domingo, 15 de enero de 2023

Mis mejores quintillas: segunda tanda

Se recogen aquí algunas series  de quintillas que más me complacen de entre las escritas y aportadas por mí al libro colectivo que promoví, dirigí y moderé, y que se vino a titular "Sortilegio  botánico".


1. La función de la flor


 La flor cumple su función

y un bello poema escribe

que es una sabia lección:

en su humilde condición,

devuelve más que recibe.



Por la flor la planta exhala

su canto más refinado

y exhibe toda su gala;

y, al publicarla, regala

su erotismo desbocado.


Hasta Jesús destacaba,

del campo, al lirio, en su historia;

y, en su humildad, lo alababa,

que, en su decir, superaba

a Salomón en su gloria.[i]


La flor, enigma inquietante

de un anclado vegetal

que grita ¡ayuda! al viandante,

con su fulgor deslumbrante,

para su ciclo vital.


Necesita transladar

fértil polen y semilla

entre uno y otro lugar;

y sólo lo ha de lograr

si ante un tercero se humilla.

Seducir a un semoviente

necesita en absoluto

y, para ese fin urgente,

se hace la flor sugerente

y suculento su fruto.


Reclamo son fruta y flor:

ofrecen felicidad

al moviente portador.

Así son, a este tenor,

vegetal publicidad.


Mas son honrados sus tratos,

nunca engañan al cliente:

pulpas y néctares gratos,

aún sin cumplir los contratos,

dan al presunto sirviente.


Así, incluso a pie de Ciencia,

da la flor más que recibe.

Más aún si, en la consciencia

de inmaterial experiencia,

la aprecia el que la percibe.


Su dádiva inmaterial

jamás será valorada:

¡lo que va de un erial

a la gloria vegetal

de la Alhambra de Granada!


2.Discurso sobre la castidad, el trato carnal y la procreación

Contestación a un amigo que polemizaba y hacía elogio de la virginidad ofrecida a Dios. Al Dios mosaico de la tradición misógina de las religiones del Libro, en este caso la cristiana católica, o sea, la del cristianismo reinventado por Saulo de Tarso y adaptado a las conveniencias de Roma a partir de Constantino y Teodosio.

En esta religión, en que la mujer, un ser secundario nacido de la costilla de un varón y subordinada a él, es sujeto de todas las sospechas y, aún dentro del matrimonio, tiene como función principal ser substrato para la procreación, y, secundariamente, dar placer al marido si este tiene a bien tomarla para ello, en esta religión, digo, el placer carnal, aún para la procreación, es acto impuro para la mujer, y existe un ritual católico específico para su purificación (sólo para la mujer), hoy en desuso, pero que recuerdo que mi madre, estricta católica, se sometió a él, después de sus partos, siguiendo el sacro ejemplo de la Virgen María, quien, aún habiendo concebido sin pecado "por obra y gracia del Espíritu Santo", sin trato con varón alguno y conservando su santísima virginidad, se sometió humildemente al rito de la Purificación tras el parto de Jesús.

Y como yo ya no comulgo con este sacratísimo machismo e hipocresía teologal, dije:

 Amigo, vamos a ver,

en el santo matrimonio,

contentar a la mujer

y otorgarle su placer

¿es dar tributo al demonio?

 

Y si es la procreación

la excusa para estos casos,

no entiendo la fijación

de dos mil y un revolcón

para un par de hijos escasos.

 

Si yo, por término medio

tengo un coito en siete días,

cincuenta y dos de promedio

¡Santo Niño del Remedio!

al año me contarías.

 

Con cuarenta y dos, la cuenta

de nupciales regocijos

me da dos mil ciento ochenta

contactos con mi parienta ...

¡para tener mis seis hijos!

 

Algo falla en este invento

del procreador oficio.

Según mi razonamiento,

o es muy bajo el rendimiento

o la demasía ... ¿es vicio?

 

Dar y recibir amor,

¿no es por ventura más cierto

que es la manera mejor

de mostrar el esplendor

de dos almas en concierto?

