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jueves, 3 de abril de 2025

Entre tú y yo

 

Entre tú y yo se interpone

el mundo de un velador.

 

En la pista las parejas

unen pasos en un fox.

 

Hablamos mucho de todo

mientras pensamos los dos

algo de distinto modo.

 

Mis manos buscan tus manos

por encima del mantel;

fuera el jardín mudo y frío,

escenario de ballet,

guarda una luna cansada

y unas estrellas sin fe.

 

Amable brillo del vino,

breve choque del cristal.

¿Por qué lejanos caminos

tus pensamientos irán?

 

Bailamos. Vieja delicia

de tu cuerpo entre mis brazos

y, en tus ojos, la caricia

fantasma de Amor cansado.

¡Ay, pobre amor moribundo:

fugaz escala de sueños

tendida de mundo a mundo!

 

Las dos de treinta relojes

asesinan la velada.

Fuera se espesa la noche

en su oscuridad sin alma.

 

La noche apenas nos mira

tras de sus ojos cegatos.

Un taxi, calles, tu casa,

adiós tras portal cerrado.

 

Breve cortejo de estrellas

sin lágrima ni respeto

quedan enterrando algo

en algún rincón del cielo.

 

Madrid, Febrero de 1.960.

martes, 7 de marzo de 2023

Romance de la vida perra

 

Romance de la vida perra

       En el día en que cumplo mil y seis meses


Nací entre muertes y muertes

de una guerra desdichada;

crecí entre necesidades

en una patria asolada;

aprendí que hay que luchar

por malvivir la jornada.

[Tuve un golpe de fortuna

cuando de forma impensada

me hizo soñar una flor

que una estrella iluminaba].

Después, solo polvo y lodo

en mi larga caminata,

y en un sórdido garito

al que el azar me invitaba

jugarme el mayor tesoro

en una apuesta arriesgada.

Y al fin, perdedor de todo

sin llegar a ganar nada,

lograr de tantos trabajos

la miserable soldada:

entre ruinas de proyectos

cadáveres de esperanzas.

Fin.

viernes, 4 de junio de 2021

Cuartetas galantes

 Si quieres ver dos luceros

ponte un espejo delante.

Sabrás por qué ya no sé

mirar después de mirarte.

 

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¿Te han pedido las estrellas

permiso para quedarse

cuando miras a la noche

con esos ojos tan grandes?

 

Madrid, Marzo de 1.960.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Otoño en una pequeña aldea hace muchos años

 Hay un rumor de puertas que se cierran,

de vida que se enquista,

de voces que se aquietan,

de hogares que se vuelven

de espaldas a las puertas.


Se ha hecho el bosque en la tarde

clamor mudo de ramas,

como estatuas de madres

sin hijos y sin lágrimas.

A su dolor patético

los pájaros se callan

y el Sol, cobarde, huye,

bajo, por las montañas.


Anochecer de Otoño,

cuando anochece el alma.

Las mesnadas del cierzo

preparan algaradas.

En el hogar gotea

el rezo; la balada

de difuntos extiende

vago temor oscuro por las almas

abiertas de los niños,

entre el toque de ánimas.


Madrid, Noviembre de 1.960.

sábado, 26 de mayo de 2018

Seguidillas de los dos años

La flor de Estonia
Centaurea cyanus: aciano o azulejo

El veintiséis de Mayo,
Tristan, tu día,
hace justo dos años
que tú nacías,
que el ojo abriste
al tibio sol de Estonia,
donde naciste.

Era un día precioso
de primavera,
acianos florecidos
por las praderas,
la flor estona,
pirotecnia de azules
en la corona;

por los aires revuelo
de golondrinas,
de petreles, gaviotas,
de aves marinas,
y ecos cantores
de jilgueros y mirlos
y ruiseñores;

se mezclaban las acres
brisas del mar
con los bálsamos ásperos
de algún pinar,
robles comunes,
con álamos y sauces,
con abedules …

Era hermosa la tierra
donde nacías,
cuando Mayo florido
reverdecía …
Tan linda estaba
que a nacer dos mil veces
nos invitaba.


Tú nacías, nosotros
justo llegamos,
cabalgata española
de Reyes Magos:
rota ternura
de sollozos y risas
hasta la hartura.

Dos años y ya luces
habilidades,
día a día aprendidas
junto a tus padres:
lengua de trapo,
farfulla en dos idiomas
tan separados …

Juegos, mimos y llantos
y picardías,
encantos que los niños
traen día a día.
¡Ay, quién pudiera
contemplar como creces,
siempre a la vera!

