Implacable hortelana de mi boca,
Repara mi dental arquitectura
Entre el roer tenaz de lima y broca.
No de su fuerte y ruda agricultura
Enoja la labor, pero sí el riego:
Me anega la garganta, en su angostura.
Oh Irene, en tu bondad, oye mi ruego:
Nilo no soy, tan solo una persona
Talluda y parca para tal trasiego.
Oyolo Irene, desaguó la zona
Y, a pesar de mi fe republicana,
A mi muela le puso una corona
Y era Irene Montoya la hortelana