 

Negándose, conquistar

del otro la perspectiva

y, desde allí, proclamar

la ventura de entregar

el alma como cautiva.

 

Anonadarse en la amada,

ser con ella un sólo canto,

una carne, una enramada

donde ser uno no es nada

y ser dos es tanto… y ¡tanto! …

 

Amar es bueno en sí mismo,

no es pretexto para nada:

sacrificarse al abismo

de estar sólo es egoísmo

o tragedia desdichada.

 

¡Esposa de Dios!¡Qué triste!

¡Qué absurdo!¡Qué primitivo!

Si fuera cierto que existe

le diría: Dios, ¿pusiste

el deseo en todo vivo

 

por marchitarlo, cautivo,

o, como raudal sonoro,

exaltado, ardiente, vivo,

en himno triunfal, activo,

cantar tus glorias a coro?

 

¡Oh, virginidad, precinto

de un mundo macho caduco

que veda acceso al recinto

que guarda, su alfanje al cinto,

un ángel fiero y eunuco.

 

Virginidad, garantía

de pureza que vendieron,

¿eres virtud o falsía

del hombre que desconfía

del paño que le ofrecieron?

 

Con Machado considero

que "no eres tú mi cantar,

no puedo cantar ni quiero

a ese Jesús del madero

sino al que anduvo en el mar".


 


[i]
"Mirad a los lirios del campo como crecen ... Pues yo os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos", Mateo 6, 28-29.


 


martes, 1 de noviembre de 2022

Crónicas borbónicas - II

 


De amantes un no cesar,

una tras otra pasaron

y al monarca confortaron

hasta en Corinna fondear.

Con ella marchó a cazar

el elefante a Botsuana.

Corinna, la barragana,

después de esquilmar al viejo

dio en cantar con Villarejo

el dúo de La Africana.

 

Mucho la estimaba el mozo

-hasta sesenta millones,

que sacó de comisiones

del petróleo de algún pozo -.

¡Viva el Rey y su retozo!

Y allá Corinna trinando

y la prensa malmetiendo

y la BBC emitiendo

y el fiscal suizo indagando

y el español … contemplando.

 

Quizá algún día me dé por continuarlas, porque material hay de sobra.

jueves, 13 de octubre de 2022

Algunas de mis mejores quintillas

 Por qué la llamamos orquídea

De  Sortilegio botánico. Reto trovero.

De orquídeas yo le he de hablar
desde otros puntos de vista,
que al suyo se han de sumar
y de esta forma aclarar
alguna duda imprevista.

Y en botánico despego.
"Orchis" nombre es de cojón,
allá por su origen griego,
que, aunque no lo sepa el lego,
tiene buena explicación:

Si al pié de la orquídea hermosa
escarba un poco en los suelos
le sorprenderá una cosa:
junto a la raíz nudosa
verá dos bulbos gemelos.

Y aquí fue la pillería
del genial naturalista:
donde bulbos solo había,
por cojones los tendría
y en "Orchis" puso la pista.


Versos y sentimientos

Del mismo poemario

No hay doncella sin amor,
amor sin padecimiento,
sufrimiento sin dolor,
dolor sin secreto ardor
ni verso sin sentimiento.

Amapolas por los trigos

Del mismo poemario

Esa flor, que en primavera,
entre robles y quejigos,
en una suave ladera,
es una herida severa
que hace sangrar a los trigos.

jueves, 19 de mayo de 2022

La undécima: una de las pocas composiciones con métrica regular de Emilio Prados.

 

Análisis métrico de la undécima que ocupa el lugar antepenúltimo en el poemario “Vuelta”

 

TÉRMINO

 

ANOCHECER DE OTOÑO

 

Su alta espiral de hielo

pone en fuga la hora,

mientras un temblor dora

el hálito del cielo,

que dulce y fácil rielo

se desgrana. Cae el viento,

desprendiéndose lento

desde la cumbre oscura

de la alta noche en calma.

Curva la luz su palma

y el sueño se madura.