Tus abuelos te sueñan
desde tan lejos …,
pero, mira, al soñarte,
ya no son viejos:
te ven, mi niño,
muy cerquita, al alcance
de su cariño,

te ven junto a una tarta
con sus dos velas,
padres, tíos y abuelos
y parentelas;
luego una mano
te cuenta en las orejas
esos dos años.

¡Ay, …!

Madrid, 21 de Mayo de 2018

viernes, 4 de noviembre de 2016

La traición y la cobardía

Recitado por mí en la Ronda de Sol, en la Puerta del mismo nombre, la tarde del 3 de noviembre de 2016


La traición y la cobardía

Compañeras y compañeros: Vivimos hoy en el ojo del huracán de una enorme traición. Quizá la traición más grande al pueblo español después de la del golpe de Casado, Besteiro y Cipriano Mera, el 5 de marzo del 39. Besteiro y Franco: un traidor del PSOE entregaba Madrid a un general fascista a cambio de nada. Los paralelismos son inquietantes: Besteiro acusaba a Negrín de estar en manos de los comunistas; ahora los barones y las reinonas han copado el Consejo federal del PSOE y dado un golpe de partido contra su secretario general acusándolo de querer pactar un gobierno alternativo, pero en realidad con el propósito apenas encubierto de dar el gobierno a la derecha de la gran corrupción y los recortes, del robo de las arcas públicas y de la ruina y miseria de las familias trabajadoras, de dar el gobierno al fascista Rajoy. Negrín – no Besteiro – fue expulsado del PSOE por resistir; Pedro Sánchez ha sido reducido a mero militante por negarse al PP; el NO ES NO ha sufrido el mismo destino del NO PASARÁN.

Ante una situación tan lastimosa a mí se me ha hecho imposible componer un poema a la altura de tamaña felonía. Me veo obligado a echar mano de la mejor poesía de aquel otro momento: Miguel Hernández.
El gran poeta odiaba a los emboscados en la Villa y Corte, a los Besteiros, Meras y demás caterva, que conspiraban en los cafés y terminaron traicionando:

       Los cobardes

Hombres veo que de hombres
sólo tienen, sólo gastan
el parecer y el cigarro,
el pantalón y la barba.
En el corazón son liebres,
gallinas en las entrañas,
galgos de rápido vientre,
que en épocas de paz ladran
y en épocas de cañones
desaparecen del mapa.
Estos hombres, estas liebres,
comisarios de la alarma,
cuando escuchan a cien leguas
el estruendo de las balas,
con singular heroísmo
a la carrera se lanzan,
se les alborota el ano,
el pelo se les espanta.
Valientemente se esconden,
gallardamente se escapan
del campo de los peligros
estas fugitivas cacas,
que me duelen hace tiempo
en los cojones del alma.
¿Dónde iréis que no vayáis
a la muerte, liebres pálidas,
podencos de poca fe
y de demasiadas patas?
¿No os avergüenza mirar
en tanto lugar de España
a tanta mujer serena
bajo tantas amenazas?
Un tiro por cada diente
vuestra existencia reclama,
cobardes de piel cobarde
y de corazón de caña.
Tembláis como poseídos
de todo un siglo de escarcha
y vais del sol a la sombra
llenos de desconfianza.
Halláis los sótanos poco
defendidos por las casas.
Vuestro miedo exige al mundo
batallones de murallas,
barreras de plomo a orillas
de precipicios y zanjas
para vuestra pobre vida,
mezquina de sangre y ansias.
No os basta estar defendidos
por lluvias de sangre hidalga,
que no cesa de caer,
generosamente cálida,
un día tras otro día
a la gleba castellana.
No sentís el llamamiento
de las vidas derramadas.
Para salvar vuestra piel
las madrigueras no os bastan,
no os bastan los agujeros,
ni los retretes, ni nada.
Huís y huís, dando al pueblo,
mientras bebéis la distancia,
motivos para mataros
por las corridas espaldas.
Solos se quedan los hombres
al calor de las batallas,
y vosotros, lejos de ellas,
queréis ocultar la infamia,
pero el color de cobardes
no se os irá de la cara.
Ocupad los tristes puestos
de la triste telaraña.
Sustituid a la escoba,
y barred con vuestras nalgas
la mierda que vais dejando
donde colocáis la planta.
Miguel Hernández

“Vientos del Pueblo”