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domingo, 29 de agosto de 2010

¿Molinos? – No, gigantes

A mi quijotesco amigo Jesús Herrera[1] esta modesta aportación a sus molinos


Quiméricos veleros que navegan la estepa

y, sin dejar su sitio, dominan los caminos;

gigantes del secano que asemejan molinos,

como Briareo o Giges, nacidos de la cepa


de Nuestra Tierra Madre, sin que Urano lo sepa,

y mueven sus cien brazos en bruscos torbellinos

y provocan borrascas, turbiones, remolinos,

que ya encaman las mieses o arrebatan la cepa.


Corazones medrosos que no ven la amenaza

tienden a ver en ellos fabriles artefactos

de la industria del hombre para los cereales;


mas los héroes preclaros, campeones de raza,

advierten los peligros en términos exactos

y arrostran con denuedo lides descomunales.


[1] Jesús Herrera, de Bargas-La Sagra o http://usuarios.multimania.es/autenticapoesia/index.html, amigo generoso y de gran corazón, mecenas de la poesía, al que le debo más de lo él reconocería haberme dado, y mucho más de lo que creo haberle dado a él.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Don Miguel de Unamuno


-
Que evoca la lectura del libro "Vida de don Quijote y Sancho" de ese quijotesco y enorme escritor
-
Don Miguel de Unamuno, claro hidalgo del Norte,
yo admiro el volar libre, audaz, de tus ideas,
yo admiro la acrobacia mental que te recrea
y sé qué rica fruta tu paradoja esconde.
-
Hay un algo en tu verbo que queda, que no pasa,
liberado del tiempo, de la sombra del Hades.
Dime qué levaduras a tus masas añades
para ese pan de vida que en tu frente se amasa.
-
Dime otra vez que quieres, contra el mediocre Mundo,
alzar con ambos brazos tu recia lanza ibera;
dime otra vez que siga la Estrella Verdadera,
conmigo mismo a solas, en busca del Sepulcro.
-
No quiero que me digan que te has muerto. No quiero
que pongan epitafio de elogios a tu tumba.
Sí quiero que se callen por oír cuál retumba
tu voz limpia de muerte llamándome al Sendero.

miércoles, 18 de abril de 2007

Enfoques sobre la flor - A Eulogio Díaz

A la ciencia de Linneo
no es necesario llegar
para dar, si es su deseo,
a la flor el galanteo
que propone este lugar.

La flor es un ancho tema
que admite cualquier enfoque,
basta cambiar el esquema,
sin que haya ningún problema,
se toque como se toque.

Puede ser Filosofía,
Historia, Literatura,
Medicina, Poesía,
Farmacia, Gastronomía,
Ocio, libros de Aventura ...

Pues, por todos los caminos,
ya sea en verso o en prosa,
sobre rucios o pollinos,
do Sancho verá molinos,
yo siempre veré una rosa.

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Locura es la lucidez
del poeta que enloquece
para ver con nitidez
allende la sensatez
de lo que al cuerdo parece.

Mas, como en Sancho se ve,
tal locura es contagiosa,
rústico de poca fe
no traspasa la pared
de la apariencia engañosa,

pero amo y criado son
partes de la misma cosa:
por artes del buen Sansón
Alonso fina en razón
y Sancho ... viendo la rosa.

miércoles, 28 de marzo de 2007

El poeta confiesa haber incurrido en machismo botánico



Referencia de imagen: http://www.poesiadelmomento.com/luminarias/mitos/Dulcinea1.jpg
Referencia de imagen: http://html.rincondelvago.com/files/1/3/2/000571321.png


He caído en una de las variedades más sutiles y taimadas del machismo: el machismo por sublimación, idealización o elevación, el que practicaron los trovadores desde la Edad Media hasta don Quijote, pasando por el Dante y otros, dejando a la mujer en un papel enaltecido pero pasivo. Además he manipulado la sagrada Ciencia por cuanto he atribuido a las flores, desde un punto de vista antropomorfo, el rol femenino, siendo más cierto que la mayoría de ellas son hermafroditas, y tanto emiten como reciben polen. Pero tengo la obligación de ser más severo en el juicio de mi conducta de lo que cualquiera pueda haber sido. Por todo ello, reconozco mi culpa y mi deformación y

CONFIESO

Creo que aquí me han pillado,
confieso mi mal hacer,
la Ciencia he manipulado
y, sin querer, he mostrado
mi machismo por doquier.

¿Cómo he podido caer
en tan baja condición?
¿Cómo me he dejado ver
del machismo, el proceder?,
pido, padre, confesión:

Machismo en sublimación,
del trovador, viene a ser:
obra por elevación
y coloca en un balcón,
cual ídolo, a la mujer.

De esta forma disimula
su papel dominador:
el discurso que formula,
al elevarla, la anula,
en su falso resplandor.

Si, con don Quijote, digo
las glorias de Dulcinea,
Aldonza cribando trigo
(pongo a Sancho por testigo)
impido, activa, que sea.

Y así, elevada al altar,
tengo muñeca de cera;
no mujer de armas tomar,
libre de errar o acertar,
sentir y ser verdadera.

Pequé: confieso mi culpa
y aguardo mi penitencia;
sin excusa ni disculpa,
estrujo del mal la pulpa
y me refugio en la Ciencia.