jueves, 19 de mayo de 2022

La undécima: una de las pocas composiciones con métrica regular de Emilio Prados.

 

Análisis métrico de la undécima que ocupa el lugar antepenúltimo en el poemario “Vuelta”

 

TÉRMINO

 

ANOCHECER DE OTOÑO

 

Su alta espiral de hielo

pone en fuga la hora,

mientras un temblor dora

el hálito del cielo,

que dulce y fácil rielo

se desgrana. Cae el viento,

desprendiéndose lento

desde la cumbre oscura

de la alta noche en calma.

Curva la luz su palma

y el sueño se madura.

 

El poeta. Apunte biográfico.-  Emilio Prados Such (Málaga, 1899-Ciudad de México, 1962, en el exilio) nace en una familia acomodada de la burguesía malagueña y, tras finalizar el Bachillerato, se traslada a Madrid e ingresa en la Residencia de Estudiantes, a cuyo grupo universitario se incorpora en 1918. Allí conoce a Juan Ramón Jiménez, quien inclina y orienta sus primeros pasos en poesía; por otra parte el fecundo ambiente de la Residencia le permite entrar en contacto con el grupo intelectual más prometedor e innovador en aquellos principios de siglo: el círculo que formaban personas como Federico García Lorca, Luis Buñuel, Pepín Bello, Juan Vicens o Salvador Dalí; así termina formando parte de la que sería llamada la generación del 27, eclosionada alrededor del tercer centenario de la muerte de Luis Góngora, e influida hasta cierto punto por el culteranismo de aquel. De ella formaron parte también, aparte de los citados, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre o Manuel Altolaguirre.

Con este último fundó Emilio Prados, de nuevo en su Málaga natal, la revista Litoral  por la que desfilaron figuras tales como Jorge Guillén, Moreno Villa, Manuel de Falla, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Ángeles Ortiz o Federico García Lorca.

Tras el golpe de Estado militar contra la República, Prados no duda en unirse a la Alianza de Intelectuales Antifascistas, en cuyas tareas se integra plenamente, y sufre las vicisitudes del legítimo Estado tan vilmente traicionado. Su manuscrito Destino fiel recibe en 1937 el Premio Nacional de Literatura. Al caer la República pasa a Francia y de allí a México, donde padeció su exilio y donde finalmente falleció como se ha dicho.

 

La generación del 27 y su poesía.- Aunque suelen adscribirse a ella gigantes de las artes como Buñuel, Picasso, Dalí o Falla, la generación de 1927 es fundamentalmente un movimiento poético. Un brote poderoso de creatividad lírica de poetas concitados por el tercer centenario de Luis de Góngora y Argote (1561-1627), quienes, al hilo del recuerdo de la obra del rememorado, buscaron excusa para una nueva orientación literaria, tanto de su faceta popular, letrillas y romances, como de su recargada retórica culterana, simetrías,, trasposiciones, metáforas puras o metáforas de metáforas, hipérbaton, perífrasis etcétera.

De esta manera algunos poetas del 27 regresan a la vena de lo popular y del folklore, del verso corto, por ejemplo el Alberti de Marinero en tierra  o  La amante, o del romance, como Federico García Lorca en el Romancero gitano o El poema del cante jondo. O por el contrario ensayan la complicación retórica neo-culterana, como el mismo Alberti en Sobre los ángeles o Sermones y moradas. Todo lo cual implica un giro del punto de vista anterior centrado sobre todo en lo conceptual y emocional, en el objeto poético más que en la forma y la gala expresiva, a un mayor cultivo innovador de lo formal, de la reconquista del donaire ancestral del pueblo o de la arquitectura refinada del lenguaje cultivado.

Además, como tercera motivación habría que señalar la irrupción del punto de vista surrealista, que tan bien encarna André Breton, que tanto influyó en bastantes de los poetas del grupo. Y como cuarta la necesidad que algunos sintieron de romper el corsé de la gramática tradicional, de descoyuntar el lenguaje.

Según se aleje o acerque cada poeta más o menos a una u otra pulsión de entre las citadas irá definiendo su perfil poético concreto. Pero de alguna manera todas ellas suelen contar en el bagaje del grupo.