 

El poeta. Apunte biográfico.-  Emilio Prados Such (Málaga, 1899-Ciudad de México, 1962, en el exilio) nace en una familia acomodada de la burguesía malagueña y, tras finalizar el Bachillerato, se traslada a Madrid e ingresa en la Residencia de Estudiantes, a cuyo grupo universitario se incorpora en 1918. Allí conoce a Juan Ramón Jiménez, quien inclina y orienta sus primeros pasos en poesía; por otra parte el fecundo ambiente de la Residencia le permite entrar en contacto con el grupo intelectual más prometedor e innovador en aquellos principios de siglo: el círculo que formaban personas como Federico García Lorca, Luis Buñuel, Pepín Bello, Juan Vicens o Salvador Dalí; así termina formando parte de la que sería llamada la generación del 27, eclosionada alrededor del tercer centenario de la muerte de Luis Góngora, e influida hasta cierto punto por el culteranismo de aquel. De ella formaron parte también, aparte de los citados, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre o Manuel Altolaguirre.

Con este último fundó Emilio Prados, de nuevo en su Málaga natal, la revista Litoral  por la que desfilaron figuras tales como Jorge Guillén, Moreno Villa, Manuel de Falla, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Ángeles Ortiz o Federico García Lorca.

Tras el golpe de Estado militar contra la República, Prados no duda en unirse a la Alianza de Intelectuales Antifascistas, en cuyas tareas se integra plenamente, y sufre las vicisitudes del legítimo Estado tan vilmente traicionado. Su manuscrito Destino fiel recibe en 1937 el Premio Nacional de Literatura. Al caer la República pasa a Francia y de allí a México, donde padeció su exilio y donde finalmente falleció como se ha dicho.

 

La generación del 27 y su poesía.- Aunque suelen adscribirse a ella gigantes de las artes como Buñuel, Picasso, Dalí o Falla, la generación de 1927 es fundamentalmente un movimiento poético. Un brote poderoso de creatividad lírica de poetas concitados por el tercer centenario de Luis de Góngora y Argote (1561-1627), quienes, al hilo del recuerdo de la obra del rememorado, buscaron excusa para una nueva orientación literaria, tanto de su faceta popular, letrillas y romances, como de su recargada retórica culterana, simetrías,, trasposiciones, metáforas puras o metáforas de metáforas, hipérbaton, perífrasis etcétera.

De esta manera algunos poetas del 27 regresan a la vena de lo popular y del folklore, del verso corto, por ejemplo el Alberti de Marinero en tierra  o  La amante, o del romance, como Federico García Lorca en el Romancero gitano o El poema del cante jondo. O por el contrario ensayan la complicación retórica neo-culterana, como el mismo Alberti en Sobre los ángeles o Sermones y moradas. Todo lo cual implica un giro del punto de vista anterior centrado sobre todo en lo conceptual y emocional, en el objeto poético más que en la forma y la gala expresiva, a un mayor cultivo innovador de lo formal, de la reconquista del donaire ancestral del pueblo o de la arquitectura refinada del lenguaje cultivado.

Además, como tercera motivación habría que señalar la irrupción del punto de vista surrealista, que tan bien encarna André Breton, que tanto influyó en bastantes de los poetas del grupo. Y como cuarta la necesidad que algunos sintieron de romper el corsé de la gramática tradicional, de descoyuntar el lenguaje.

Según se aleje o acerque cada poeta más o menos a una u otra pulsión de entre las citadas irá definiendo su perfil poético concreto. Pero de alguna manera todas ellas suelen contar en el bagaje del grupo.

 

La poesía de Emilio Prados.-

 

“Tres poetas distintos hubo en Prados a juicio de J. Sanchis Banús. El jubiloso andaluz de la revista Litoral, el ardoroso combatiente, el poeta comprometido, interesado por el surrealismo bretoniano en lo que tiene de compromiso social y político y el poeta del exilio que, en México, oyera un día el eco de Dios en su conciencia, en un sobrecogido silencio interior, antesala de la muerte.”


