternura.
Que amor que no va al encuentro
del ser querido, amargura
será, al pudrirse por dentro.
Madrid, sábado, 21 de agosto de 2021
lunes, 28 de junio de 2021
Margarita
In memoriam
Margarita se ha ido
Sin decirlo sin pensarlo
Sin nada …
Nunca solía hacerlo.
Tantas veces caminamos en grupo …
Subíamos.
Bajábamos.
Andábamos..
A veces descansábamos.
Pero nunca intentó desmarcarse.
No quería.
Nos quería.
Nos queríamos.
Hablábamos.
Reíamos.
Callábamos..
Conversábamos.
Daba gusto caminar a su lado.
La alegría la rebosaba.
Éramos …
Amigos.
No. Nunca intentó desmarcarse.
Ahora sí.
Sin decirlo, sin pensarlo,
Sin nada …
Sin moverse del sitio.
Caminando ella sola
A encontrarse, quizá, consigo misma.
Francisco
Madrid, 18 de junio
de 2021.
viernes, 4 de junio de 2021
Cuartetas galantes
Si quieres ver dos luceros
ponte un espejo delante.
Sabrás por qué ya no sé
mirar después de mirarte.
----------------
¿Te han pedido las estrellas
permiso para quedarse
cuando miras a la noche
con esos ojos tan grandes?
Madrid, Marzo de 1.960.
viernes, 21 de mayo de 2021
Una breve etapa rigurosamente métrica en la poesía de Luis Cernuda.
Análisis métrico de dos estancias del poemario “Égloga, elegía, oda”.
Sólo la rosa asume
una presencia pura
irguiéndose en la rama tan altiva,
o equívoca se sume
entre la fronda oscura,
adolescente, esbelta, fugitiva.
Y la rama no esquiva
la gloria que la viste
aunque el peso la enoja;
ninguna flor deshoja,
sino ligera, lánguida resiste,
con airoso desmayo,
los dones que le brinda el nuevo mayo.
Segunda estancia del
poema “ÉGLOGA”
Pero ¿es un dios? El ademán parece
romper de su actitud la pura calma
con un gesto de muda melodía
que luego suspendido no perece;
silencioso mas vívido, con alma,
mantiene sucesiva su armonía.
El dios que traslucía
ahora olvidado yace;
eco suyo renace
el hombre que ninguna nube cela.
La hermosura diáfana no vela
ya la atracción humana ante el sentido
y su forma revela
un mundo eternamente presentido.
Tercera estancia del poema “ODA”
El poeta. Breve nota de su biografía.-
El poeta Luis Cernuda Bidón nace en Sevilla el 21 de Septiembre de 1902,
en el seno de una familia de clase media acomodada, de padre puertorriqueño,
aunque los abuelos paternos fueran españoles,
y madre sevillana, con ascendencia francesa. El padre era militar,
comandante de Ingenieros. El ambiente familiar era, como sucedía con frecuencia
en familias de su clase “tranquilo, rutinario y monótono”, dominado por el
carácter severo y autoritario del cabeza de familia.
El de Luis se desarrolla desde su infancia con rasgos entre los que
destacan su sensibilidad casi exquisita, su timidez y su dificultad para crear
amistades; todo esto acrecienta en él una vida interior ensimismada,
contemplativa y amante de la naturaleza y la reflexión introspectiva.
Su primer contacto con la poesía le viene de la lectura de algunos
libros de Bécquer que le pasan sus hermanas mayores, y más tarde, en el colegio
de los escolapios, a la edad de catorce años hace su primer intento de componer
poesía a instancias de su profesor de retórica. Por esos mismos años, con el
inicio de la pubertad, empieza a tomar
conciencia de su preferencia homosexual, que orientará definitivamente su
afectividad, su poesía y su vida misma, no exenta de sentimientos de
culpabilidad, remordimientos y sin embargo de deseos más y más consistentes,
pero que dada su natural timidez y su dificultad para la comunicación, llevó
durante mucho tiempo en la más absoluta reserva, por otra parte obligada por
una sociedad en aquel momento dominada por la más radical homofobia.
