En quintillas encadenadas circulares aeiou
Misericordioso Alá,
severísimo Yahvé,
acoged esta zalá
de quien devoto orará,
aunque perdiera la fe.
Y por si Pablo la ve
en su tierra marroquí
por asegurarme he
de atinar aquí en la e
y rematar con la i.
Pablo, descontento aquí
de los curros que encontró,
al reino del alauí,
por consejo de alfaquí,
amparo solicitó.
Y tanto lloró y oró
desde Fez a Tombuctú
que un buen empleo logró
y en Rabat se aposentó
como maestro al bannú.
Que mohandis[1] como tú
es lujo que no se da
sino con mucha virtú.
Pablo, cuida tu salú;
que lo demás ya vendrá.
Tu padre, un poeta en franca decadencia
[1] المهندس o mohandis, arquitecto o ingeniero en arábigo.
