viernes, 30 de abril de 2010

Análisis métrico del soneto “Te me mueres de casta y de sencilla” de Miguel Hernández, en el centenario del poeta

En este año de su centenario me dispongo a realizar el análisis métrico de este soneto amoroso – uno de mis preferidos, tanto de entre los del poeta, como de la poesía que conozco. Pretendo con ello contribuir modestamente al justo homenaje público a uno de los poetas mayores de la literatura en castellano, poeta del que desconocí todo a causa de la canallesca política de censura del régimen verdugo de España, pero del que, una vez conocido, bebí como del agua sin saciarme nunca, y cuyo ejemplo de poesía y de vida me orientó y me orienta todavía hasta llevarme a converger con sus ideas y a emular a mucha distancia su hacer poético. Tú morías en la tristeza, Miguel, casi justamente cuando nacía yo. Gracias, poeta, por tu vida y tu poesía.



Te me mueres de casta y de sencilla:

estoy convicto, amor, estoy confeso

de que, raptor intrépido de un beso,

yo te libé la flor de la mejilla.


Yo te libé la flor de la mejilla,

y desde aquella gloria, aquel suceso,

tu mejilla, de escrúpulo y de peso,

se te cae deshojada y amarilla.


El fantasma del beso delincuente

el pómulo te tiene perseguido,

cada vez más patente, negro y grande.


Y sin dormir estás, celosamente,

vigilando mi boca ¡con qué cuido!

para que no se vicie y se desmande.

El rayo que no cesa – 11 (1936)

Juega el autor en esta soberbia poesía amorosa con los estereotipos de la castidad remisa femenina, que oscila entre el desdén y el rechazo y la atracción por la demanda amorosa, y el atrevimiento, la osadía transgresora del enamorado, obligado en este juego de rol a ejercer el papel activo hasta el límite del “delito” del “beso robado”, tan universal:

Una florcita me diste

y un beso yo te robé;

y nunca sabrás, chinita,

todo el daño que me hiciste

con el besito robado

que aquella tarde perdiste.

llora la “cifra” argentina, y esta mañana misma la televisión en huelga rellenaba tiempos con el excelente musical “Siete novias para siete hermanos”, que glosa en tierra americana el legendario rapto de las sabinas por los jóvenes romanos, arquetipo a su vez de las viejas costumbres del rapto de doncellas de las tribus vecinas con el instinto eugenésico de “renovar la sangre”, que aún perdura en la costumbre de introducir en brazos a la novia en el umbral del nuevo hogar, que para algunos antropólogos rememora el rapto consuetudinario, que aún perduraba en las costumbres del Campo de Cartagena en que me crié. Castidad versus deseo en el juego de la seducción, que Hernández viste de manera muy original con pinceladas de léxico forense: “convicto”, “confeso”, “raptor”, “delincuente”, “viciarse”, “desmandarse”. Una delicia.

Pasemos al análisis métrico. Como es habitual en mis análisis, verso a verso, separaré las sílabas métricas mediante guiones (-), encerraré las sinalefas entre paréntesis (), destacaré las sílabas acentuadas en negritas y aquellas en que recaigan los acentos de intensidad, además, en rojo.

Métrica.

1 Te-me-mue-res-de-cas-(ta y)-de-sen-ci-lla:-> Endecasílabo “a maiori”, de tipo A3 o melódico.

2 es-toy-con-vic-(to, a)-mor,-es-toy-con-fe-so -> End. “a minori”, de tipo B2, sáfico con acentuación en todas las sílabas pares, lo que imprime una especial eufonía y una gran armonía.

3 de-que,-rap-tor-in-tré-pi-do-(de un)-be-so, -> End. “a minori” de tipo B2, sáfico, con fuerte cesura tras de la 4ª sílaba por ser la final de palabra aguda.

4 yo-te-li--la-flor-de-la-me-ji-lla. -> End. “a minori”, de tipo B2, sáfico, de nuevo con la cesura intensa tras la 4ª por idénticas razones que en el verso anterior.

5 Repite enteramente el verso 4º.

6 y-des-(de a)-que-lla-glo-(ria, a)-quel-su-ce-so -> End. “a maiori”, de tipo A2 o heroico.

7 tu-me-ji-lla,-(de es)-crú-pu-(lo y)-de-pe-so -> End. “a maiori”, de tipo A3 o melódico.