Inicia en 1919 la carrera de Derecho en la Universidad de Sevilla, donde
dado su retraimiento apenas se hace notar entre sus profesores y compañeros. Ni
siquiera Pedro Salinas, profesor suyo de literatura, y, bastante más tarde, uno
de sus grandes amigos y orientadores, llega a advertir nada en él que le lleve
a prestarle atención. Tiene que ser con ocasión de que una revista
universitaria publicara unos poemas que Cernuda había compuesto y enviado,
cuando Salinas repara en su calidad, busca al autor y se inicia una fructífera
relación literaria entre ambos. De su mano intensifica la lectura de los
clásicos españoles: Garcilaso, Fray Luis de León, Góngora, etc. y franceses:
Baudelaire, Mallarmé, Rimbaud y Gide. El conocimiento de éste último fue
crucial en cuanto fue un ejemplo de conciliación de vida afectiva y poesía: “el
poeta sevillano encuentra no sólo una reconciliación con su problema, sino
también un modo de expresarlo poéticamente” M.J. Flys en “Introducción a La realidad y el deseo” (IRD).
Cernuda, de la mano de Pedro Salinas, conoce a Juan Ramón Jiménez;
luego, al visitar Madrid toma contacto con la élite literaria e intelectual,
Bergamín, D’Ors, Guillermo de Torre, Ortega y Gasset. Vuelve a Sevilla y acaba
su licenciatura en Derecho. Mientras tanto había empezado a publicar alguna
poesía en la Revista de Occidente al
tiempo que preparaba la salida de su primer libro de poemas, Perfil del aire, del que hablaremos más
tarde al recorrer su evolución como poeta. Esta publicación le permite
integrarse en la llamada Generación del 27.
El poeta no se ve en el ambiente andaluz y el ejercicio de su
título de Derecho, así que, muerta su
madre, vende los bienes raíces y demás de su herencia y deja su tierra por
Madrid. No volverá. En Madrid trabaja en una librería y se integra en la vida
literaria y establece nuevas relaciones y amistades, en especial, con Vicente
Aleixandre. De Madrid pasa a Toulouse (Francia), como lector de español en
L’Ecole Normal. Esa estancia francesa, con visitas frecuentes a Paris, le
permite tomar contacto con la poesía surrealista, que dejará huella intensa en
Cernuda. La estancia dura de
Y dice a ese respecto M.J. Flys en IRD: “Empieza así el exilio de Luis
Cernuda, un peregrinaje solitario por las universidades de Inglaterra
(1938-1946) y los Estados Unidos (1947-1963), con frecuentes residencias en
México, donde muere el 5 de noviembre de 1963. Amagado y frustrado, con la
herida viva de su primer desengaño, el último poema suyo (de 1962) lo dirige “A
sus paisanos”:
No
me queréis, lo sé, y que os molesta
cuanto
escribo. ¿Os molesta? Os ofende.
¿Culpa mía
tal vez o es de vosotros?
Porque no
es la persona y su leyenda
lo que
ahí, allegados a mí, atrás os vuelve.
Mozo, bien
mozo era, cuando no había brotado
leyenda
alguna, caísteis sobre un libro
primerizo,
lo mismo que su autor: yo, mi primer libro.
Algo os
ofende, porque sí, en el hombre y su tarea.
………………………………………………………
Evolución formal de la poesía de Luis Cernuda.-
Como ya se ha dicho, tras de unos pocos poemas sueltos que aparecieron
en La Revista de Occidente, Cernuda
publica su primer libro, Perfil del aire,
como suplemento de la revista literaria Litoral,
en Málaga en 1927. Su último poema es el trascrito a medias en el epígrafe
anterior, quizá en Mexico, en 1962. Entre estas dos publicaciones discurren
treinta y cinco años de poesía, desde la sencillez métrica del primero al
descuido formal del último, de la ingenuidad de sus primeros poemas al
desengaño amargo que rezuma ese postrer testamento-reproche con que se despide.
Perfil del aire, el primer libro de poesía de Cernuda, es en lo formal de una gran
sencillez. Todos los poemas que recoge se atienen a la métrica y rima
tradicionales. De los veintitrés recogidos en el volumen la mayoría son series
de cuartetas asonantes que se alternan con décimas espinelas; a ellas se añaden
dos sonetos. El fondo es descriptivo, neutro, vagamente evocador, falto de
pasión y de emociones intensas, cosa por lo demás lógica en un escritor novel.
