viernes, 30 de diciembre de 2011

Ovillejos de la Crisis - 2

Aunque rebose el desván

no hay pan,

aunque el hambre suma en llanto,

pa’ tanto

capitalista enfermizo

y chorizo.

Por eso te garantizo

que, aunque un maná descendiera

y llenara la panera,

no hay pan pa’ tanto chorizo.

6 comentarios:

Enrique (childe) dijo...

Don Francisco, además de ser usted poeta, es musa, muso si deja la ortodoxia, así que después de haber leído sus ovillejos y disfrutado de ellos, escribí el siguiente, aunque creo que hay tanto entuerto que desfacer, que viniera el mismo Cervantes a remediarlo sin conseguirlo.
Un placer como siempre.


El Duque

Se le coló al Soberano
Fulano
y como le han dado coba
les roba
a súbditos y monarcas
las arcas

y están todos los jerarcas
haciendo la vista gorda.
Mientras su jauría engorda,
fulano roba las arcas.

Enrique (childe) dijo...

Don Francisco, además de ser usted poeta, es musa, muso si deja la ortodoxia, así que después de haber leído sus ovillejos y disfrutado de ellos, escribí el siguiente, aunque creo que hay tanto entuerto que desfacer, que viniera el mismo Cervantes a remediarlo sin conseguirlo.
Un placer como siempre.


El Duque

Se le coló al Soberano
Fulano
y como le han dado coba
les roba
a súbditos y monarcas
las arcas

y están todos los jerarcas
haciendo la vista gorda.
Mientras su jauría engorda,
fulano roba las arcas.

Francisco Redondo dijo...

Muchas gracias D. Enrique por ese ovillejo tan acertado sobre un asunto realmente relacionado con la corrupción y la crisis.

Aquí me tiene casi cegato esperando una operación de limpieza de ojos y por ello retirado del mundo mundial.

Gracias por visitar a los enfermos, obra de caridad donde las haya.

Un abrazo.

Enrique (childe) dijo...

¡OH! ya le echaba yo en falta, pues le deseo suerte y pronta recuperación, parece que su mal está muy extendido en nuestra patria, a lo dicho salud.

RosaMaría dijo...

Pues sí que hay chorizos en el mundo! Ay amigo, que bien expresas lo que pensamos. Que estés bien.

Francisco Redondo dijo...

Una minoría, pero perversa, corrupta y malvada.

Gracias, Rosa Mría.