miércoles, 5 de junio de 2013

Carcajada


Décimas de lo cotidiano

3

Explosión de la alegría
que lo serio descompone,
lo funeral indispone
y el gesto triste extravía.
Traca que la picardía,
por algún dicho gracioso
o mueca o mohín donoso,
enciende en la concurrencia,
que celebra la ocurrencia
con escándalo ruidoso.

Madrid, miércoles, 5 de junio de 2013

6 comentarios:

Enrique (childe) dijo...

No adolezco de explosiones
que soy de mirar sereno
y el escándalo del trueno
no alimenta mis pasiones
a cambio, mis aficiones
pasan por dulce ironía
esa es mi mayor manía,
no el humor escandaloso
sino el chiste silencioso
y claro, la poesía.

Don Francisco, como decía Benedetti “defender la alegría” menudo empeño, aunque algún principio esencial la impone, a mí, que tengo cierta tendencia melancólica, me salva la ironía, pido disculpas a quién la sufre, bueno a algunos.

Un abrazo

Francisco Redondo dijo...

Hay que defender la alegría, en efecto, Enrique, aunque a mí en estos momentos me resulte difícil, porque anteayer mismo se me murió un antiguo amigo, aparte de la situación general que todos padecemos. En todo caso yo tampoco soy de fácil carcajada y también propendo a la ironía, aunque me haya jugado algunas malas pasadas, porque a veces se entiende mal. Y en fin, ya ves, estoy tan flojo que te respondo en prosa y desangelado.

RosaMaría dijo...

Momentos que tenemos, es comprensible pues perder a un amigo es duro, más que la situación pues al fin y al cabo uno se acomoda a ello. Un abrazo afectuoso.

Enrique (childe) dijo...

Hay que ver cómo pesan algunas palabras, una como “desangelado” tan inofensiva a simple vista, y cuando la releo en tu breve texto, me desangelo un poco, pues la primera intención ha sido la de filosofar, la he reprimido, el siguiente impulso ha sido el consejo, descartado de pleno, así que queda la compañía, y esa la traigo yo conmigo en esta pequeña disertación sin ton ni son, ahora que si te digo que el mar está inmenso, azul… paqué pa qué, y el monte? pichorras de dios, la de florecicas… y no hay más.

Un abrazo

Francisco Redondo dijo...

Sí. A todo se hace uno Rosa María, menos a ver en los demás la muestra de lo que le va a suceder a uno mismo. Hasta el final nos engañamos.
Gracias, amiga.

Francisco Redondo dijo...

Muy buena disquisición, Enrique. Con la sutileza y la empatía necesarias para obrar como eficaz lenitivo. Gracias, amigo.