Mostrando entradas con la etiqueta balneario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta balneario. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de agosto de 2011

Hoces del río Mesa

Referencia de imagen: Fuente propia. Paredes, buitreras y río.


De la calcárea, la incendiada altura

de donde al hondo el carroñero asoma,
el farallón sediento se desploma
para buscar del río la frescura.

A su mirar, vultúrea criatura
por plata viva entre esmeraldas toma
las corrientes del agua y el aroma
del soto en flor, en sombra y en verdura.

El Mesa en su salmodia persevera,
indiferente a la escenografía,
en dibujar meandros por las hoces.

Y la feraz coral de la pradera,
culantrillos, de arcaica biología,
o equisetos, lo animan con sus voces.


Balneario de Serón en Jaraba (Zaragoza)
Lunes, 1 de agosto de 2011

Francisco Redondo Benito de Valle






[1] vultúrea=relativa a los buitres

[2]El río Mesa, afluente del río Piedra, y éste del Jalón y en definitiva del Ebro, nace en Selas (Guadalajara). En el tramo entre Calmarza y Jaraba (Zaragoza) discurre por el fondo de unas impresionantes hoces de paredes calcáreas verticales con grandes oquedades en que abundan las buitreras o nidos de buitres leonados. En ese mismo tramo, en que las gargantas se estrechan hasta casi tocarse las paredes, se disponen tres balnearios de aguas termales: la Virgen, Sicilia y Serón. En las estrechas márgenes del río abundan los árboles de ribera: álamos, sauces, que alternan con algunas plantaciones de frutales, y una rica flora de entre la que destaco por su notable abundancia en los jardines próximos a Serón criptógamas vasculares como el equiseto (género equisetum) y muy especialmente el culantrillo o cabello de Venus (adianthum capillus-veneris) planta emblemática de los regatos, surtidores y fuentes que adornan este balneario.

viernes, 22 de abril de 2011

El ángel de los cienos

A Paqui, hada de los parafangos

Historias de balneario


Ángel de los espacios celestiales

descendido a hornear terrestres cienos,

sin por ello bajar de más a menos,

que no es menos curar humanos males.


Tu alegría difunde ondas vitales,

tu dulcísima voz, sones amenos,

tus ígneos lodos hacen huesos buenos

y tu forma de ser, almas cordiales.


Sigue, pastora, dando a tus rebaños

de tullidos, enfermos y lisiados

el calor que sus huesos solicitan;


mas dales, por mejor curar sus daños,

además de tu lodo y tus cuidados,

el amor que sus almas necesitan.

viernes, 28 de agosto de 2009

Surtidores de Serón


Imagen: Surtidores del balneario Serón en Jaraba (Zaragoza). Foto propia.


Observen las tres fuentes verticales

que en vano buscan horadar el cielo

y soberbias arrancan desde el suelo

embistiendo a los aires vesperales:


desmedrado el furor de sus caudales

yertas abortan su iniciado vuelo,

y aquel que fuera su ascendente celo

se desploma en cascadas torrenciales.


Las rocas que a sus pies parteras fueran

recogen los despojos de ese llanto

que su dureza ablanda y erosiona,


mas, eternas, las aguas perseveran

en hacer del fracaso un bello canto

y del desmayo exangüe su corona.

viernes, 21 de agosto de 2009

A la cascada termal de Serón


Cónica formación escalonada

que el agua por igual roe y construye

al tiempo que serpea y se inmiscuye

entre los surcos de su cal labrada.


Monótona, la linfa resbalada

de las cien bocas por que canta y fluye

desgrana la salmodia con que instruye

de una verdad eterna, consagrada.


El musgo viste los lamidos senos

de esmeralda vital, con que Natura

recompensa del río la visita,


y el Olimpo, feraz, por no ser menos,

añade al monumento la verdura

de mechones del pelo de Afrodita.


Serón es el más antiguo (1860) de los tres balnearios termales existentes en Jaraba (Zaragoza) a la orilla del río Mesa.

Las aguas calcáreas de la fuente termal se deslizan por los estanques escalonados y van dejando sus depósitos sobre el musgo, que, al calcificarse, va formando sobre el borde caprichosos festones. A su vez el agua, al caer, erosiona la formación, siendo su rara superficie fruto de ambas acciones: el depósito calcáreo y la erosión.

Además de ese musgo abundan en la fuente los brotes del helecho de nombre vulgar culantrillo o cabello de Venus (Adianthus capillus-veneris), de ahí la referencia a Afrodita = Venus.