lunes, 28 de septiembre de 2026

Análisis métrico de la "Fábula de Polifemo y Galatea" de Luis de Góngora

 

Góngora en El Retiro. Un vistazo a la poesía culterana de Góngora

  [EN REDACCIÓN]

 

El parque de El Retiro en Madrid.-

 

De los numerosos parques que hay en Madrid (una de las capitales europeas con más parques y más arbolado) el de El Retiro o, como primeramente se llamó, Del Buen Retiro no es el más extenso, el de la Casa de Campo lo supera en extensión, ni el más hermoso, este galardón se lo llevarían antes el de El Capricho o incluso el de la Quinta del Berro. Sin embargo el de El Retiro es sin duda el más emblemático, el más monumental y el de mayor valor simbólico: el parque de El Retiro es el parque de Madrid por excelencia. El parque de El Retiro está protegido como Bien de Interés Cultural y, desde 2021, la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad.

Se crea por deseo real de Felipe IV y el de su valido el Conde Duque de Olivares en 1629 para albergar una residencia palaciega para el monarca y adornar su entorno. Y ese destino tuvo en principio: “para alivio y recreación” del rey. Más tarde Carlos III, “el rey alcalde”,  permitió en 1767 su acceso al público y en 1868, dentro del llamado “sexenio democrático”, El Retiro pasó a ser propiedad del Ayuntamiento de Madrid, y su uso totalmente público.

 

Los monumentos del parque.-

 

El Retiro alberga una gran riqueza monumental. Desde la mínima estela en piedra que voy a comentar, relativa al poeta Góngora, hasta grandes construcciones y grupos escultóricos como los dedicados al rey Alfonso XII en la ribera oriental del estanque Grande o lago de las barcas, sin olvidarnos de los palacios: el de Cristal, el de Velazquez, Templete de la música, etc, las fuentes monumentales: de la Alcachofa, de los Galápagos, de las Campanillas y una muy destacada por su exotismo: la del Ángel Caído (único monumento en el mundo dedicado al diablo, que yo sepa). Son numerosos los monumentos dedicados a militares o a políticos de renombre, así como a literatos: Benito Pérez Galdós, Jacinto Bernavente, hermanos Álvarez Quintero, Jacinto Verdaguer … a humoristas como Antonio Mingote, a cantantes, como el del mexicano Pedro Vargas, médicos como Ramón y Cajal o el doctor Cortezo, y así.

 

Yo me voy a quedar hoy con la modesta estela dedicada a los versos de Luis de Góngora y Argote. Nada menos.

 

 

Góngora en El Retiro.-

 

Cerca de la puerta de Hernani, que da entrada al parque desde la calle de Alcalá, a la altura de la iglesia de San Manuel y San Benito, y situado algo a la derecha según se entra, se encuentra un monolito o estela dedicado a la poesía de Luis de Góngora y Argote (Córdoba 1561-1627), en concreto a su “Fábula de Polifemo y Galatea” (1613) que glosa en octavas reales el tema mitológico de la Metamorfosis desarrollado en su día por el poeta latino Ovidio.

 

La estela, realizada con piedra caliza, es de tamaño medio, esculpida en la parte superior de cada cara con bajorrelieves relativos a la fábula. El anverso, la cara que da al interior del parque, presenta a Polifemo desnudo tañendo la flauta de varias cañas llamada albogue sobre un conjunto de olas marinas. Debajo de la escena, un cartel rectangular muestra en huecograbado la octava XII de la fábula. De la misma manera en el reverso, la cara orientada hacia la calle de Alcalá, representa en su parte superior, asimismo en bajorrelieve a Polifemo, rodilla en tierra, contemplando a Galatea, la ninfa, también desnuda, tumbada junto al agua ondulada, y en el cartel, en huecograbado, octava XXIII seguida de los cuatro últimos versos de la XXIV, como transcribiré mas adelante para su análisis.