María Jesús Pérez Ortiz
Filóloga, catedrática y escritora

 

Es decir, según esto y en referencia a lo apuntado como líneas principales de orientación literaria para la generación, está la vena de lo popular, del verso corto y la influencia folklórica, del compromiso político republicano y solidario, está la más oscura, surrealista, freudiana y de búsqueda de la “poesía pura”; falta la culterana, la gongorina, la recargada de tropos. Todo ello muy en la línea de su mentor Juan Ramón Jiménez.

 

En cuanto a la poesía más próxima al poema que vamos a analizar, la representada en los poemarios Tiempo (1925), Canciones del farero (1926) y Vuelta (1926), corresponde a la primera orientación, la popular, pero no exenta de reflexión filosófica, el paisaje, el mar y “el incesante movimiento de la Vida en el Tiempo”: el Hombre en la Naturaleza la convivencia armoniosa de la Esencia y lo Mudable.

 

Emilio Prados y la regularidad métrica.-

 

Los pocos o muchos que hayan prestado atención a mi modesta obra, sea en visitas a este blog, o a los temas aportados a los pocos portales de poesía en Internet con los que he colaborado, o a los libros que he publicado, conocen sin duda mi preferencia por la poesía con métrica regular, por la poesía con métrica isosilábica o isométrica y con rima sea asonante o consonante. Esta preferencia ha orientado mi trabajo de composición o de estudio o análisis. Esto, con ser cierto, no significa de ninguna manera que yo considere la poesía medida y rimada superior a aquella otra que se desarrolla al margen de estas orientaciones retóricas; en modo alguno; sería dar de lado a gigantes de este arte como Pablo Neruda o Vicente Aleixandre, dos glorias de nuestra lengua premiadas nada menos que con el Nóbel de Literatura. Ni tampoco lo contrario: que el corsé de la métrica limite o menoscabe la capacidad de crear belleza con las palabras, como opinan algunos apresuradamente; sería en este caso dar de lado a todo nuestro brillantísimo Siglo de Oro, o ya en pleno siglo XX a poetas como Miguel Hernández y sus sonetos en El silbo vulnerado o El rayo que no cesa o a Federico García Lorca en su Romancero gitano o sus Sonetos del amor oscuro o al Rafael Alberti de  Marinero en Tierra o al gongorino  Sobre los ángeles o a Blas de Otero, Antonio Machado y otros virtuosos del verso medido.

 

No. Mi preferencia por la poesía con métrica regular debe entenderse como una preferencia estrictamente personal; una cuestión de gustos. Pero el caso es que me he ocupado y me sigo ocupando de estudiar, catalogar, divulgar este tipo de poesía; esta poesía busco en los maestros y la he intentado buscar en este caso de Emilio Prados. Y la búsqueda ha sido complicada y difícil por las razones que expondré.

 

Mi ámbito de estudio han sido los tres primeros poemarios publicados por el poeta: Tiempo(1925), Canciones del farero(1926) y Vuelta(1927). Y la primera impresión obtenida es que no existe ni por asomo la menor regularidad formal, ni dentro de cada poema ni entre cada poema y los demás.

De este primer vistazo solo pude establecer algunas conclusiones muy generales como que:

1.                                  Se observa una dominancia de los versos cortos, en su inmensa mayoría heptasílabos, aunque pueden encontrarse en mucha menor proporción de otras medidas de dos a ocho sílabas.

2.                                  Son muy frecuentes las estrofas que incluyen pies quebrados, o versos de distintas medidas.

3.                                  Cada nuevo poema ensaya una estructura métrica muy diferente a la del poema que lo precede.

4.                                  La rima es esporádica o falta, y cuando la hay es asonante, pero en disposición distante o parcial (aparece y desaparece en el poema). Muy raramente se adopta la regularidad del romance (asonante de los versos pares).

5.                                  Es muy difícil de  encontrar isosilabismo, y cuando se lo encuentra es frecuente verlo rematado con una coda de versos muy cortos.