El caso es que no gustó a la crítica, que lo tildó de simple y “poco moderno”.
Y detenerse en esta consideración es pertinente, porque provocó la reacción del
poeta que va a ser objeto de mi análisis.
Cernuda, tímido y sensible como ya se ha dicho, recibe estas opiniones
con consternación y las considera hostiles e injustas. Fue el primer golpe,
pero su huella le acompañó toda su vida hasta ese poema final en que el
resquemor aparece aún muy vivo. Como reacción escribe tres poemas, Égloga, elegía, oda, en que busca
intencionadamente el apoyo clásico y la complejidad métrica en la línea de Garcilaso
y de Petrarca. La primera y la tercera son canciones petrarquistas en estado
puro, y serán el objeto de nuestro análisis. La elegía es una colección de cuartetos en endecasílabos de factura
asimismo clásica en ritmo, léxico y figuras. Hecho esto, el poeta abandonará la
poesía medida y rimada para siempre y sólo practicará verso libre o prosa
poética. La retórica poética sobrevive, pero no el metro. De ahí la importancia
para mí de este testamento hipermétrico insólito en el trabajo de uno de los
grandes de la generación del 27.
Seguirán entonces poemarios como Un
río, un amor y Los placeres
prohibidos (1929-31), en que el poeta se adhiere al surrealismo, que le
permite superar sus represiones psíquicas y sociales y mostrar con orgullo su
orientación homosexual, Donde habite el
olvido (1934), en que prima la influencia, que siempre estuvo presente en
su poesía, de Gustavo Adolfo Becquer, que podemos calificar de neorromántica,
que se prolonga en Invocaciones a las
gracias del mundo (1934-35). Reune toda su obra hasta el momento y la
publica bajo el título de La realidad y el
deseo. Este título expresa bien su temática: una constante pugna entre el
esplendor del Deseo, idealizado y lleno de promesas, y la Realidad,
insuficiente plasmación de aquel, y sus secuelas: la decepción, el desengaño,
la amargura y la tristeza, una versión poéticamente sublimada de la clásica
“post coitum tristitia”. El libro recibe una excelente acogida en el ámbito
literario. En un banquete de homenaje, Federico García Lorca pronuncia este
brindis:
“No me equivoco. No nos equivocamos. Saludemos con fe a Luis Cernuda.
Saludemos a La realidad y el deseo
como uno de los mejores libros de poesía actual de España”.
Por su parte Miguel J. Flys, editor y autor de la Introducción a la segunda edición de La realidad y el deseo en Clásicos Castalia de 1986, remata la
misma con estas palabras:
“La realidad y el deseo es uno
de los libros más apasionantes de este siglo. Cada página nos trae una profunda
mirada en el espejo interior de una vida atormentada, llena de amor y de odio,
de orgullo y de amistad, de ilusión y de desengaño. Es, como venimos diciendo,
una auténtica biografía espiritual,
la historia de un deseo que incansablemente lucha por penetrar y adueñarse de
la realidad inmediata y personificada al principio, misteriosa e insondable al
concluirse el ciclo de la desolación personal. Es el deseo de la liberación
humana a través del amor, visto como la fuerza única y suprema en la vida del
hombre y del universo.
………………………………………………………………………………”
Esta antología será ampliada
posteriormente por el poeta con la incorporación de poemarios posteriores.
Como ya he dicho, poco después todo cambia con el golpe de Estado de
Franco y los suyos, y la guerra civil consiguiente. Cernuda se adhiere a la
causa de la República de varias maneras, incluso en el frente, luego pasa al
exilio. Ya nunca volverá a España.
Su obra se enriquece con Las nubes
(1940-43) un poemario elegíaco insólitamente hermoso sobre la guerra civil que
acababa de vivir y sufrir (dos de sus poemas: Elegía española y Elegía a la luna de España (1937) se
incluyeron en la antología colectiva Poetas
en la España leal editada por el gobierno de la II República en Valencia en
1937), y con Como quien espera el alba
(1947). Ya en Mexico, Vivir sin estar
viviendo (1944-49), Variaciones sobre
tema mexicano (1952), Con las horas
contadas (1950-56), es perceptible el paulatino endurecimiento del verso,
ya puro concepto, que alcanza su escueta plenitud en Desolación de la Quimera.