 

La poesía de Emilio Prados.-

 

“Tres poetas distintos hubo en Prados a juicio de J. Sanchis Banús. El jubiloso andaluz de la revista Litoral, el ardoroso combatiente, el poeta comprometido, interesado por el surrealismo bretoniano en lo que tiene de compromiso social y político y el poeta del exilio que, en México, oyera un día el eco de Dios en su conciencia, en un sobrecogido silencio interior, antesala de la muerte.”


María Jesús Pérez Ortiz
Filóloga, catedrática y escritora

 

Es decir, según esto y en referencia a lo apuntado como líneas principales de orientación literaria para la generación, está la vena de lo popular, del verso corto y la influencia folklórica, del compromiso político republicano y solidario, está la más oscura, surrealista, freudiana y de búsqueda de la “poesía pura”; falta la culterana, la gongorina, la recargada de tropos. Todo ello muy en la línea de su mentor Juan Ramón Jiménez.

 

En cuanto a la poesía más próxima al poema que vamos a analizar, la representada en los poemarios Tiempo (1925), Canciones del farero (1926) y Vuelta (1926), corresponde a la primera orientación, la popular, pero no exenta de reflexión filosófica, el paisaje, el mar y “el incesante movimiento de la Vida en el Tiempo”: el Hombre en la Naturaleza la convivencia armoniosa de la Esencia y lo Mudable.

 

Emilio Prados y la regularidad métrica.-

 

Los pocos o muchos que hayan prestado atención a mi modesta obra, sea en visitas a este blog, o a los temas aportados a los pocos portales de poesía en Internet con los que he colaborado, o a los libros que he publicado, conocen sin duda mi preferencia por la poesía con métrica regular, por la poesía con métrica isosilábica o isométrica y con rima sea asonante o consonante. Esta preferencia ha orientado mi trabajo de composición o de estudio o análisis. Esto, con ser cierto, no significa de ninguna manera que yo considere la poesía medida y rimada superior a aquella otra que se desarrolla al margen de estas orientaciones retóricas; en modo alguno; sería dar de lado a gigantes de este arte como Pablo Neruda o Vicente Aleixandre, dos glorias de nuestra lengua premiadas nada menos que con el Nóbel de Literatura. Ni tampoco lo contrario: que el corsé de la métrica limite o menoscabe la capacidad de crear belleza con las palabras, como opinan algunos apresuradamente; sería en este caso dar de lado a todo nuestro brillantísimo Siglo de Oro, o ya en pleno siglo XX a poetas como Miguel Hernández y sus sonetos en El silbo vulnerado o El rayo que no cesa o a Federico García Lorca en su Romancero gitano o sus Sonetos del amor oscuro o al Rafael Alberti de  Marinero en Tierra o al gongorino  Sobre los ángeles o a Blas de Otero, Antonio Machado y otros virtuosos del verso medido.

 

No. Mi preferencia por la poesía con métrica regular debe entenderse como una preferencia estrictamente personal; una cuestión de gustos. Pero el caso es que me he ocupado y me sigo ocupando de estudiar, catalogar, divulgar este tipo de poesía; esta poesía busco en los maestros y la he intentado buscar en este caso de Emilio Prados. Y la búsqueda ha sido complicada y difícil por las razones que expondré.

 

Mi ámbito de estudio han sido los tres primeros poemarios publicados por el poeta: Tiempo(1925), Canciones del farero(1926) y Vuelta(1927). Y la primera impresión obtenida es que no existe ni por asomo la menor regularidad formal, ni dentro de cada poema ni entre cada poema y los demás.

De este primer vistazo solo pude establecer algunas conclusiones muy generales como que:

1.                                  Se observa una dominancia de los versos cortos, en su inmensa mayoría heptasílabos, aunque pueden encontrarse en mucha menor proporción de otras medidas de dos a ocho sílabas.

2.                                  Son muy frecuentes las estrofas que incluyen pies quebrados, o versos de distintas medidas.

3.                                  Cada nuevo poema ensaya una estructura métrica muy diferente a la del poema que lo precede.

4.                                  La rima es esporádica o falta, y cuando la hay es asonante, pero en disposición distante o parcial (aparece y desaparece en el poema). Muy raramente se adopta la regularidad del romance (asonante de los versos pares).

