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viernes, 16 de diciembre de 2011

Este Otoño

Oros de otoño, rojos minerales,

hielo en los miembros que pasión no habita,

sangre que ya no inunda ni visita

con ardor estos cauces arteriales.


Llegáis una vez más a los umbrales

de este cuerpo que el tiempo debilita,

de esta ruina cruel que no suscita

el recuerdo de tiempos cenitales.


Escaso ya el albur de mi albedrío.

Borrosa luz la de mis ojos viejos,

tan ajena a los soles del verano.


Cae espesa la niebla y siento frío,

y siento que no iré mucho más lejos …

Dame la mano, amor, dame la mano.


viernes, 29 de abril de 2011

Los días

Voy despidiendo días como trenes

entre brumas rojizas y serenas;

me voy quedando a solas con mis penas

y mi magro equipaje en los andenes.


El tiempo ha florecido por mis sienes,

ha surcado mi piel e hinchó mis venas;

los recuerdos de ayer son las cadenas

cuando debieran ser mis caros bienes.


¿A qué tanto llorar? Es miserable

cada poco gastar la vida en quejas

por el surco del tiempo, inexorable.


Las horas no son jóvenes ni viejas,

cada una comporta un gesto amable,

y un cantar no escuchado, si la dejas.

viernes, 20 de junio de 2008

A destiempo

Esas palabras que te vienen cuando
su tiempo ya pasó e inoportuno
resulta ya decirlas a ninguno
porque ninguno las está aguardando.

El gesto mudo que murió amagando
un paso, una caricia, un beso, uno,
que acaso a tiempo fuera el oportuno
a retener la dicha, … Pero ¿cuándo? …

- Si hubiera marcha atrás … si retenido,
como un deuvedé, pausar pudiera
aquel preciso instante, aquel momento …

y asi enmendar aquel tentar fallido …
y decir lo que entonces no dijera …

- ¡Cállate, corazón! No hay otro intento.

domingo, 7 de octubre de 2007

Heraldo de primavera


Referencia de imagen: http://www.asks86.dsl.pipex.com/europephotos/alaarv7532.jpg

La blanca dentadura de la nieve
aún muerde el cielo sobre el Guadarrama
y ya el almendro en la desnuda rama
su nata frágil a mostrar se atreve.

Aún hiere el frío de la brisa leve,
pero ya el Sol su franco ardor derrama
y con rubias saetas se proclama
vencedor del Invierno en lidia breve.

Temprana, la verónica adelanta
el diminuto azul que adorna el prado
como una gala mínima y primera.

Templa la alondra su gentil garganta
en un trino doliente, enamorado,

que es el heraldo de la Primavera

sábado, 6 de octubre de 2007

Зимний сонет - Soneto de invierno




Referencia de imagen: http://www.polartrec.com/files/u35/Russel_Glacier_calving640.jpg

Fui buscando el reverso de la flor y del fruto,
me adentré en las cavernas que guardan, escondida,
la semilla que encripta la llama de la Vida
en la telegrafía de un latir diminuto.

En el corazón duro de su universo helado,
hundido en el abismo del hielo sempiterno,
por la Vida dormida interrogué al Invierno,
pidiéndole la llave que aplaca su reinado.

Sus ojos, entre brumas, abrió y, en su mirada,
a la luz apagada que la Luna cediera,
sólo entreví el letargo de un alma abotargada.

Con la voz cavernosa, tras de un siglo de espera,
una sílaba dijo, en la penumbra helada:
-SOL-, conjuró y, al punto, ¡se abrió la PRIMAVERA!


San Petersburgo, 20 de febrero de 2006

viernes, 5 de octubre de 2007

Holganza

Sólo yacer tendido aquí, a tu lado,
llenos de azul los ojos del estío,
y el tiempo discurriendo como un río
a orillas de un ameno y verde prado.

Solo gustar tu aliento respirado
desinhibidamente junto al mío;
sólo advertir que brota a su albedrío
tu pensamiento al mío conectado.

Gozar la soledad en compañía,
paralelos los cuerpos y la mente,
atenta al derivar de los vilanos.

Ver como apunta el declinar del día,
y comprobar como, instintivamente,
se buscan las arañas de las manos.

jueves, 4 de octubre de 2007

Lenta, morosa, quieta eternidad

"... gozar, y no morirse de contento;
sufrir, y no quebrarse en el sollozo.
¡Oh, qué ejemplar serenidad del gozo
y qué severidad del sufrimiento! ..."

