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viernes, 13 de enero de 2012

Zalá

En quintillas encadenadas circulares aeiou


Misericordioso Alá,

severísimo Yahvé,

acoged esta zalá

de quien devoto orará,

aunque perdiera la fe.


Y por si Pablo la ve

en su tierra marroquí

por asegurarme he

de atinar aquí en la e

y rematar con la i.


Pablo, descontento aquí

de los curros que encontró,

al reino del alauí,

por consejo de alfaquí,

amparo solicitó.


Y tanto lloró y oró

desde Fez a Tombuctú

que un buen empleo logró

y en Rabat se aposentó

como maestro al bannú.


Que mohandis[1] como tú

es lujo que no se da

sino con mucha virtú.

Pablo, cuida tu salú;

que lo demás ya vendrá.


Tu padre, un poeta en franca decadencia


[1] المهندس o mohandis, arquitecto o ingeniero en arábigo.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Darío


Al nieto mayor, recién nacido, de mi hermana pequeña.

Por muchas y fundadas razones, en versos alejandrinos, naturalmente.



Naciste sin pensarlo, igual que nace el río

cuando la fuente alumbra sus menudos caudales;

te envolvieron el llanto en besos y en pañales

y te dieron el nombre glorioso de Darío.


A tus padres les debes andarte en este lío

de clepsidras feroces de arenas pedernales

que convierten los siglos en ruinas materiales

y los huertos feraces en terreno baldío.


¿Te asustas ya? No llores. Hay también ratos buenos

entre los recovecos de este largo camino

de abrojos y de flores al que llamamos Vida:


un día entre los días soleados y amenos

alguien dirá tu nombre, y hallarás tu Destino.

Y estallará en vergeles tu Tierra Prometida.


Madrid, domingo, 06 de septiembre de 2009

Tu tío abuelo Francisco

jueves, 5 de junio de 2008

El primor de nuestras vidas

A Lupe y a María ,
las hijas primogénitas de mi mejor amigo y mía, respectivamente.

Nacisteis de un suspiro de amor de vuestras madres
que, entre todos los muchos, sin duda fue el primero,
y, sin duda, el más hondo, detrás de aquel “si quiero”
otorgado al ardiente querer de vuestros padres.

Las niñas de los ojos. Fuisteis el Sol señero,
los diáfanos espejos de un luminoso día
que vestidos de carne la Aurora nos traía
como primicia tierna del tiempo venidero.

Crecisteis. Con vosotras creció vuestra dulzura,
se amplió el horizonte gentil de vuestros sueños
y se abrieron caminos, praderas y avenidas.

Tan cerca de vosotras moró nuestra ternura
que casi se podían tocar esos pequeños
detalles que suponen la sal de nuestras vidas.


Madrid, jueves, 15 de mayo de 2008

sábado, 7 de abril de 2007

¡La Nochebuena se viene! ... y se va ...

Esta noche de invierno, tan serena,
en que la dicha brilla quedamente ...
Este vivir en paz junto a mi gente,
que hace soñar con que la vida es buena.

Este remanso, amor, en que resuena
muy lejos el murmullo del torrente
desmedido del tráfico estridente;
esta afable y sentida Nochebuena,

llega a mi pecho con el aura suave,
con la dulce y agraz melancolía
de otras que ya llegaron y se fueron.

Con el recuerdo de los que latieron
junto a mi corazón día tras día,
y sólo son, de ausencia, sombra grave.

Diez flores en Navidad

En la Navidad diez flores
me vuelven a deleitar:
las flores son los amores
que, entre risas y rumores,
llenan de nuevo el hogar.

Rozan mi cabeza cana
diez besos y diez caricias,
diez soles en la mañana,
diez trinos por la ventana,
diez canciones: diez delicias ...