5.                                  Es muy difícil de  encontrar isosilabismo, y cuando se lo encuentra es frecuente verlo rematado con una coda de versos muy cortos.

 

Y sin embargo, para mi sorpresa, hacia el final del tercer libro,  Vuelta, me encontré con el regalo de cuatro poemas (diez estrofas) perfectamente isosilábicos, con rima consonante perfecta y una estructura estrófica poco común, quizá ideada ex novo por el poeta, similares a la que encabeza este trabajo: la úndécima.

 

La undécima de Emilio Prados.-

 

De los cuatro tratados de métrica que consigno como bibliografía consultada tan solo uno, el diccionario de métrica española del profesor Domínguez Caparrós, consigna una breve referencia a la estrofa de once versos. Y no dice mucho: “Undécima: No hay una forma fija de estrofa de once versos. Se da en la poesía del siglo XV, normalmente subdividida en dos semiestrofas – una de cinco y otra de seis versos -. Más difícil es encontrarla como estancia de la canción italiana”. Y acompaña un ejemplo de undécima de Garci Sánchez de Badajoz, de estructura métrica muy diferente, como veremos de la de Emilio Prados, – no isosilábica y con esquema de rima consonante abaabacdacd, es decir, una quintilla seguida de una sextilla con tres rimas correlativas y enlace de rima entre quintilla y sextilla. Pero ninguna referencia al uso de la undécima en el siglo XX, ni de mano de Prados ni de poeta alguno.

 

Y sin embargo ahí están, formando parte del poemario Vuelta (1927), el tercero de los compuestos por nuestro poeta. Encontramos undécimas en

 

INICIAL Y GÉNERO. Crepúsculo (tres undécimas) ...... pag. 97

SIGNOS. Crepúsculo (tres undécimas) ………...............  pags. 106-7

PRIMER SEGUIMIENTO. Torso (tres undécimas) pags. 113-14

TÉRMINO. Anochecer de Otoño (una sola undécima)    pag. 148

 

Las diez undécimas encontradas tienen la misma estructura métrica y de rima, lo que parece obedecer a un propósito creativo muy definido en el poeta. Cada una está formada por once versos de siete sílabas (heptasílabos). Se trata por tanto de una formación estrictamente isosilábica. En cuanto a la rima se trata de rima consonante perfecta; todos los versos la llevan sin que quede verso blanco, y las diez úndécimas se atienen a un mismo esquema de rima: el esquema es éste:

 

abba a cc deed

 

es decir, empieza con una redondilla con rima abrazada (abba) y acaba con otra redondilla del mismo tipo (deed); entre las dos quedan un verso (a) que enlaza con la primera redondilla y un pareado independiente (cc), de manera que ni el pareado ni la segunda redondilla enlazan con nada, lo que resta algo de cohesión a la estrofa en su conjunto.

Digo esto pensando en su referente métrico más obvio e inmediato: la décima espinela. La espinela tiene un verso menos que ésta undécima, pero estructuralmente tiene una semejanza notable. En efecto, el esquema de la espinela es así:

 

abba a c cddc

 

según vemos, ambas estrofas empiezan y terminan en sendas redondillas abrazadas – hasta aquí la identidad-, además donde en la undécima hay un verso que enlaza con la primera redondilla, en la espinela también; la diferencia está únicamente en que donde en la espinela hay un segundo verso de enlace con la segunda redondilla, en la úndécima éste último es sustituido por un pareado independiente de las rimas del resto, que por una parte proporciona el verso de más y por la otra impide el enlace con la cuarteta de cola. Solo esta diferencia – aunque sustancial a mi entender-; pero el origen familiar de la úndécima de Emilio Prados en la décima de Vicente Espinel, para mí al menos, es evidente. Ya para aquellos momentos innovar en materia de métrica regular era complicado.

 

Análisis métrico de la undécima Anochecer de Otoño de Emilio Prados.-

 

Vayamos pues al análisis de medidas y acentos verso por verso. Al principio de cada uno indicaré su número de orden en el poema. Las sílabas tónicas irán en negritas, y aquellas en que recaigan los acentos de intensidad, además, en rojo. Las sinalefas irán entre paréntesis ().