 

La estela referida fue obra del escultor Vicente Beltrán, que la presentó a un concurso nacional de escultura convocado en 1927 con motivo del tercer centenario de la muerte del poeta, concurso que ganó. Vicente Beltrán recibió así, por esta obra, el premio Góngora. Y en el parque quedó con este artístico monolito una huella perdurable de la herencia del gran poeta del siglo de Oro, tan discutido y denostado en su época por la, a juicio de sus detractores, oscuridad y la demasía cultista en lo que a la forma poética se refiere, es decir, por su “culteranismo” frente a la bandera de concisión y constricción formal del “conceptismo” de un Quevedo, su gran oponente.

 

El poeta. Luis de Góngora y Argote.-

 

Luis de Góngora y Argote, Córdoba  (1561-1627), poeta y dramaturgo, es con Garcilaso de la Vega, Quevedo y Lope de Vega uno de los mayores poetas españoles del esplendoroso Siglo de Oro, entre los siglos XVI y XVII. Su actividad como poeta tuvo una doble vertiente: una como compositor de poesía popular: décimas, romances, letrillas satíricas, de retórica sencilla y estilo pegadizo, que corrió de boca en boca y le hicieron muy populares y otra, por el contrario, de formas cuidadas al extremo, métrica larga y retórica muy compleja, elaborada en forma de sonetos, octavas reales y otras de un grado de elaboración tan exquisita como recargada de efectos retóricos, que si por una parte le dieron renombre y fama, por otra, en no menor proporción, a causa de la dificultad de entendimiento y de la oscuridad de su nuevo estilo, el de “Príncipe de las Tinieblas”, donde antes se le había llamado “Príncipe de la Luz” o “el nuevo Homero español” (López de Vicuña) o “rara avis in terra” (conde de Villamediana). Había nacido la estética Culterana o Gongorina, que desató pasiones, a favor o en contra, como ya se ha referido. Para tener el debido contraste entre las dos almas del poeta, en lo referente al “alma popular”, destacaré la muy conocida de 1581

 

Ándeme yo caliente y ríase la gente

 

Traten otros del gobierno

del mundo y sus monarquías

mientras gobiernan mis días

mantequillas y pan tierno,

y las mañanas de invierno

naranjada y aguardiente,

y ríase la gente.

……………………….

 

Y así unas cuantas estrofas más con el estribillo común de y ríase la gente.

 

Mientras que dentro de la vena cultista o “culterana”, se cuenta sobre todos el poema inacabado Soledades, que se viene a iniciar con pasajes como el que sigue:

 

Era del año la estación florida

en que el mentido robador de Europa,

media luna las armas de su frente

y el sol todos los rayos de su pelo,

luciente honor del cielo,

en campos de zafiro pace estrellas,

cuando el que ministrar podía la copa

a Júpiter mejor que el garzón de Ida,

náufrago y desdeñado, sobre ausente,

lagrimosas de amor dulces querellas

da al mar, que condolido,

fue a las ondas, fue al viento

el mísero gemido

segundo de Arïón dulce instrumento

 

y así sucesiva e interminablemente, aunque al final inacabada, desgranaba y desgranaba “oscuras y enigmáticas” soledades …

 

Y también este que comentaremos de la Fábula de Acis (Polifemo) y Galatea.

 

Culteranismo y conceptismo. –

 

Fueron los dos movimientos dominantes y característicos en la literatura barroca y en especial en la poesía del mismo periodo, el llamado Siglo de Oro, entre los siglos XVI y XVII.

