viernes, 18 de diciembre de 2009

Diosas: Cibeles o la Gran Madre Tierra



Un vientre universal lo parió todo:

las jirafas, los bosques y los prados;

los platelmintos y los ungulados;

la tortuga carey y el nematodo.


Por intentar del Hombre el mejor modo

Gigantes engendró, desmesurados:

Briareo, Giges, Coto, así llamados,

y Cíclopes del Etna. Dice Hesiodo


que al Hombre alumbró al fin - ¡nunca lo hiciera!

Con Él llegó el Terror, la Astucia... Ira,

y Venganza y Orgullo ... y Sufrimiento;


y, con Codicia y garras de Avariento,

la Explotación, la Guerra, la Mentira,

y cuanto Crimen su Ambición requiera.

7 comentarios:

Gustavo Pertierra dijo...

Magniífico y descriptivo soneto, donde el toque mitológico griego, le da aún mayor exquisitez y elegancia.
Es una fortuna poder contar con tu poesía.
Un afectuoso abrazo, compañero

Jesús Herrera dijo...

Importante soneto, Francisco.
Ahora bien, yo te invito a que medites serena y fríamente sobre el verso

Con Él llegó el Terror, la Astucia, la Ira,

entra de lleno en eso que las reglas de la buena poesía desaconsejan la formación de sinalefas [la~ira] allá donde coincide la sílaba principal de un verso (en este caso la sílaba 10ª, la i de ira), y lo desaconseja por desarmonioso, porque "rasca" un poquito en las meninges de los minuciosos, de los ortodoxos y de los chuminosos como tú y como yo.
Piénsalo.

Saludos

Francisco Redondo dijo...

Gracias, Gustavo, por tus amables y excesivas palabras.

Un abrazo.

Francisco Redondo dijo...

Tienes toda la razón del mundo, Jesús, y sin que sea excusa ni arrogancia te aseguro que era consciente de ello, y que tan sólo la pereza me impidió buscar una solución mejor; la pereza o el cansancio después de dar vueltas y más vueltas en esos partos difíciles que nos traemos los compositores de sonetos.
Pero abundaré en tus razones (que tanto he usado aconsejando a otros):

en los encuentros de vocales entre palabras, cuando, como en este caso, la primera vocal es átona y la segunda tónica, según Rudolph Baehr, mi tratadista de cabecera, "la sinalefa es habitual ... excepto cuando sobre la vocal tónica recae un acento de intensidad obligatoria, en especial al final del verso", es decir sobre la penúltima sílaba. Pero también sucedería algo parecido si el acento fuera en la 4ª o la 6ª, asimismo estructurales. En estos casos es casi ineludible el hiato o dialefa.

Pero no sólo por esta razón, también se recomienda hiato por razones sintácticas cuando "en el curso del sintagma, en el caso de palabras que están en estrecha relación morfológica, si la siguiente empieza por vocal tónica y la anterior es palabra de condición átona o secundaria (palabra inacentuada) ... esto ocurre (entre otros casos) con artículo determinado + sustantivo (la / hora, la / urna)". O en mi caso la / Ira.
O sea, aún dentro de la relatividad de las licencias, MUY MAL POR MI PARTE. Dejo a un lado la pereza y paso a buscar una solución aunque sea provisional.

Muchas gracias, Jesús.

Juan José dijo...

Poesía y conocimiento de eso se alimenta el alma de quien busca siempre lo mejor... es un buen reto encontrar ese acento versal que ha sido observado..

de contenido es de agradecer que comparta tanta historia mitológica que es un placer leerte poeta.

Un abrazo hasta alli.. FELIZ AÑO 2010.

Juan José

Francisco Redondo dijo...

Muchas gracias de nuevo, Juan José y muy Feliz Año y Feliz Solsticio de Invierno, que es lo que celebraban los antiguos por estas fechas.
Un abrazo,

Anónimo dijo...

Ha sido una grata lectura don Francisco.

Un saludo de Orfelunio