 

Y sin embargo, para mi sorpresa, hacia el final del tercer libro,  Vuelta, me encontré con el regalo de cuatro poemas (diez estrofas) perfectamente isosilábicos, con rima consonante perfecta y una estructura estrófica poco común, quizá ideada ex novo por el poeta, similares a la que encabeza este trabajo: la úndécima.

 

La undécima de Emilio Prados.-

 

De los cuatro tratados de métrica que consigno como bibliografía consultada tan solo uno, el diccionario de métrica española del profesor Domínguez Caparrós, consigna una breve referencia a la estrofa de once versos. Y no dice mucho: “Undécima: No hay una forma fija de estrofa de once versos. Se da en la poesía del siglo XV, normalmente subdividida en dos semiestrofas – una de cinco y otra de seis versos -. Más difícil es encontrarla como estancia de la canción italiana”. Y acompaña un ejemplo de undécima de Garci Sánchez de Badajoz, de estructura métrica muy diferente, como veremos de la de Emilio Prados, – no isosilábica y con esquema de rima consonante abaabacdacd, es decir, una quintilla seguida de una sextilla con tres rimas correlativas y enlace de rima entre quintilla y sextilla. Pero ninguna referencia al uso de la undécima en el siglo XX, ni de mano de Prados ni de poeta alguno.

 

Y sin embargo ahí están, formando parte del poemario Vuelta (1927), el tercero de los compuestos por nuestro poeta. Encontramos undécimas en

 

INICIAL Y GÉNERO. Crepúsculo (tres undécimas) ...... pag. 97

SIGNOS. Crepúsculo (tres undécimas) ………...............  pags. 106-7

PRIMER SEGUIMIENTO. Torso (tres undécimas) pags. 113-14

TÉRMINO. Anochecer de Otoño (una sola undécima)    pag. 148

 

Las diez undécimas encontradas tienen la misma estructura métrica y de rima, lo que parece obedecer a un propósito creativo muy definido en el poeta. Cada una está formada por once versos de siete sílabas (heptasílabos). Se trata por tanto de una formación estrictamente isosilábica. En cuanto a la rima se trata de rima consonante perfecta; todos los versos la llevan sin que quede verso blanco, y las diez úndécimas se atienen a un mismo esquema de rima: el esquema es éste:

 

abba a cc deed

 

es decir, empieza con una redondilla con rima abrazada (abba) y acaba con otra redondilla del mismo tipo (deed); entre las dos quedan un verso (a) que enlaza con la primera redondilla y un pareado independiente (cc), de manera que ni el pareado ni la segunda redondilla enlazan con nada, lo que resta algo de cohesión a la estrofa en su conjunto.

Digo esto pensando en su referente métrico más obvio e inmediato: la décima espinela. La espinela tiene un verso menos que ésta undécima, pero estructuralmente tiene una semejanza notable. En efecto, el esquema de la espinela es así:

 

abba a c cddc

 

según vemos, ambas estrofas empiezan y terminan en sendas redondillas abrazadas – hasta aquí la identidad-, además donde en la undécima hay un verso que enlaza con la primera redondilla, en la espinela también; la diferencia está únicamente en que donde en la espinela hay un segundo verso de enlace con la segunda redondilla, en la úndécima éste último es sustituido por un pareado independiente de las rimas del resto, que por una parte proporciona el verso de más y por la otra impide el enlace con la cuarteta de cola. Solo esta diferencia – aunque sustancial a mi entender-; pero el origen familiar de la úndécima de Emilio Prados en la décima de Vicente Espinel, para mí al menos, es evidente. Ya para aquellos momentos innovar en materia de métrica regular era complicado.

 

Análisis métrico de la undécima Anochecer de Otoño de Emilio Prados.-

 

Vayamos pues al análisis de medidas y acentos verso por verso. Al principio de cada uno indicaré su número de orden en el poema. Las sílabas tónicas irán en negritas, y aquellas en que recaigan los acentos de intensidad, además, en rojo. Las sinalefas irán entre paréntesis ().