Miguel Hernández



Lenta, morosa, quieta eternidad
de un instante de encuentro detenido.
Gozo perenne en cuanto entretenido
en el disfrute de su inmensidad.

¿Es instantánea vuelta intensidad
del microcosmos de ese gran minuto
o invariable pasar de lo absoluto
como anticipo de inmortalidad?

No me lo digas, Luis, que no quisiera
turbar la primorosa intimidad
de lo que, injusto, dices ser quimera.

Mas, por plagiarte la serenidad
de tu gozar severo, apeteciera
de amor a tragos cortos, la ebriedad.

miércoles, 3 de octubre de 2007

A mis primeros 15.000 días

DEFINICIONES

Los minutos son granos de arena,
las horas son puñados de arena,
los días son costales de arena,
la vida es un pequeño montículo de arena.

Y ESTE ES MI CASO

Nací, y un primer grano golpeó mi cabeza.
Lloré, pero muy pronto me acostumbré a la arena.
Soñé que edificaba castillos con la arena,
pero la arena iba derecha a su tarea.
Me dediqué a mis cosas ignorando la arena.
Amé, y a mis amores enterraba la arena.
Sufrí, y el sufrimiento cubrí con más arena.
Luché y, a cada golpe,
amontonaba arena y más arena.

Cuando hasta las rodillas me llegaba la arena,
pretendí detener con las manos la arena:
pugné por achicarla, pugné por contenerla
pero siempre escapaba de mis manos la arena.

Ahora que ya me cubre la cintura la arena
aún me resisto a ver su fatal prepotencia.
Pronto habré de sentarme sobre el montón de arena.
Escarbaré buscando
viejos objetos que enterró la arena,
y mi lucha será
impedir que de nuevo los sepulte la arena.
Repararé a diario los estragos crueles de la arena.

Después, quizá me tienda en el lecho de arena.
¡Sabéis que un día me hundiré en la arena!

Si no me veis, buscadme
enterrado en la arena ...

Si podéis, ¡no olvidadme ...
... en la arena!

jueves, 13 de septiembre de 2007

Cuarenta

Cuarenta años en flor …
… como un ramito
de las mejores cosas de la vida:
Cuarenta abriles o cuarenta mayos,
cuarenta campos de almendra florecida.

Cuarenta amaneceres perezosos
inundados de sol por las ventanas;
cuarenta catedrales de suspiros …
… y desmayos de amor por las almohadas.

Por cortijos de luz y de alegría,
cuarenta aconteceres familiares:
cuarenta besos y cuarenta amores
de tiernas maridelas y de juanes.

Al filo de la Alhambra y sus vergeles,
cuarenta noches de estrellada plata …
cuarenta fuentes que al llorar vertieran
cuarenta perlas o cuarenta lágrimas …

Cuarenta versos con los que te hiciera
para tu alma exquisita …
… esta guirnalda,
................................LUPE.

domingo, 12 de agosto de 2007

Amor ajeno al paso de los años


Referencia de imagen: http://www.sarahpromo.ro/imgs/birou/AP800203x.jpg
Desagravio por un olvido

Tuviste que ser tú quien, apenada,
por clepsidra implacable dolorida,
acusara de Cronos la pedrada;
y yo, ignorando tan funesta herida,

entretenido en verte tan hermosa,
luciendo, ajena al paso de los días,
en tu quietud serena y armoniosa,
no cayera en los años que cumplías …

Dicen que es la virtud del Paraíso
ser insensible al paso de los años;
no te extrañes, amor, si de improviso
me pilla tu flamante cumpleaños:

Que aquel que en la honda dicha se recrea
como te conoció siempre te vea.

domingo, 29 de julio de 2007

De la imposible perduración del cenit

Tú fuiste el ideal de la belleza
en que mis ojos nuevos se estrenaban;
fuiste la miel a labios que gustaban
hasta entonces acíbar y aspereza.

Te amaron sin saberte con certeza;
ignorantes de ti, te adivinaban,
como planetas ciegos te orbitaban
quemándose en la luz de un sol que empieza.

(Mágico resplandor el de la aurora
entrevista entre brumas del ocaso.
Mágica luz de aquello que se añora).

Corazón, reconoce tu fracaso:
pues que eterno, glorioso pretendiste
preservar ese instante, lo perdiste.