Muy simplificadamente podemos decir que el culteranismo destaca por el cultivo de la forma, o sea, de los aspectos formales del lenguaje mientras que el conceptismo se centra más en el cuidado del fondo, de la idea que preside el mensaje; y muy simplificadamente también, en  lo que toca a sus creadores o mayores defensores o practicantes, si hablamos de culteranismo habrá que citar a Góngora, y, si lo hacemos de conceptismo, habrá que hablar de Quevedo, quienes, no solo se identificaron con estas corrientes y las practicaron decididamente, sino que la controversia llegó hasta el terreno de lo personal: fueron y son famosas las sátiras que se cruzaron entre uno y otro,

Profundizando algo más en el culteranismo, que va a ser el objeto más cercano al interés de este modesto estudio, encontramos en efecto una preocupación axial en los aspectos formales del lenguaje, tanto del léxico (cultismos, vocabulario ornamental y ostentoso) como, y muy especialmente de la retórica (hipérbaton extrema hasta descoyuntar la naturalidad de la gramática, abundancia de perífrasis, metáforas audaces, etc.).  En suma, el poeta pretende trasladar al lector una imagen muy subjetiva de su mundo expresada con una pirotecnia lingüística desbordante.

Obviamente, la corriente culterana atrajo a un gran número de epígonos, tanto en su tiempo como en otros muy posteriores. De entre los primeros cabe citar a fray Hortensio Félix de Paravicino a Gabriel Bocángel, al conde de Villamediana, sor Juana Inés de la Cruz, Pedro Soto de Rojas, y muchos más. De los segundos hablaremos sobre todo al hablar de la llamada Generación del 27, ya en pleno siglo XX.

 

 

La generación del 27.-

 

 

Fábula de Polifemo y Galatea.-

 

Material a analizar.-



 














ANVERSO: Octava XII

 

Cera y cáñamo unió (que no debiera)

cien cañas, cuyo bárbaro ruido,

de más ecos que unió cáñamo y cera

albogue es duramente repetido.

La selva se confunde, el mar se altera,

rompe Tritón su caracol torcido,

sordo huye el bajel a vela y remo;

 tal la música es de Polifemo!

  

 


 

 REVERSO: Octava XXIII+ 4 últimos versos de la XXIV

 

La fugitiva ninfa, en tanto, donde

hurta un laurel su tronco al sol ardiente,

tantos jazmines cuanta hierba esconde

la nieve de sus miembros, da una fuente.

Dulce se queja, dulce le responde

un ruiseñor a otro, y dulcemente

al sueño da sus ojos la armonía,

por no abrasar con tres soles el día.

 

… llegó Acis; y, de ambas luces bellas

dulce Occidente viendo al sueño blando,

su boca dio, y sus ojos cuanto pudo,

al sonoro cristal, al cristal mudo.

  

La estrofa.-

 

Análisis métrico de las octavas citadas de la Fábula de Polifemo y Galatea.-

 

Vayamos pues al análisis de medidas y acentos verso por verso. Al principio de cada uno indicaré su número de orden en la estrofa. Las sílabas tónicas irán en negritas, y aquellas en que recaigan los acentos de intensidad, además, en rojo. Las sinalefas irán entre paréntesis ().

 

  [EN REDACCIÓN]

 

 

Estrofa 1ª

 


 

Conclusiones.-


Bibliografía consultada.-

 

Manual de versificación española – Rudolph Baehr, Editorial Gredos 5ª reimpresión, 1997.

 

Diccionario de métrica española – José Domínguez Caparrós, Alianza Editorial. Madrid, 2004.

 

Métrica española – José Domínguez Caparrós, 2ª edición revisada 2000, primera reimpresión, mayo de 2006. Editorial Síntesis.

 

Métrica española – Antonio Quilis, 1ª edición corregida y aumentada, Noviembre 1984. 18ª reimpresión: Mayo de 2007.

 

https://es.wikipedia.org/wiki/Parque_del_Retiro_de_Madrid

 

https://esculturasretiro.wordpress.com/2014/02/01/estela-de-polifemo-y-galatea/

 

https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_de_G%C3%B3ngora

 

https://www.espoesia.com/poesia/conceptismo-y-culteranismo-barroco-quevedo-y-gongora/

 


 

Madrid, 28 de Septiembre de 2026

 

Francisco Redondo Benito de Valle

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