Estructura formal de la canción petrarquista y de sus estrofas.-
Repito aquí lo dicho
en el análisis mío de la Canción III de Garcilaso de la Vega:
https://ciposfred.blogspot.com/2012/08/analisis-de-la-estructura-de-estrofas-y_17.html
La canción petrarquista (o canción a la
italiana) se divide en estrofas llamadas estancias,
todas ellas de igual estructura métrica y de rima para la misma composición,
aunque en otra composición esa estructura pueda variarse. El número de
estancias es variable, generalmente son más de tres, hasta un máximo de treinta
o poco más; lo más frecuente es que varíe entre cuatro y doce. La composición
se remata con una estrofa final, de estructura más abreviada que la de las
estancias y que suele llamarse envío
(remate, commiato).
En las versiones
españolas de este tipo de composición se utilizan en exclusiva versos endecasílabos combinados con heptasílabos – recordemos que la
combinación de estos dos tipos de versos ha sido muy fecunda en la
versificación castellana en silvas, liras, estrambotes de sonetos y muchas
otras formas de estrofas más o menos “aliradas”, y recordemos que fue Garcilaso
el “inventor” y propagador de la lira, a partir de aquella famosa que se inicia
así: si de mi baxa lira/tanto pudiera el
son, que en un momento …-. La proporción relativa de endecasílabos y
heptasílabos en las estancias ocasiona mayor gravedad y altura épica si dominan
los primeros (en una canción de Herrera, ya analizada,
https://ciposfred.blogspot.com/2011/12/analisis-metrico-de-la-cancion.html
hay un solo heptasílabo por nueve
endecasílabos; en la Canción III de Garcilaso hay un 68,5% de heptasílabos
frente a un 31,5% de endecasílabos) o mayor suavidad y sensibilidad lírica si
dominan los versos de siete, como en este último caso.
Veamos ahora la estructura de las estancias. Dentro del
mayor respeto a la libertad del poeta en la determinación de la estructura
concreta de las de cada canción, el esquema se atiene siempre a una misma
división en partes. Esta es como sigue:
(I)fronte
(divisible)+(II)verso de enlace (eslabón o chiave)+(III)sirima (indivisible)
La fronte, a su vez,
se divide en dos pies o voltas de idéntica rima y estructura métrica, como
consecuencia de que inicialmente esta composición se pensó para el canto.
En cuanto a la rima
digamos en principio que es estrictamente consonante y que, a diferencia de la
silva, no se admiten versos sueltos, es decir, todos los versos han de ir
rimados. Por lo demás el esquema de rima es determinado también, como la
métrica, con relativa libertad por el poeta, pero, una vez fijado, se mantiene
también a todo lo largo de la composición, salvo en el envío final. En todo
caso se cumplen las siguientes normas:
1) Los dos pies de
la fronte se atienen a la misma rima y al mismo esquema de rima –aunque a veces
este orden se altera en el segundo, siempre que se garantice enlace de rima
entre ambos pies- (esto vale también para la métrica, es decir, la disposición
relativa de heptasílabos y endecasílabos). Teniendo en cuenta que lo más
frecuente es que los pies sean de tres versos esta estructura de rima es en
todo semejante a la de los tercetos de los sonetos.
2) El verso de
enlace ha de rimar necesariamente con el último de la fronte.
3) La sirima rima
según esquema generalmente distinto al de la fronte.
4) En cada estancia
varían las terminaciones de rima, pero no su esquema, que se mantiene a lo
largo de todas las estancias.
En cuanto al envío, por su intención constituye una
reflexión, coda o moraleja final y, en lo que toca a su estructura métrica y de
rima, su naturaleza varía mucho: puede ser una estancia más con arreglo al
mismo esquema, puede ser una parte de ella, o puede atenerse a un esquema
métrico totalmente distinto al de las estancias.
Esquema de métrica y rima de las estancias a analizar de
Luis Cernuda.
Vamos a analizar una estancia de
cada uno de los dos poemas, Égloga y Oda, que tienen estructura de canción
petrarquista. Representamos simbólicamente el esquema de una estancia
denotando cada verso mediante una letra mayúscula cuando endecasílabo,
minúscula cuando heptasílabo, letra que al mismo tiempo va indicando el final
de rima que le corresponde.
