Mostrando entradas con la etiqueta panegírico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta panegírico. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de abril de 2007

Rosas de Lima: VI - Abuela Eudomilia


Referencia de imagen: Fuente propia


Madre cereal, raíz de excelsas rosas,
vena pluvial de frescos manantiales,
banquera de los besos maternales
que sosiegan las noches angustiosas.

Tu mano protectora por las cosas
del hogar va imprimiendo ondas vitales;
pucheros, ollas, cazos: materiales
de la alquimia del gusto, sustanciosas,

todo se va impregnando del aroma
que tu amor va, sin gestos, derramando;
una caricia, un beso que se asoma

a la orilla del alma van dejando
marcas muy hondas que el corazón toma
y la dulce nostalgia irá evocando.

Rosas de Lima: V - Dora


Referencia de imagen: Fuente propia

Un lánguido desmayo de sirena,
una mirada intensa y seductora,
una sonrisa entre pícara y traidora
y un corazón de oro de hada buena.

Tu “posse” de “femme fatale” que me enajena
no casa con tu alma soñadora:
antes rendida que conquistadora,
al bello agonizar de la azucena.

No te he de perdonar si así me deja
ese sensual encanto trastornado,
perdido el Norte, yerto y encallado.

Si la distancia cruel de ti me aleja
a mi país natal, de ti remoto,
deja al menos el rastro de una foto:

Que pueda ver al menos cada día
la faz cautivadora que esa noche
se robó para siempre el alma mía.

lunes, 2 de abril de 2007

Irma o la recóndita belleza


Referencia de imagen: Fuente propia


El que, al contemplar tres rosas,
cada cual aún más hermosa,
no repara en el rosal
se pierde la mejor cosa.

Que es el arbusto florido,
por su savia generosa,
quién da aroma y lozanía
al esplendor de las rosas.

(Y aquí mi lengua se frena,
aquí mi pluma se embota,
y, por miedo de agraviar
pido licencia a la hermosa:

porque, si es justo el temor,
cuando prudencia se agota,
de herir el recto pudor
con desmedidas lisonjas,

enmudecer en presencia
de virtudes tan notorias,
callar ante tal beldad,
menosprecio se me antoja.


Y así, con todo el recato
que la honestidad me otorga
pero con todo el ardor
del Ideal que enamora,

sin que se nuble mi mente,
sin que el respeto me encoja,
licencia pido otra vez
de alabar a su persona:)

¡Que mi verso alcance a dar
digna réplica cantora
a esa hermosura sin par
que a Lima ensalza y adorna!

A esa belleza serena;
a esa fina estampa criolla;
a ese felino fulgor
que de sus ojos desborda

y, apenas domesticado
por civilizadas formas,
trota por el corazón
de tan silvestre magnolia;


a ese porte de gacela;
a esa gallardía española
endulzada por diez capas
de sensualidad criolla;

a ese delicado velo
de “saudade” que la orla,
con un aura de misterio,
de enigmática aureola
y la presenta distante,
flotando sobre las cosas ...

(Por los ojos de Irma cruzan
melancolías muy hondas
que sólo alcanzan a ver
los que a sus ojos se asoman.

¿Mas por qué en una mujer
a la que todos adoran;
a quien la FELICIDAD
circunda, cerca y conforma;

a esa mujer singular,
esforzada y valerosa
a quien todos reconocen
su temple de luchadora,

quien, sin perder el encanto
femenino que la honra,
lucha por sus lindas hijas
con fiereza de leona?

... Tristezas del corazón,
que la razón siempre ignora,
y que embellecen aún más
a quien tan digna las llora ...


¿Qué más diré sin faltar
a la discreción, que ahora,
patente mi admiración,
tanto valor por sí cobra?

Irma: gracias por nacer,
dar a nacer y ser toda
ese sueño de mujer
que tan hondo me enamora.

Rosas de Lima: III - Vanessa


Referencia de imagen: Fuente propia

Vanessita, mi niña, mariposa
de vuelo inquieto y libre fantasía;
alma vibrante, dulce terremoto,
duendecillo vivaz del alma andina.

Vuela, mi amor, ardiente desmesura,
dulce y picante salsa que encandila,
vuela y cambia tu rumbo a cada instante
zumbando en derredor liba que liba.

Vuela, mi amor, en derredor sorbiendo,
de flor en flor, el néctar de la vida:
ya detendrás por un momento el vuelo,
te posarás un día entre los días

... y yo tendré ese fruto que reclamo
como trofeo grato de mi estima.

domingo, 1 de abril de 2007

Rosas de Lima: II - Mónica


Referencia de imagen: Fuente propia

Ya eres rama fecunda y vigorosa
del rosal primordial de la hermosura.
Eres presente fuerte, alto y garrido
de gentileza, gracia y donosura.

El aire se enamora, aroma y canta
rodeando el primor de tu cintura;
a tu paso repican las campanas,
cantan los pájaros, ríe la espesura.

Las flores se levantan para verte
e imitar vanamente tu estatura;
canta la fuente, se abren los caminos
cuando pasa, triunfal, tu galanura.

Por capricho excelente de los dioses
eres estatua impar, fruta madura;
por ti fallecen todos los espejos
que no logran copiarte la figura ...

Rosas de Lima: I - Melissa


Referencia de imagen: Fuente propia

Como la flor que tu dulzura emula
eres, Melissa, la sonrisa niña,
el rubor dividido en dos mil pecas,
el encanto que arranca hacia la vida,
y desmaya a la luz que allí la aguarda.
El Sol naciente vela e intimida
ese cobarde azul de tus dos ojos,
pero, valiente, el corazón lo mira,
anhelante, sensible, enardecido,
como a la amada fuente de la dicha.

Sueña, pequeña, abre tu esperanza,
echa a volar, febril, tu fantasía:
la dicha llegará poquito a poco
con el llover menudo de los días.