A Julita
En las noches más negras y más frías
el vacío es tan denso que semeja
la nada de después del fin del mundo.
Ni la esperanza ni la fe subsisten,
ni Dios, tan solo
la obstinada razón excava un pozo
donde se precipita eternamente ...
Tras de ese espanto, el alba inesperada
tiene el candor y alberga la pureza
de la primera luz nunca nacida ...
décadas antes del primer susurro,
centurias antes del primer sonido,
siglos antes del grito,
milenios antes del horrendo estrépito.
En la serenidad que apunta el día
primero de la Tierra,
solos tú y yo
de cara a la llanura que inunda el Sol
te evoco, vida mía,
y, en un nacer de nuevo, me enamoro,
una vez más
pero como si nunca,
e igual de tierna y desbocadamente
que aquella fausta tarde en la escalera.
(De lóbregas cavernas y hondas simas
luminosos insectos arqueólogos rescatan la esperanza cada día) .
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viernes, 17 de agosto de 2007
viernes, 2 de febrero de 2007
Fundación

Epitalamio para Rosana y Martín
La noche te me muestra con toda tu pureza.
Eres la tierra virgen, ofrenda de la vida;
corza vestal que inmola su libertad, rendida,
por descubrir el vértigo de su naturaleza.
Te recibo, amor mío, en toda tu entereza.
Embriágate en mi vino hasta caer transida;
sosegarán mis besos el fuego de la herida
que inaugura la historia de gozo que te empieza.
Siénteme entre tus brazos, coronado de espuma,
admíteme en tu claustro mientras tu cuerpo hiero,
despéñame en las simas del placer que regalas.
Cuando el dolor se aplaque y el gozo se consuma
guardemos del rescoldo el fuego duradero:
del deseo, el relámpago y del amor, las alas …
Almansa, 29 de abril de 2006
La noche te me muestra con toda tu pureza.
Eres la tierra virgen, ofrenda de la vida;
corza vestal que inmola su libertad, rendida,
por descubrir el vértigo de su naturaleza.
Te recibo, amor mío, en toda tu entereza.
Embriágate en mi vino hasta caer transida;
sosegarán mis besos el fuego de la herida
que inaugura la historia de gozo que te empieza.
Siénteme entre tus brazos, coronado de espuma,
admíteme en tu claustro mientras tu cuerpo hiero,
despéñame en las simas del placer que regalas.
Cuando el dolor se aplaque y el gozo se consuma
guardemos del rescoldo el fuego duradero:
del deseo, el relámpago y del amor, las alas …
Almansa, 29 de abril de 2006
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