La canción petrarquista
permite, dentro de unas pocas normas generales de estructura, como ya se ha
dicho, una gran libertad a los poetas a la hora de determinar la estructura
concreta de las estrofas. El poeta podría si le pareciera bien “inventar” un
esquema de estancia para cada poema, si bien, una vez elegida la estructura,
esta debe aplicarse a todas las estancias de la misma canción. Sin embargo, y
esto ha sido frecuente, puede atenerse a algún esquema previo establecido y
consagrado por otro poeta al que reconociera autoridad magistral. Ese fue el
caso de Garcilaso de la Vega, que en sus seis poesías en que usó la estancia,
al menos en tres sigue el esquema de la canción XIV de Petrarca (Chiare, fresche e dolci acque: abC abC:
cdeeDfF), y su instinto selectivo dio la norma. Así el esquema de esta canción
XIV de Petrarca, que él prefirió, es acaso la forma de la canción petrarquista
más frecuente hasta el siglo XIX.
En el caso de
Cernuda que nos ocupa también sucede lo mismo en su Égloga. Su esquema es idéntico al de la Canción III de Garcilaso,
como la de esta repetía la de citada Canción XIV de Petrarca, es decir,
abC abC cdeeDfF, y
no solo para esa estancia sino para todas las del poema.
Sin embargo, el
esquema de Oda varía bastante, como
veremos, siempre dentro de los cánones ya enunciados de la canción
petrarquista, tiene catorce versos, en lugar de trece y cambios importantes en
la medida de los versos y en la rima. En concreto, todas las estancias de Oda se atienen al esquema:
ABC ABC cddEEFeF.
Por otra parte se
debe anotar que en ambos poemas se ha prescindido del envio o commiato final.
Análisis
métrico. -
Vayamos pues al análisis
verso a verso de ambas estancias. Al
principio de cada uno indicaré su número de orden en la composición. Las
sílabas tónicas irán en negritas, y
aquellas en que recaigan los acentos de intensidad, además, en rojo.
Las sinalefas irán entre paréntesis ().
POEMA ÉGLOGA
SEGUNDA ESTANCIA
FRONTE
PIE PRIMERO
1 Só-lo-la-ro-(sa a)-su-me
-> Heptasílabo mixto de tipo A (dáctilo-troqueo) (mA)
2 u-na-pre-sen-cia-pu-ra -> Hept. mixto de tipo A
(mA), idéntica cadencia (1ª, 4ª y 6ª sílabas).
3 ir-guién-do-(se en)-la-ra-ma-tan-al-ti-va,
-> Endecasílabo “a maiori” de tipo A2 o heroico con acentos principales en
2ª, 6ª y 10ª sílabas.
PIE SEGUNDO
4 (o e)-quí-vo-ca-se-su-me
-> Hept. trocaico incompleto con acentos en 2ª y 6ª sílabas (ti26).
5 en-tre-la-fron-(da
os)-cu-ra,
-> Hept. trocaico incompleto con acentos en 4ª y 6ª (ti46). Nótese que la
palabra inicial entre, como
preposición que es no lleva acento.
6 a-do-les-cen-(te,
es)-bel-ta,-fu-gi-ti-va.
-> End. “a minori” de tipo B2 o sáfico (acs. en 4ª, 6ª y 10ª).
VERSO DE ENLACE
7 Y-la-ra-ma-(no es)-qui-va -> Hept. dactílico con
acs. en 3ª y 6ª (dac). En su función de enlace, rima con el verso 6º que lo
precede.
SIRIMA
8 la-glo-ria-que-la-vis-te
-> Hept. trocaico incompleto 2 – 6 (ti26).
9 aun-(que el)-pe-so-(la
e)-no-ja;
-> Hept. dactílico (dac).
10 nin-gu-na-flor-des-ho-ja, Hept. trocaico completo con
acentos en 2ª, 4ª y 6ª (tc).
11 si-no-li-ge-ra,-lán-gui-da-re-sis-te,
-> End. “a minori” de tipo B2 sáfico (acs. en 4ª, 6ª y 10ª).
12 con-ai-ro-so-des-ma-yo, -> Hept. dactílico (dac).
13 los-do-nes-que-le-brin-(da el)-nue-vo-ma-yo.
