Mostrando entradas con la etiqueta esperanza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta esperanza. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de marzo de 2023

Romance de la vida perra

 

Romance de la vida perra

       En el día en que cumplo mil y seis meses


Nací entre muertes y muertes

de una guerra desdichada;

crecí entre necesidades

en una patria asolada;

aprendí que hay que luchar

por malvivir la jornada.

[Tuve un golpe de fortuna

cuando de forma impensada

me hizo soñar una flor

que una estrella iluminaba].

Después, solo polvo y lodo

en mi larga caminata,

y en un sórdido garito

al que el azar me invitaba

jugarme el mayor tesoro

en una apuesta arriesgada.

Y al fin, perdedor de todo

sin llegar a ganar nada,

lograr de tantos trabajos

la miserable soldada:

entre ruinas de proyectos

cadáveres de esperanzas.

Fin.

domingo, 22 de julio de 2018

Anunciación

Me han informado de que viene de camino mi quinto nieto. Y estoy así, como podéis imaginar.

Creí mi corazón abarrotado
de tanto bien como me dio la vida,
pero ¡hete aquí! que anuncia su venida
otro retoño tierno, inesperado,

mas no por ello menos deseado,
arrebato candeal de miel herida.
Y será … -  ¡viejo bobo! – bienquerida …
Y será, lo que sea, bien llegado.

Llegará con un pan bajo del brazo,
un sol de promisión sobre la frente
y un llanto inaugural por equipaje,

lo acunará la madre en su regazo,
nido primero del amor creciente.
¡Haced sitio a otra flor, que va de viaje!

Madrid, viernes, 4 de mayo de 2018

domingo, 18 de abril de 2010

Canto de ausencia y añoranza

A mi amiga Manoli, quien, súbitamente, supo de la Soledad y sus pesares


De sepulcro en sepulcro

fui preguntando

si habían visto alguno

que murió amando.

Contestomé uno,

contestomé uno:

mujeres a millares ¡caramba!

hombres, ninguno.

Canción que cantaba mi madre.


¿Qué tórtola exquisita se resiste

ante el silencio crudo y favorable

a expresar su quebranto de vïuda?

Miguel Hernández – soneto 10 - El silbo vulnerado


Vaso del que rebosa la añoranza,

alquitara que filtra hiel de ausencia,

corazón que reclama la presencia

y reniega del fin de la esperanza:


Si del llanto del sauce a semejanza

calladamente llueves tu dolencia

y anegas de amargura e inclemencia

el invierno tenaz de tu labranza,


verás crecer al paso de los días,

en nuevas cunas, carne en torno de ellas

con el rastro de aquella que querías.


Que aunque se haya subido a las estrellas

la media vida por que te morías,

el milagroso Amor guarda las huellas.

miércoles, 20 de junio de 2007

Guarda, poeta ...


Guarda, poeta,
el primer llanto de un niño,
el primer rayo de sol sobre los muros de la Alhambra,
la primera flor sobre el almendro,
el primer gemido de amor de la doncella
y la última mirada del viejo para el nieto.
Guardalo bien en tu zurrón escaso
para cuando renazca la esperanza ...

miércoles, 4 de abril de 2007

Digresión sobre esperanzas, desesperanzas y melancolías

Un olvido sin espera
o un alma sin esperanza,
que el que espera desespera
y al que no espera le espera
morir de desesperanza.

Que así, sin mayor bonanza,
va pasando día tras día
sin atisbo de mudanza
para acabar sin tardanza
preso de melancolía.

Que ya el clásico decía:
"razón de la sinrazón
que mi razón colegía"
es triste y vana porfía
que marchita el corazón.

Por ello en esta ocasión
dejemos los pormenores
y la desesperación
y, con determinación,
regresemos a las flores.