 

1 (Su al)-(ta es)-pi-ral-de-hie-lo -> Acentos principales en 1ª, 4ª y 6ª, heptasílabo mixto de tipo A (periodo rímico=dáctilo más troqueo).

2 po-(ne en)-fu-ga-la-ho-ra, -> Acs. prales. 1ª, 3ª y 6ª, hept. mixto de tipo B (p.r.=troqueo más dáctilo).

3 mien-tras-un-tem-blor-do-ra -> Acs. prales. 1º, 3ª y 6ª, acento secundario en 5ª sin consecuencias, hept. mixto de tipo B.

4 el-há-li-to-del-cie-lo, -> Acs. prales 2ª y 6ª, hept. trocaico incompleto 2-6.

5 que-dul-(ce y)-fá-cil-rie-lo-> Acs. prales en 2ª, 4ª y 6ª, hept. trocaico completo.

6 se-des-gra-na.-(Cae el)-vien-to, -> Acs. prales. en 3ª y 6ª, ac. secundario en 5ª con ligero efecto antirrítmico sobre la 6ª, hept. dactílico.

7 des-pren-dién-do-se-len-to -> Acs. prales en 3ª y 6ª, hept. dactílico.

8 des-de-la-cum-(bre os)-cu-ra -> Acs. prales. en 1ª, 4ª y 6ª, hept. mixto de tipo A.

9 de-(la al)-ta-no-(che en)-cal-ma. -> Acs. prales. en 2ª, 4ª y 6ª, hept. trocaico completo.

10 Cur-va-la-luz-su-pal-ma -> Acs. prales en 1ª, 4ª y 6ª, hept. mixto de tipo A..

11 (y el)-sue-ño-se-ma-du-ra. -> Acs. prales. en 2ª y 6ª, hept. trocaico incompleto 2-6.

 

En resumen: estructura polirritmica con presencia equilibrada de los distinto tipo rítmicos:

 

Trocaicos: ….. 4 (2 con estructura completa y otros 2 incompleta 2-6)

Dactílicos:  …..2

Mixtos: ……... 5 (3 de tipo A y 2 de tipo B).

 

En cuanto a la rima, obedece, como ya se detalló, al esquema:

 

abba a cc deed

 

siendo en este poema,

 

a = -ielo

b = -ora

c = -ento

d = -ura

e = -alma

 

Y esto es todo cuanto me cabe o sé decir de la poco conocida undécima de Emilio Prados Such, importante poeta malagueño y universal de la Generación del 27.

 

Bibliografía consultada.-

 

Tiempo. Canciones del farero. Vuelta.- Emilio Prados. Editorial Biblioteca Nueva. Ed. 2010, Diario Público. Foto solapa: José María Hinojosa, Juan Centeno, Federico García Lorca, Emilio Prados, Luis Eaton en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1924.

 

Manual de versificación española – Rudolph Baehr, Editorial Gredos 5ª reimpresión, 1997.

 

Diccionario de métrica española – José Domínguez Caparrós, Alianza Editorial. Madrid, 2004.

 

Métrica española – José Domínguez Caparrós, 2ª edición revisada 2000, primera reimpresión, mayo de 2006. Editorial Síntesis.

 

Métrica española – Antonio Quilis, 1ª edición corregida y aumentada, Noviembre 1984. 18ª reimpresión: Mayo de 2007.

 

https://www.alhama.com/digital/myblog/palabra-tiempo/10550-emilio-prados-tres-poetas-distintos-y-un-solo-poeta-verdadero

 

https://www.universolorca.com/personaje/prados-such-emilio/#:~:text=Prados%20Such%2C%20Emilio-,Prados%20Such%2C%20Emilio,%2C%20en%201918%2C%20como%20universitario.

https://smvblogdelengua.wordpress.com/2015/02/04/la-poesia-de-la-generacion-del-27/

 

 

Madrid, jueves, 19 de mayo de 2022

 

Francisco Redondo Benito de Valle


lunes, 28 de marzo de 2022

Miguel Hernández. 80 años de su muerte en prisión.

