viernes, 4 de febrero de 2011
Dominó
y tiembla el dominó de los tiranos;
el pueblo ruge y al rugir flaquea
el cordón de hijoputas del Pentágono;
dice NO MÁS Oriente y Sión mira
sus fronteras de horror, desesperado:
Túnez, Egipto, Libia, Argel, Marruecos
están por reventar o han reventado,
y Mauritania, Yemen o Jordania
o Líbano o Iraq, desventurado,
toda la letanía del petróleo
reniega del destino que le han dado.
Y la Arabia saudita, protectora
de los restos infames del naufragio,
plutócrata vendida al enemigo,
viste de lujo su traición y engaño.
En la plaza Tahrir han dicho BASTA
pero Occidente mira hacia otro lado,
agua reclaman las cancillerías
para lavar la mierda de sus manos:
cien nilos que tuvieran no limpiaran
el hedor de sus miembros gangrenados,
el cómplice sustento de los crímenes,
la “rendición”, tortura por encargo,
el cerco sin piedad del palestino
y la opresión del pueblo soberano.
En la plaza Tahrir han dicho BASTA.
Ojalá que consigan lo buscado.
lunes, 9 de noviembre de 2009
El Muro y los Muros

Muros de Cisjordania
A un “mundo libre” resguardado tras miles de kilómetros de vallas y muros.
Por uno que cayó se alzaron ciento,
erizados de púas traicioneras
¿o acaso no son muros las fronteras
que condenan al pobre al desaliento?
Se escucha al palestino en su lamento
por gente que llegó de las afueras
y, a fuerza de fusil y hormigoneras,
lo encerró en un sepulcro de cemento.
Los “espaldas mojadas” ya desisten
de secarse la ropa en la otra orilla,
que el “libre” Norte valla, alambra y sella.
Y del Sahara al Sur con rabia insisten
en franquear las rejas de Melilla,
contra las cuales su ilusión se estrella.
Madrid, lunes, 9 de noviembre de 2009
Tema relacionado cuya lectura se recomienda: Las vallas de la infamia, en la entrada derechos humanos de este mismo blog.
viernes, 16 de enero de 2009
Verdugos de Sión
Verdugos de Sión, habéis logrado
un sitio entre los monstruos terrenales;
habéis ganado puestos
en el “ranking” mundial de los infames:
de los profanadores de sepulcros,
bebedores de sangre,
violadores de niños
ante los mismos ojos de sus madres.
Verdugos de Sión, habéis vencido:
ya sois tan execrables
como el que exterminaba a los judíos
en los hornos horrendos de Mathausen,
el que los señalaba
con la marca infamante
de las seis puntas hacia el matadero
industrial, en cadena, inexorable.
Verdugos de Sión: habéis manchado
la herencia de nobleza venerable
de la víctima pura,
el cáliz redentor de aquella sangre;
habéis prostituido su palma de martirio
por las treinta monedas materiales
del poder corrompido. Una victoria
sin otro porvenir que otro desastre.
Verdugos de Sión: no sois judíos,
no sois del pueblo laborioso, amable,
que tanto cautivó con su utopía
de paz y convivencia perdurables.
No podéis ser de quienes padecieron
sin buscar la revancha en otra parte,
sin pretender hacer pagar al débil,
con las prestadas artes militares,
lo que el fuerte les hizo;
sin la venganza inicua del cobarde.
Verdugos de Sión: sois la vergüenza,
hez de los criminales,
no del hebreo, que os dará la espalda
el día, pronto o tarde,
que caiga por su peso la careta,
mas del hombre común que nada sabe
de monsergas de tierras prometidas,
y os juzga ya por crímenes bestiales.
miércoles, 7 de enero de 2009
Sión en Gaza
Sois el nazi, arrogante en el dominio,
superior en las armas, prepotente,
insensible al dolor del inocente
porque os guía Yahvé en el exterminio.
Racismo teologal por raciocinio;
exclusión por dictamen concluyente;
terror y destrucción letal e ingente:
… y la ruina final por vaticinio.
Si quien os vio os viera de esta traza:
travestidos verdugos militares,
tanques, aviones, muertos por millares …,
diría: ¡contemplad: Sión en Gaza,
Hitler los mira al fin con justo orgullo,
pues su odio hacia el Otro es como el suyo!
viernes, 2 de enero de 2009
Llaman fanática a Hamás, y ¿quién lo dice?
¿Quién usurpa una tierra que no lo vio nacer?
¿Quién se apodera
de una heredad que no fue de sus padres
ni de los padres de sus padres? Nunca,
nunca desde hace dos mil años … Nunca.
Llaman fanática a Hamás, y ¿quién lo dice?
Vinieron unos tipos extranjeros
con maneras extrañas
y llamaron a la tierra palestina
tierra de la Promesa.
Y ¿quien la prometió? – Su dios Yahvé.
Y ¿a quién la prometió? – Al viejo Abraham, de la estirpe de Sem.
Y ¿cuándo ocurrió eso? – No sé muy bien, quizá hace tres mil años.
Y ¿qué pruebas hay de ello? – Están las escrituras de Moisés y otros …
Y cuándo se escribieron esos documentos, ¿hubo testigos?
¿otorgó Yahvé tierras a otros pueblos con tal solemnidad? –
- Pregunta demasiado.
Pero ustedes ¿dónde vivían antes? – En Dortmund, en Cracovia, en Praga, en Petrogrado, en Ámsterdam … Y nuestros padres padecieron mucho.
Comprendo, los nuestros también, y eran más pobres. Pero ¿acaso sus padres padecieron por culpa de los nuestros? – No, por culpa de la gente de allá: de Dortmund, de Cracovia, de Praga, de Petrogrado, de Ámsterdam … Éramos semitas …
Les entiendo muy bien porque nosotros somos también semitas, pero ¿por qué no les compensa quién les hizo aquel mal? ¿por qué vienen contra nosotros que no fuimos culpables? ¿por qué pretenden arrojarnos de la tierra que nos vio nacer, de la tierra de nuestros padres y de los padres de nuestros padres? –----------Pregunta demasiado … ¡Apártese!
Llaman fanática a Hamás, y ¿quién lo dice?
