Entimismado
La Celestina
que
ya sólo el amar es mi ejercicio.
Es posible
que aparte de este amor
exista vida,
que fuera de tus ojos
luzca el dia,
que lejos de tus pechos,
primavera.
Es posible
que además de tu pelo
haya otra noche,
que igual del de tu
cuerpo haya otro aroma
y que, para alcanzar a
tu sonrisa,
haga ascender Orfeo con
su lira,
cada mañana,
trabajosamente,
al Sol sobre la risa
innumerable
del mar.
Nada me importa ya.
Pues todo aquello
no es para mí,
que yo ya sólo habito
este universo clausurado
y pleno
de saberme de tí, de
haberme dado
a tu servicio y a tu
culto entero.
Ninguna cosa sé, nada
recuerdo
sino que aquí nací con
aquel beso,
y que sólo subsisto
con tus caricias por
único alimento.
Que nunca volveré (quemé
mis naves):
mi senda ya no tiene retroceso.
Sin cuidado
dichoso viviré mientras
alumbre
el astro de este mundo:
TU MIRADA.
(Después, tan solo la
espantosa noche).

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