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viernes, 7 de octubre de 2011

IRENE MONTOYA

Composición acróstica en tercetos dantescos

Implacable hortelana de mi boca,

Repara mi dental arquitectura

Entre el roer tenaz de lima y broca.

No de su fuerte y ruda agricultura

Enoja la labor, pero sí el riego:

Me anega la garganta, en su angostura.

Oh Irene, en tu bondad, oye mi ruego:

Nilo no soy, tan solo una persona

Talluda y parca para tal trasiego.

Oyolo Irene, desaguó la zona

Y, a pesar de mi fe republicana,

A mi muela le puso una corona

Y era Irene Montoya la hortelana

viernes, 11 de junio de 2010

Episodio dental

Flemón


Allá donde el Amor, que ora y devora,

quiso comer y quiso ser comido,

el nido de los besos es ahora

caverna del Dolor, perenne aullido,

preñante mal que humores atesora

y, cual Pandora, vierte en un descuido.

Y así, sin la Lujuria y su gozada,

quedó mi boba muela embarazada.


Endodoncia


La fresa horada y al rotar perfora

el muro ebúrneo que la caries daña;

aletargado, el nervio ya no llora

mientras el anestésico lo engaña

y en paz lo lleva a su postrera hora,

cuando la lima roe hasta la entraña.

Y ya sin nervio – ni alma – desconsuela,

roto sepulcro de marfil, la muela.


Reconstrucción


En la reconstrucción al fin termina

todo el saneamiento de la zona.

Ya sólo queda taponar la mina

y moldear con arte otra corona:

así se hará con pizcas de resina,

a la luz que endurece y cohesiona.

[Mas ¡ay! la muela muerta me da espanto,

¡y la boca me sabe a camposanto!].

viernes, 18 de septiembre de 2009

Ángeles odontólogos

A las jóvenes doctoras, y en especial a la Dra. Montoya, a cuyas manos encomiendo mis dientes


¿Desde cuando los ángeles tormentos

estudian en cruenta asignatura

de modo que en infausta criatura

llevan a cabo los experimentos?


Una galaxia horrenda de instrumentos

alterna sin piedad la mano pura

contra la inerme y rota dentadura,

lima que lima ajena a los lamentos.


¡Seda, oh cruel, el nervio dolorido,

no le escatimes la inyección calmante,

por relajar el músculo en alerta!


¡Así, así por Dios! Qué agradecido

queda el paciente en su dolor menguante,

mirando al ángel con la boca abierta.


Madrid, viernes, 18 de septiembre de 2009

De parte de aquel paciente de cerviz artrósica, garganta escasa y miedo desmedido que tanto trabajo da, pero que no obstante sabe escribir versos, al menos eso piensa él.