miércoles, 1 de agosto de 2012


Una posible explicación de la armoniosa combinación de versos heptasílabos con endecasílabos

De entre las combinaciones de versos de diversas medidas en una misma composición destaca por su abundante uso la de versos de siete junto a otros de once sílabas. Hay numerosísimas estrofas que combinan estos dos tipos de versos; cito, sin pretender ser exhaustivo, al menos las siguientes: lira, silva, estancia de la canción petrarquista, muchos estrambotes de sonetos, las diversas formas de cuartetos-lira y, en general, todas las variantes aliradas que se derivan de una u otra manera de la canción petrarquista. Todas ellas se caracterizan por la combinación en exclusiva de heptasílabos con endecasílabos.

Esta gran popularidad de la fórmula alirada ha de tener sin duda un fundamento de armonía rítmica cuya naturaleza, sin perjuicio de que ya haya sido tratada por los teóricos de la métrica, yo desconocía.  Ello me ha llevado a reflexionar a menudo sobre el tema, y como consecuencia he llegado en principio al atisbo de explicación que expongo y someto al mejor criterio de otros entendidos.

Y la razón de esa relación armónica entre ambos tipos de verso reside, en mi criterio, en la identidad rítmica de las siete primeras sílabas de unos y otros.

En efecto, como es sabido, todo heptasílabo debe llevar acentuada (como todo verso castellano) su penúltima sílaba, es decir, la sexta. Antes de ella pueden y deben ir acentuadas otras sílabas, y según cuales sean resultan los varios tipos rítmicos de heptasílabo[1]. Por otra parte el endecasílabo, desde el punto de vista rítmico, ha de llevar acentuadas, además de la décima, o la cuarta o la sexta o ambas sílabas a la vez. Los acentuados en sexta solamente son denominados endecasílabos “a maiori”; los acentuados en ambas constituyen un tipo de los “a minori” que se suelen llamar sáficos a la francesa. Quedan unos pocos tipos de endecasílabos que no acentúan la sexta: los sáficos puros y algunos sáficos a la francesa, que acentúan la octava; y los dactílicos (de gaita gallega e italianos), que acentúan la séptima.

Si nos centramos en el primer grupo de tipos de endecasílabos, los acentuados en sexta, con mucho los más numerosos y de uso más habitual, podremos comprobar con facilidad que el ritmo de sus siete primeras sílabas es idéntico al de un heptasílabo. De hecho, si a un heptasílabo correcto le añadimos por su final un tetrasílabo correcto, es decir, que lleve acento en su penúltima sílaba, obtendremos siempre un endecasílabo correctamente acentuado. El endecasílabo así obtenido corresponderá necesariamente a uno de los tipos del grupo antes seleccionado. Comprobémoslo por tipos de heptasílabos.

Trocaico completo (2,4,6) + Tetra = End. sáfico a la francesa

Trocaico incompleto (4,6) + Tetra = End. sáfico a la francesa

Trocaico incompleto (2,6) + Tetra = End. heroico

Dactílico (3,6)                   + Tetra = End. melódico

Mixto de tipo A (1,4,6)      + Tetra = End. sáfico a la francesa

Mixto de tipo B (1,3,6) + Tetra = End. enfático o melódico, según la dominancia relativa de uno u otro acento (1ª o 3ª).

Mirado de otra manera, si consideramos la teórica división de un endecasílabo en heterostiquios, marcada por el acento principal central, en nuestro grupo de endecasílabos acentuados en 6ª la división sería 7+4. De esta manera podríamos considerar a todo heptasílabo como un endecasílabo truncado, reducido a su primer heterostiquio.

Todo esto avala la completa asimilación rítmica de ambos tipos de versos y explica, en mi entender, la armoniosa alternancia que se da en este tipo de composiciones citadas.

No sucedería así, por ejemplo, con un octosílabo, acentuado en 7ª, que lo acercaría si acaso a los endecasílabos dactílicos, cosa que no he comprobado.

Madrid, miércoles, 1 de agosto de 2012
Francisco Redondo


[1] Ver por ejemplo mi opúsculo “tipos de versos de arte menor”, en lo relativo al heptasílabo.

2 comentarios:

Jesús Herrera Peña dijo...

Siempre se aprende mucho al pasar por tu blog. Lo que lamento es no hacerlo más a menudo.

Te mando un saludo muy afectuoso,
JESÚS________

Francisco Redondo dijo...

Gracias por tu visita, Jesús. Vengas cuando vengas, siempre serás bien recibido. Ya ves, a falta de mayor inspiración, me dedicoa la teoría: tengo en preparación un sesudo análisis de Garcilaso y la canción petrarquista, pero ahora estoy de vacaciones dentro de las vacaciones y lo tengo algo interrumpido. Pronto lo continuaré porque es un tema apasionante, al menos para los que seguimos gustando de la poesía bien medida y bien rimada.

Un fuerte abrazo.

Francisco.