Si quieres ver dos luceros
ponte un espejo delante.
Sabrás por qué ya no sé
mirar después de mirarte.
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¿Te han pedido las estrellas
permiso para quedarse
cuando miras a la noche
con esos ojos tan grandes?
Madrid, Marzo de 1.960.
Aproximación a la Poesía desde la Ciencia y/o dulcificación de la Ciencia a la luz de la Poesía
Si quieres ver dos luceros
ponte un espejo delante.
Sabrás por qué ya no sé
mirar después de mirarte.
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¿Te han pedido las estrellas
permiso para quedarse
cuando miras a la noche
con esos ojos tan grandes?
Madrid, Marzo de 1.960.
Parafraseando un poema de G. A. Becquer
(ar-er-ir)
Hoy los cielos y tierra me sonríen,
hoy he vuelto a mirar
al Sol y al alto azul con ojos nuevos:
hoy he vuelto a llorar.
Veo ante mí las yertas soledades
de un lento amanecer,
las frías parameras castellanas
que me vieron nacer.
Solas conmigo van en la alborada
de este último vivir,
y, al nuevo albor de estos mis ojos viejos,
he vuelto a sonreír.

Una vez más, a mi nuera
Tatiana Bagachiova Valerievna
Los años otra vez, como una rueda
sobre la rúa atroz del almanaque;
los años otra vez, cuando la vida
se embalsa en plenitud en un remanso
en que las parcas tejen las urdimbres
que amarran el futuro a su destino;
los años otra vez, … pero los ojos
lucen igual y tan hermosamente …
como un azul que atravesara el tiempo,
insensible al crecer de la entropía,
ajenos a la humana decadencia
y a las flechas de Cronos …
Un azul invariable que yo veo,
pura esencia del alma,
con el asombro nuevo de estos míos
y el casto amor devoto del anciano.




