Así fue. Mientras los cristianos iniciaban su andadura fanática destruyendo la legendaria Biblioteca de Alejandría – por las hordas de Cirilo (San Cirilo)- porque almacenaba conocimiento pagano o borraban con trapos empapados en vinagre los viejos pergaminos (el pergamino era caro) la sabiduría helenística acumulada durante siglos para escribir sobre ellos sus textos “sagrados” y continuaban con su barbarie durante la larga noche Media, los árabes españoles creaban bibliotecas y las llenaban de volúmenes con la sabiduría propia o rescatada de los griegos y otros, y retornada trabajosamente por medio de la Escuela de Traductores de Toledo en tiempos del rey Sabio, único rayo de luz entre tanta barbarie santa. Por esa razón hoy traigo aquí los versos que siguen, de Manuel Machado, que parecen oportunos por las razones ya apuntadas
ADELFOS
Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron
-soy de la raza mora, vieja amiga del Sol-,
que todo lo ganaron y todo lo perdieron.
Tengo el alma de nardo del árabe español.
Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer …
Mi ilusión es tenderme, sin ilusión ninguna …
De cuando en cuando, un beso y un nombre de mujer.
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Adelfos (fragmento)
Manuel Machado
Bibliografía.-
https://es.wikipedia.org/wiki/Ciencia_en_al-%C3%81ndalus