-> End. “a maiori” de tipo A2 o heroico.
ESQUEMA DE LA
ESTANCIA: abC abC: c deeDfF ,
según el modelo de la Canción XIV de Petrarca y de la Canción III y
demás de Garcilaso, como ya se ha dicho.
POEMA ODA
TERCERA ESTANCIA
FRONTE
PIE PRIMERO
1 Pe-(ro ¿es)-un-dios?-El-a-de-mán-pa-re-ce -> Endecasílabo “a minori” de tipo B2 o
sáfico. Acentos principales en 4ª, 8ª y 10ª sílabas; acentos secundarios en 2ª
y 3ª que producen ligero efecto antirrítmico sobre la 4ª.
2 rom-per-de-(su ac)-ti-tud-la-pu-ra-cal-ma
-> End. “a maiori” de tipo A2 o heroico. Ac. pr. en 2ª, 6ª y 10ª.
3 con-un-ges-to-de-mu-da-me-lo-dí-a
-> End. “a maiori” de tipo A3 o melódico. Ac. pr. en 3ª, 6ª y 10ª. De entre
las dos tónicas contiguas, 2ª y 3ª, entiendo más eufónico descarga el acento de
intensidad sobre la 3ª, la otra incurre en un cierto antirritmo.
PIE SEGUNDO
4 que-lue-go-sus-pen-di-do-no-pe-re-ce; -> End. “a maiori” de tipo
A2 o heroico como el verso 2.
5 si-len-cio-so-mas-ví-vi-do,-con-al-ma,
-> End. “a maiori” de tipo A3 o melódico como el 3.
6 man-tie-ne-su-ce-si-va-(su ar)-mo-ní-a.
-> End. “a maiori” de tipo A2 o heroico, una vez más.
VERSO DE ENLACE
7 El-dios-que-tras-lu-cí-a
-> Hept. trocaico incompleto 2-6 (ti26)
SIRIMA
8 aho-(ra ol)-vi-da-do-ya-ce;
-> Hept. mixto de tipo A (dáctilo-troqueo) mB
9 e-co-su-yo-re-na-ce
-> Hept. mixto de tipo B (troqueo-dáctilo) mB
10 el-hom-bre-que-nin-gu-na-nu-be-ce-la. -> End. “a maiori” de tipo A2 o heroico.
Acento secundario en la 8ª.
11 (La her)-mo-su-ra-diá-fa-na-no-ve-la
-> End. “a maiori” de tipo A3 o melódico.
12 ya-(la a)-trac-ción-hu-ma-(na
an)-(te el)-sen-ti-do
-> End. “a minori” de tipo B2 o sáfico. Si el acento principal de la 6ª
hubiera estado en la 8ª, entonces también el de la 1ª hubiera sido de
intensidad y el verso hubiera sido sáfico puro o propio. Así como está, el de
la 1ª queda en acento secundario. Quizá hay demasía de sinalefas para un verso,
aunque todas son correctas.
13 y-su-for-ma-re-ve-la -> Hept. dactílico (dac).
14 un-mun-(do
e)-ter-na-men-te-pre-sen-ti-do.
-> End. “a maiori” de tipo A2 o heroico. Acento secundario con antirritmia
en la 1ª sílaba.
ESQUEMA DE LA ESTANCIA:
ABC ABC c ddEEFeF
Consideraciones finales sobre
la estructura, la métrica y la rima de lo dos poemas ÉGLOGA y ODA.-
ÉGLOGA es una canción petrarquista que se atiene estrictamente a las normas
clásicas para tal composición, tal como se han recogido en epígrafe
correspondiente, salvo por la omisión del envío
o commiato finales, pero esto se puede obviar considerando como tal a la
última estancia de la serie. ÉGLOGA
consta de diez estancias, todas con arreglo al esquema que se ha analizado para
la segunda de ellas.
El esquema métrico de las diez estancias de ÉGLOGA es
abC
abC c deeDfF
es decir, una fronte de seis versos separados en dos tercetos con rima
correlativa, un verso de enlace que rima con el último de la fronte y una
sirima de seis versos: cuatro en cabeza con rima abrazada seguidos de un
pareado alirado. Son pues trece versos: cuatro endecasílabos y nueve
heptasílabos, y seis rimas. La dominancia
numérica de los heptasílabos (69%) dota a la estrofa, como ya se ha dicho, de
una mayor ligereza y suavidad lírica. Por lo demás cabe anotar que la
composición se extiende a 130 versos, 40 endecasílabos y 90 heptasílabos. El
esquema presente no es solo que sea clásico o inspirado en los de Garcilaso, es
que es idéntico a los de Garcilaso y al de Petrarca que los inspiró.