8 se-te-cae-des-ho-ja-da-(y a)-ma-ri-lla.-> End. “a maiori”, de tipo A3 o melódico. A destacar la licencia de sinéresis en cae, en que se unen vocales abiertas o largas, y la imposibilidad de la sinalefa triple en -da-(y a)- por ser conjunción la semivocal intermedia (y).

9 El-fan-tas-ma-del-be-so-de-lin-cuen-te -> End. “a maiori”, de tipo A3 o melódico.

10 el--mu-lo-te-tie-ne-per-se-gui-do, -> End. “a maiori”, de tipo A2 o heroico.

11 ca-da-vez-más-pa-ten-te,-ne-(gro y)-gran-de. -> Aunque pudiera haber cierta duda en la acentuación de este verso, dada la contigüidad de las sílabas 3ª y 4ª, ambas tónicas, me inclino por adjudicar la intensidad principal a la 3ª, con lo cual nos resultaría un endecasílabo “a maiori”, de tipo A3, melódico, con un efecto antirrítmico imperceptible entra las dos tónicas citadas.

12 Y-sin-dor-mir-es-tás,-ce-lo-sa-men-te, -> End. “a minori”, de tipo B2 o sáfico.

13 vi-gi-lan-do-mi-bo-ca-¡con-qué-cui-do! -> End. „a maiori”, de tipo A3 o melódico, y otro ligero efecto antirrítmico de la 9ª sobre la 10ª, ambas tónicas.

14 pa-ra-que-no-se-vi-(cie y)-se-des-man-de.-> End. “a minori”, de tipo B2 o sáfico.

Si denotamos como

h = heroico

m = melódico

s = sáfico

la secuencia polirrítmica de los endecasílabos del soneto es la siguiente

m s s s s h m m m h m s m s

es decir, se encuentran, ordenados por su mayor frecuencia, 6 melódicos, 6 sáficos y 2 heroicos; y con arreglo a los grandes grupos, 8 “ a maiori” o de tipo A frente a 6 “a minori”, o de tipo B. Esto establece una marcada diferencia de ritmo con respecto a la versificación de Garcilaso, por ejemplo, a pesar de que suele comentarse la influencia que tuvo en Miguel a través de la lectura y estudio de los versos de aquel. Sin embargo la preferencia de Garcilaso andaba decididamente en pos de la acentuación en 4ª sílaba (de los sáficos o “ aminori”, seguidos de muy lejos por los “a maiori”, de entre los que destacaba más bien el heroico que el melódico, que es el que se ve (este último) que era el que privaba a Hernández.

Por lo demás, en lo relativo al uso de licencias relativas a vocales, puede advertirse un uso moderadísimo de la sinalefa (tan sólo 10 en los 14 versos, si no he contado mal) y una sola incidencia de otras más discutibles (sinéresis, diéresis, hiato); esto nos revela una gran severidad métrica que, a mi entender le da mérito a su estilo y le aleja de usuales vicios, incluso entre consagrados.

Rima.- La rima de los cuartetos es abrazada: ABBA ABBA , en que A = -illa; B = -eso. Hay una rima homónima originada en el recurso de estilo empleado al repetir como 5º verso el 4º.

En los tercetos se emplean tres rimas, con arreglo al esquema clásico de correspondencia en su orden: CDE CDE, en que C = -ente; D = -ido; E = -ande.

Y es cuanto puedo decir de este bello soneto.

Madrid, viernes, 30 de abril de 2010

Francisco Redondo Benito de Valle

viernes, 23 de abril de 2010

El técnico agrario o el ensueño de la Técnica

Con la mochila llena de triángulos

el técnico deslinda parcelas de amapolas,

un sopor industrioso hincha la ubre de la vaca

y el panal, geométrico,

cita de largo a las tablas de Schrön.


El técnico desborda sus doctas fantasías

sobre el tapiz indócil del agro nacional:

endereza senderos, amansa los torrentes,

riega las tierras áridas con agua de canal.

Entre sus manos hábiles el agro se transforma,

brota ubérrimo el campo de impaciencia trigal.

Un mineral torrente de inerte savia bruta

asciende por los vasos hasta el beso solar

y allí, remunerado con cálidas caricias,

se endulza y se condensa en oro vegetal.

El técnico, radiante, despliega sus papeles,

donde la biosfera se ajusta al ideal,

blande sus cartabones y, de un certero trazo,

perfecciona un lindero rebelde e informal.

