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miércoles, 7 de mayo de 2008

A una antología de poesía amorosa

Hoy, día de mi sexagésimo noveno cumpleaños, éste mi viejo corazón cansado no puede sustraerse a esa marea de emotividad intensa que atraviesa los corazones de tantos enamorados a lo largo de tantos siglos, y canta de nuevo al Amor, esa herida gozosa que aún a su edad le hace sangrar tan dulcemente ...

(1)

Dan miedo …

… tantos siglos de voz transfigurada
por decir el Amor, por recrearse
en perderse, en ganarse, en inmolarse,
Verbo mortal, por la persona amada;

tal torrente de gracia derramada
de un corazón ansioso de entregarse,
que no pudo vivir sin arriesgarse
a idolatrar la imagen deseada.

Son Lope, de las musas pregonero:
“… esto es Amor. Quien lo probó lo sabe”,
Garcilaso marcial, gentil soldado:

“por vos he de morir y por vos muero”,
o Quevedo, sublime, sobrio y grave:
“polvo serán, mas polvo enamorado” ...


(1]) Inspirado por la “Antología de la poesía amorosa española e hispanoamericana”. Edición de Víctor de Lama. EDAF 1993.

jueves, 7 de febrero de 2008

La fe de Blas de Otero

BASTA

Imaginé mi horror por un momento
que Dios, el solo vivo, no existiera,
o que, existiendo, sólo consistiera
en tierra, en agua, en fuego, en sombra, en viento.

Y que la muerte, oh estremecimiento,
fuese el hueco sin luz de una escalera,
un colosal vacío que se hundiera
en un silencio desolado, liento.

Entonces ¿para qué vivir, oh hijos
de madre, a qué vidrieras, crucifijos
y todo lo demás? Basta la muerte.

Basta. Termina, oh Dios de malmatarnos.
O si no, déjanos precipitarnos
sobre Ti – ronco río que revierte.

Blas de Otero, “Ancía” 1958



Hermano Blas de Otero, camarada,
en debate sin fin con lo Absoluto,
en pugna con lo Alto, irresoluto,
al borde del abismo de la Nada.

Al costado, de dudas, la lanzada
ardiente en los latidos del minuto,
y el reproche blasfemo, disoluto,
como oración inversa, despechada:

“Basta. Termina, oh Dios de malmatarnos”.
(No nos tengas en esta vida-muerte).
“O si no, déjanos precipitarnos”

(¡Ah la fe, desgarrada, bronca, fuerte!
¡Ah tu fe, que no deja de asombrarnos!)
“sobre Ti, ronco río que revierte”.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Ríos de sol y de sombra

Entre Sevilla y Granada - Glosa

Para Judit y Ramón

Glosa: “Su función consiste, como dice el nombre, en glosar en estrofas un texto ajeno, ya existente, mediante su interpretación, paráfrasis o amplificación, por lo general, verso por verso.” Rudolph Baehr – Manual de versificación española.

“Para los barcos de vela,
Sevilla tiene un camino.
Por los ríos de Granada
Sólo reman los suspiros.”


Baladilla de los tres ríos - Federico García Lorca






Para las lonas al viento
dispone el Guadalquivir
soplo eterno con que henchir
las gavias a sotavento,
la mesana a barlovento,
- un trajín de trapo y tela,
y entrecruzarse de estela.
¡Sevilla de par en par!
Antesala de la mar
para los barcos de vela.

El río Guadalquivir:
un sahumerio de azahares,
un platear de olivares,
que al río contemplan ir
en su lento devenir,
en su discurrir cansino
hacia su amargo destino
de disolverse en la mar.
Abierto a su navegar,
Sevilla tiene un camino.


Dos ríos: Darro y Genil,
hijos del Sol y la Nieve,
del Mulhacén que se atreve
al blanco en el Sur gentil,
al hielo en el Sol cerril.
Agua abrupta, despeñada,
abatida, resbalada
que al cabo viene a morir
en llanto, puesto a fluir
por los ríos de Granada.

Por la Acera o por la Vega
el agua se vuelve mora
y es un surtidor que llora,
es una acequia que riega
o estanque en que se sosiega …
Por ese agua en retiros,
zumo de estrella y zafiros
bajo la sombra agrupada,
por los ríos de Granada,
sólo reman los suspiros
.