Hoy, 28 de marzo de 2022, se cumplen exactamente 80 años de la muerte en prisión, en enfermedad y en abandono de uno de los más grandes poetas de España, quizá el mejor compositor de sonetos desde el Siglo de Oro, que tanto lo inspiraba. Murió de tuberculosis adquirida entre los malos tratos y las malas condiciones de vida en las prisiones de Franco, y agravada por la falta de cuidados en las sórdidas enfermerías de las prisiones. La sierra estaba repleta de lujosos sanatorios para los tuberculosos del Régimen; uno al menos para cada arma militar: Tierra , Marina y Aire, lo sé porque me tocó vivir en las viviendas anejas al sanatorio de Marina en Los Molinos, en cuyas oficinas trabajaba mi padre, mientras a vista de pájaro se veían las luces de las obras, día y noche, del gran mausoleo de Cuelgamuros que construían manos de prisioneros políticos para mayor gloria del Gran Genocida. Miguel, gloria de las letras de este desdichado país, no tuvo sanatorio en la sierra sino insana enfermería de prisión en Alicante. Su crimen: defender la causa de la  República y dar al aire sus Vientos del Pueblo.

En su memoria traigo hoy aquí uno de sus muchos sonetos sobre el toro, todos ellos bellísimos (no en vano trabajó para Cossio y su gran enciclopedia de la tauromaquia). En éste, Miguel describe mediante metáforas realmente inspiradas el poderoso anhelo amoroso del toro en celo; nadie como él ha sabido hacerlo: "de amorosas y cálidas cornadas cubriendo va los trebolares tiernos con el dolor de mil enamorados ...". La desmesura de la pasión animal derramándose sobre la hierba recién nacida. Una maravilla. Y no digo más; que hable el poeta por encima del tiempo, más allá de los años.


Silencio de metal triste y sonoro,

espadas congregando con amores

 en el final de huesos destructores

de la región volcánica del toro.


Una humedad de femenino oro

que olió puso en su sangre resplandores,

y refugió un bramido entre las flores

como un huracanado y vasto lloro.


De amorosas y cálidas cornadas

 cubriendo está los trebolares tiernos

con el dolor de mil enamorados.


Bajo su piel las furias refugiadas

son el el nacimiento de sus cuernos

pensamientos de muerte edificados.

 

Miguel Hernández, 1933-34 

 

 

 

 

 

 

 


lunes, 21 de febrero de 2022

Una infinita sed de primaveras

 

Carne de soledad, témpano herido,

deseo loco, siempre insatisfecho.

Pájaro que en la jaula de mi pecho

siempre canta, contento o dolorido.

 

Bombero pertinaz que ha removido

ríos de roja sangre en el barbecho

reseco de mi cuerpo, cruel desecho

de un eterno buscar, ya sin sentido.

 

¿No cesarás en tu anhelar sin rumbo?

¿No darás por perdida tu porfía?

¿No saciarás tus hambres sin fronteras?

 

La vida es caminar de tumbo en tumbo

un día y otro día y otro día:

una infinita sed de primaveras.

domingo, 23 de enero de 2022

Consumación

 Todo está hecho, amor, todo está hablado,

ya sólo queda ver que la semilla

abre su verde nuevo al sol que brilla

y corona de espigas el sembrado …


Madrid, domingo, 23 de enero de 2022

 

 

 

Quizá un día lo continúe; quizá …

viernes, 7 de enero de 2022

En busca del helecho

Me apetece transcribir aquí el texto de una canción vasca que cantaba mi madre, con su bellísima voz, hará ya unos setenta y tantos años. Sirva de excusa la navidad y toda su carga de nostalgia.



En busca del helecho

En busca del helecho
los campesinos van.
Ya va vistiendo de oro
su fronda el castañal.
Madre mía, di:
¿Por qué tus ojos, madre,
por qué quieren llorar?

Se va la golondrina
a su africano hogar.
La luz del día se apaga,
arrecia el vendaval.
Madre mía, di:
¿Por qué tus ojos, madre,
por qué quieren llorar?