Se detiene un instante transpuesto en un ensueño

- dispensadle este humano pecadillo venial-:

Ve parcelas perfectas de dimensiones óptimas,

de surcos convergentes hacia un punto focal;

ve frentes imponentes de tractores marchando,

abriendo con sus rejas la tierra virginal,

y horizontes de vacas pastando mansamente,

transformando la hierba con su alquimia inguinal;

después, cosechadoras y estaciones de ordeño,

y almacenes y silos llenos a rebosar,

y flotas de camiones e interminables trenes

saturando canales de la red comercial ...

El estridente pito del autobús de línea

le devuelve a su empeño de ordenador rural

-en la plaza los viejos contemplan fatalistas

cómo otras dos familias se van a la ciudad;

alguno aguarda carta del hijo de Alemania

mientras pone a su nieto a su vera a jugar -.

(Extraño personaje el "gevo" de la boina.

Huraño, impredecible, esquivo, montaraz;

siempre refunfuñando del esfuerzo del técnico,

siempre poniendo en solfa la acción ministerial.

Es pese a su apariencia erguida de "homo sapiens",

pese a sus pretensiones de animal racional,

de todos los factores de producción agraria,

el único reacio a ocupar su lugar.

Cuando se le demuestra que su esfuerzo era inútil,

que el setenta por ciento de su penar, banal,

que su figura enjuta encima de la burra

era, a la par que estoica, tosca e ineficaz,

que mucha menos gente con no muchos tractores

pueden con poco esfuerzo producir mucho más,

en vez de agradecerte lo que has hecho por ellos,

mirándote esquinado, suelta un taco y se va).

La tarde va vencida y el técnico de vuelta.

Sobre la paramera que domina el trigal

un perro asilvestrado, huido de la aldea,

proclama con aullidos su agreste libertad.

domingo, 18 de abril de 2010

Canto de ausencia y añoranza

A mi amiga Manoli, quien, súbitamente, supo de la Soledad y sus pesares


De sepulcro en sepulcro

fui preguntando

si habían visto alguno

que murió amando.

Contestomé uno,

contestomé uno:

mujeres a millares ¡caramba!

hombres, ninguno.

Canción que cantaba mi madre.


¿Qué tórtola exquisita se resiste

ante el silencio crudo y favorable

a expresar su quebranto de vïuda?

Miguel Hernández – soneto 10 - El silbo vulnerado


Vaso del que rebosa la añoranza,

alquitara que filtra hiel de ausencia,

corazón que reclama la presencia

y reniega del fin de la esperanza:


Si del llanto del sauce a semejanza

calladamente llueves tu dolencia

y anegas de amargura e inclemencia

el invierno tenaz de tu labranza,


verás crecer al paso de los días,

en nuevas cunas, carne en torno de ellas

con el rastro de aquella que querías.


Que aunque se haya subido a las estrellas

la media vida por que te morías,

el milagroso Amor guarda las huellas.

sábado, 10 de abril de 2010

El soneto - Ejemplos

3. Ejemplos.

Mediante los ejemplos se pretenden ilustrar los distintos tipos de sonetos a que se ha hecho alusión en la teoría que precede. Los dividimos en antiguos (siglos XV a XVIII) y modernos (siglos XIX a XXI).

3.1. Antiguos.

1. Empezamos por uno de los primeros sonetos escritos en castellano por el Marqués de Santillana en el siglo XV, correspondiente a su serie 42 sonetos fechos al itálico modo. Una de las características a resaltar es el régimen cruzado de las rimas de los cuartetos en la forma ABAB ABAB, y el completo ABAB ABAB CDC DCD:

Quando yo veo la gentil criatura

quel çielo, acorde con naturaleza,

formaron, loo mi buena ventura,

el punto e ora que tanta belleça


me demostraron, e su hermosura

ca solo de loar es la pureça;

mas luego torno con egual tristura

e plango e quexome de su crueça.


Ca non fue tanta la del mal Thereo,

nin fizo la de Achilla e de Photino,

falsos ministros de ti, Tholomeo.


Asy que lloro mi serviçio indino

e la mi loca fiebre, pues que veo

e me fallo cansado e peregrino.