ODA por su parte es asimismo canción petrarquista correcta, en la que
también falta el envío. ODA se realiza también en diez estancias,
todas con esquema como el analizado para la tercera de este poema.
El esquema métrico de la diez estancias de ODA es
ABC
ABC c ddEEFeF
La fronte de nuevo con sus dos pies esta vez como tercetos
endecasílabos, también con rima correlativa, el verso de enlace, que rima con
el último de la fronte y una sirima esta vez de siete versos: dos pareados
seguidos de un terceto. Son esta vez catorce versos: diez endecasílabos por
cuatro heptasílabos, y seis rimas. Esta vez la dominancia numérica cae del lado
de los endecasílabos (71%), lo que ha de dar al poema un aire más severo y
épico. El poema, aunque cumpla todos los requisitos postulados para la canción
petrarquista, se aparta del modelo de Garcilaso a que se acogía el poema ÉGLOGA, lo cual entra dentro de la
libertad que otorga al poeta este tipo de composición por la cual el autor
puede diseñar el esquema de la estancia a su libre albedrío con tal de que
mantenga el estilo alirado (alternancia de los metros 7 y 11) y la rima
consonante de todos sus versos y extienda el esquema así ideado a todas las
estancias de la composición. Siendo esto así, lo cierto es también que pocos
poetas usan de esa libertad mientras que los más se limitan a imitar modelos
consagrados, de éxito reconocido. Cernuda sí lo hace en esta ODA. Y puede ser interesante observar
las variaciones introducidas con respecto a ÉGLOGA.
Para ello será útil poner ambos esquemas en paralelo:
abC
abC c deeDfF
ABC
ABC c ddEEFeF
Observamos que en el segundo esquema la fronte sigue
siendo de seis versos, pero que ahora todos son endecasílabos, aunque la rima
sigue siendo correlativa; por su parte que la sirima tiene un verso más y que
la disposición relativa de heptasílabos y endecasílabos ha variado, al tiempo
que la rima se organiza de forma diferente: hay dos endecasílabos más y un
heptasílabo menos, y en la rima encabezan dos pareados y acaba un terceto
enlazado por el centro con el pareado inmediatamente anterior; en resumen, la
sirima del segundo esquema es sustancialmente diferente de la del primero:
Cernuda ha innovado y creado otro modelo de canción, siempre dentro de la
ortodoxia metodológica que en su día estableció Petrarca.
Cualquiera que fuera la intención del poeta, sacarse la
espina de las duras críticas a Perfil del
aire o hacer alarde de maestría métrica, resulta emocionante y estimulante
observar unas realizaciones contemporáneas magistrales de unos modelos creados
en el siglo XIV por Francesco Petrarca (¡seiscientos años antes!) de la mano de
un poeta sensible y exquisito como fue Luis Cernuda.
En cuanto a la tipología métrica de endecasílabos y
heptasílabos creo que en este caso no conviene profundizar más, ya que
solamente se han analizado una estancia de entre diez en cada poema. Baste con
el detalle consignado arriba, en que en los endecasílabos parecen dominar los
“a maiori”, heroicos y melódicos, sobre los “a minori” sáficos, mientras que en
los heptasílabos parecen dominar los de ritmo trocaico.
Bibliografía
consultada.-
La
realidad y el deseo – Luis Cernuda. Edición, introducción y notas de Miguel
J. Flys. Clásicos Castalia, Madrid. Segunda edición.
https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Cernuda
Manual
de versificación española – Rudolph Baehr, Editorial Gredos 5ª reimpresión, 1997.
Diccionario
de métrica española – José Domínguez Caparrós, Alianza Editorial. Madrid,
2004.
Métrica española – Antonio Quilis, 1ª edición
corregida y aumentada, Noviembre 1984. 18ª reimpresión: Mayo de 2007.
Francisco
Redondo Benito de Valle
