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miércoles, 9 de agosto de 2023

La canción de Elian, capitán pirata

 


       A mi nieto Elian nacido en Tallin (Estonia) y que sueña con ser pirata del Caribe, a sus cinco añitos hoy cumplidos.



Diez cañones por la banda

artillera de babor

y otros tantos que amenazan

al mar por el estribor,

dos al castillo de popa,

y a la proa un espolón

son las armas más temidas

de un temido galeón

que aterroriza los mares,

de Caracas a New York.

 

Infla sus velas y mueve

el viento suave o veloz:

desde el apacible alisio

al iracundo ciclón.

Que a todos gobierna y doma

la diestra tripulación:

el marinero en la jarcia,

el timonel al timón

y el capitán que los manda

con sabia resolución.


Desde su cofa el vigía

descubre un blanco fulgor:

“¡¡¡Barco a la vista!!!” – proclama

con su bronco vozarrón-

“Barco a la vista a tres cuartos

por la amura de babor.

Por las insignias que luce

su gallardo pabellón

y su velámen anuncian

tesoros de gran valor”.


“Aupa!¡A las jarcias, mis bravos!

Horda potente y feroz,

el cuchillo entre los dientes

y a la faja el pistolón.

Aguarde la orden de fuego

cada artillero al cañón,

el marinero a la driza

y el timonel al timón.


Que el tesoro ha de ser nuestro

antes que se ponga el Sol,

así rabie y patalee

el almirante español”.

Así atronaba los aires

aquella incansable voz

de aquel capitán que era

de los mares el terror:

 

“Yo soy Elian, el de Estonia,

bucanero juguetón,

o a veces soy Jack Sparrow

o Jacobín El Gorrión

y los días que me placen

porque estoy de buen humor,

me conocen en los mares

como el Temible Burlón.

Gasto pistolas de asalto

pendientes del cinturón

y mi sable de abordaje

cuando lo pide la acción.

 

Pero, a pesar de mi aspecto

belicoso y retador,

no suelo matar personas

porque soy un bonachón,

no me gusta causar daño

ni dar a nadie dolor;

mi historia como pirata

es historia de ficción

y lo que pasa y sucede

es pura imaginación.


Aunque si encuentro a Barbossa,

Sao Feng u otro peor,

o Barbanegra o cualquiera

del repertorio traidor,

alevoso, falso, altivo,

malo, perverso o faltón

lo ataco donde lo encuentre

sin pausa ni dilación,

con toda la artillería,

espingarda y mosquetón.


Que soy Elian, el de Estonia,

y combato al malhechor

sin tregua ni duelo alguno

hasta lograr su extinción.

Sin tregua sin que me inspire

respeto ni compasión".

 

 

En Madrid, capital del Caribe, miércoles, 9 de agosto de 2023

 

Tu abuelo, poeta pirata, en tu quinto añito.


viernes, 21 de enero de 2011

Entre la tierra y la mar

Entre la tierra y la mar

tengo el amar repartido.

[Amor que de puerto zarpa

pronto dará en el Olvido].


Tengo el amar repartido

entre la tierra y la mar.

[Amar es cosa de un día;

lo eterno es el marear].


Repartido con la mar,

el Amor lo tengo en tierra.

[por lejos que el mar me lleve

en volver mi Amor se emperra].


[Vuélveme, Amor, los vientos de aventura

que uncían las sirenas a mi quilla,

vuélveme la ilusión y la locura

antes que me desguace en esta orilla].

viernes, 24 de diciembre de 2010

Dicen que cabe la mar

Dicen que cabe la mar
entera en la caracola.
Allí se puede escuchar
el repetido bramar
con que rueda cada ola.

Dicen que cabe un pinar
entero en unas simientes:
pino silvestre o albar,
rodeno o pino del mar,
en mil piñones recientes.

Dicen que cabe la vida
en el soplo de un suspiro:
la tierna infancia dormida,
la juventud florecida,
la vejez en su retiro.

Dicen que cabe el amor
en el delirio de un beso,
en el olor de una flor,
en la espina de un dolor
o en celos, bajo su peso.

Vidas, mares o pinares
caben en un solo sueño.
El Amor y sus pesares,
sus delirios, sus achares
no caben, no. ¡Es tan pequeño!

viernes, 21 de mayo de 2010

Antonina

Antonina[1]


Аbril pasó, gentil, abriendo flores

Нuevas por los jardines y enramadas;

Тú por Venecia y sus alrededores

Оbsequias a la luz con tus miradas,

Нautas desde los altos miradores

Иtalianos de sol y olas rizadas.

Нereida de otro mar que el Sol no adentra,

Антонина, otra vez, Mayo te encuentra.



[1] Octava real acróstica dedicada a mi querida consuegra peterburguesa Antonina Vagachiova. Las iniciales que forman el acróstico de su nombre se atienen al alfabeto cirílico, con las siguientes equivalencias:

А = A

Н = N

Т = T

О = O

И = I

АНТОНИНА = ANTONINA

Антонинна = Antonina

jueves, 17 de enero de 2008

Soneto a Nieves

(A la que luego me clavó el puñal) (i)

Te quedarás cubriendo las montañas
del color que tu nombre considera
y, más tarde, al triunfar la Primavera,
disuelta en llanto bajarás las brañas.

Inundarás de frío las entrañas
de los ríos que besan su ribera
y, dulcemente, como dulce fuera
el agua, ganarás playas extrañas.

Allí hallarás la sal y agua infinita,
la inquietud de mareas y de olas
y el raro canto de la impar sirena. ...

Y aquella libertad que no limita
ni la costa resuelta en caracolas
ni la nube que centellea y truena.

(i) Valga lo dicho en entradas anteriores a este respecto.

miércoles, 17 de octubre de 2007

De mares y de soles y de sales

¡Dejadme navegar calladamente
por ese espejo muerto en las salinas:
de añil la mar, de blanca sal la vela,
de luz incandescente el sol que anima
como una aparición el horizonte!

¡Traspasadme de luz, aves marinas:
gaviota, cormorán, alcaravanes,
sisones y petreles, golondrinas,
ostreros y gaviones, martines pescadores,
alcatraces y albatros, audaces transmarinas! ...

¡Rasgad mi corazón en mil retales,
destrozad sus entrañas alcalinas,
llevadlo a ras de mar, goteando sales,
y esparcidlo al azar por las colinas! ...

miércoles, 7 de febrero de 2007

Lujuria junto al mar

Eterno el mar en su rodar de olas
arrulla nuestro amar entre la brisa;
eterno el canto de la mar, que alisa
sus fronteras de arena y caracolas.

Igual tu cuerpo las riberas solas,
bajo mi cuerpo – el mar -, copia e irisa,
pletórico en el gozo y la sonrisa,
su vocación de alga en rompeolas.

Firme, rubio cantil contra el embate
el húmedo vaivén quiebra en la espuma
en que se rompe el mar en su combate.

Hasta que el terco asedio se consuma
y en lánguido desmayo da remate
a tan furioso ardor, lujuria suma.


lunes, 04 de diciembre de 2006