 

1 (Su al)-(ta es)-pi-ral-de-hie-lo -> Acentos principales en 1ª, 4ª y 6ª, heptasílabo mixto de tipo A (periodo rímico=dáctilo más troqueo).

2 po-(ne en)-fu-ga-la-ho-ra, -> Acs. prales. 1ª, 3ª y 6ª, hept. mixto de tipo B (p.r.=troqueo más dáctilo).

3 mien-tras-un-tem-blor-do-ra -> Acs. prales. 1º, 3ª y 6ª, acento secundario en 5ª sin consecuencias, hept. mixto de tipo B.

4 el--li-to-del-cie-lo, -> Acs. prales 2ª y 6ª, hept. trocaico incompleto 2-6.

5 que-dul-(ce y)--cil-rie-lo-> Acs. prales en 2ª, 4ª y 6ª, hept. trocaico completo.

6 se-des-gra-na.-(Cae el)-vien-to, -> Acs. prales. en 3ª y 6ª, ac. secundario en 5ª con ligero efecto antirrítmico sobre la 6ª, hept. dactílico.

7 des-pren-dién-do-se-len-to -> Acs. prales en 3ª y 6ª, hept. dactílico.

8 des-de-la-cum-(bre os)-cu-ra -> Acs. prales. en 1ª, 4ª y 6ª, hept. mixto de tipo A.

9 de-(la al)-ta-no-(che en)-cal-ma. -> Acs. prales. en 2ª, 4ª y 6ª, hept. trocaico completo.

10 Cur-va-la-luz-su-pal-ma -> Acs. prales en 1ª, 4ª y 6ª, hept. mixto de tipo A..

11 (y el)-sue-ño-se-ma-du-ra. -> Acs. prales. en 2ª y 6ª, hept. trocaico incompleto 2-6.

 

En resumen: estructura polirritmica con presencia equilibrada de los distinto tipo rítmicos:

 

Trocaicos: ….. 4 (2 con estructura completa y otros 2 incompleta 2-6)

Dactílicos:  …..2

Mixtos: ……... 5 (3 de tipo A y 2 de tipo B).

 

En cuanto a la rima, obedece, como ya se detalló, al esquema:

 

abba a cc deed

 

siendo en este poema,

 

a = -ielo

b = -ora

c = -ento

d = -ura

e = -alma

 

Y esto es todo cuanto me cabe o sé decir de la poco conocida undécima de Emilio Prados Such, importante poeta malagueño y universal de la Generación del 27.

 

Bibliografía consultada.-

 

Tiempo. Canciones del farero. Vuelta.- Emilio Prados. Editorial Biblioteca Nueva. Ed. 2010, Diario Público. Foto solapa: José María Hinojosa, Juan Centeno, Federico García Lorca, Emilio Prados, Luis Eaton en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1924.

 

Manual de versificación española – Rudolph Baehr, Editorial Gredos 5ª reimpresión, 1997.

 

Diccionario de métrica española – José Domínguez Caparrós, Alianza Editorial. Madrid, 2004.

 

Métrica española – José Domínguez Caparrós, 2ª edición revisada 2000, primera reimpresión, mayo de 2006. Editorial Síntesis.

 

Métrica española – Antonio Quilis, 1ª edición corregida y aumentada, Noviembre 1984. 18ª reimpresión: Mayo de 2007.

 

https://www.alhama.com/digital/myblog/palabra-tiempo/10550-emilio-prados-tres-poetas-distintos-y-un-solo-poeta-verdadero

 

https://www.universolorca.com/personaje/prados-such-emilio/#:~:text=Prados%20Such%2C%20Emilio-,Prados%20Such%2C%20Emilio,%2C%20en%201918%2C%20como%20universitario.

https://smvblogdelengua.wordpress.com/2015/02/04/la-poesia-de-la-generacion-del-27/

 

 

Madrid, jueves, 19 de mayo de 2022

 

Francisco Redondo Benito de Valle


2 comentarios:

Ravenn dijo...

Que análisis tan bueno y completo. Es un gusto poder saludarle nuevamente don Francisco.

Saludos!
Desde Managua, Nicaragua
Julio C. Romero

Francisco Redondo dijo...

Hola, Julio [Ravenn]. Gracias a ti por tu visita y tu atenta reflexión sobre este trabajo.

Desde Madrid, un abrazo.