Marqués de Santillana (MEQ)

2. Soneto del siglo XVI, con estructura completamente clásica: endecasílabos polimétricos de tipos A y B, y régimen de rimas ABBA ABBA CDE DCE:

En tanto que de rosa y de azucena

se muestra la color en vuestro gesto,

y que vuestro mirar ardiente, honesto,

con clara luz la tempestad serena;


y en tanto que el cabello, que en la vena

del oro se escogió, con vuelo presto

por el hermoso cuello blanco, enhiesto,

el viento mueve, esparze y desordena:


coged de vuestra alegre primavera

el dulce fruto antes que el tiempo ayrado

cubra de nieve la hermosa cumbre.


Marchitará la rosa el viento helado,

todo lo mudará la edad ligera

por no hazer mudanza en su costumbre.

Garcilaso de la Vega (MEQ)

3. Soneto del siglo XVII, de una gran intensidad lírica, forma métrica totalmente clásica combinando endecasílabos “a maoiri” con otros “a minori” , cuartetos abrazados y tercetos doblemente encadenados: ABBA ABBA CDC DCD.

Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra que me llevare el blanco día,

y podrá desatar esta alma mía

hora a su afán ansioso lisonjera;


mas no de esotra parte en la ribera

dejará la memoria, en donde ardía;

nadar sabe mi llama la agua fría,

y perder el respeto a ley severa.


Alma a quien todo un dios prisión ha sido,

venas que humor a tanto fuego han dado,

medulas que han gloriosamente ardido;


su cuerpo dejarán, no su cuidado;

serán ceniza, mas tendrá sentido;

polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo y Villegas (MEQ)

3.2. Modernos (finales del XIX, y XX )

1. Modernismo. El soneto se hace formalmente audaz y temáticamente cotidiano. No obstante, el aquí transcrito aún guarda las formas clásicas intactas. En la métrica abundan los endecasílabos sáficos y el régimen de rimas es de cuartetos abrazados y tercetos encadenados: ABBA ABBA CDC DCD.

El cohete

Lanzóse audaz a la extensión sombría

y era al hender el céfiro sonante,

un surtidor de fuego palpitante

que en las ondas del aire se envolvía.


Viva su luz como la luz del día,

resplandeció en los cielos fulgurante

cuando la Luna en el azul radiante

como rosa de nieve se entreabría.


Perdióse luego su esplendor rojizo;

siguió fugaz cual raudo meteoro

y al fin surgió como candente rizo.


Paró de pronto su silbar sonoro;

y tronando potente, se deshizo

en un raudal de lágrimas de oro.

Salvador Rueda (1857-1933) (1000MP)

2. Generación del 27. Convocada alrededor de la conmemoración del tercer centenario de la muerte de Góngora, en 1927, la generación del 27 adopta las formas clásicas renovándolas `profundamente en formas y temas. El siguiente soneto adopta la métrica del alejandrino, la modalidad cruzada en la rima de los cuartetos y tres rimas en los tercetos, de acuerdo con el siguiente esquema: ABAB ABAB CCD EED.

A un capitán de navío

Sobre tu nave – un plinto verde de algas marinas,

de moluscos, de conchas, de esmeralda estelar -,

capitán de los vientos y de las golondrinas,

fuiste condecorado por un golpe de mar.


Por ti los litorales de frentes serpentinas

desenrollan al paso de tu arado un cantar:

- Marinero, hombre libre, que las mares declinas

dinos los radiogramas de tu Estrella Polar.


Buen marinero, hijo de los llantos del norte,

limón del mediodía, bandera de la corte

espumosa del agua, cazador de sirenas;


todos los litorales amarrados del mundo,

pedimos que nos lleves en el surco profundo

de tu nave, a la mar, rotas nuestras cadenas.

Rafael Alberti (1000MP)

3. Generación del 36. Miguel Hernández que se formó con las lecturas de poesía clásica que le brindaba la biblioteca de su amigo y mecenas Ramón Sijé, y prácticamente autodidacta, compuso sonetos tan antológicos como éste, de métrica polirítmica y esquema clásico de rimas: ABBA ABBA CDE CDE.

Como el toro he nacido para el luto

y el dolor, como el toro estoy marcado

por un hierro infernal en el costado

y por varón en la ingle con un fruto.


Como el toro lo encuentra diminuto

todo mi corazón desmesurado,

y del rostro del beso enamorado,

como el toro a tu amor se lo disputo.


Como el toro me crezco en el castigo,

la lengua en corazón tengo bañada

y llevo al cuello un vendaval sonoro.


Como el toro te sigo y te persigo,

y dejas mi deseo en una espada

como el toro burlado, como el toro.

Miguel Hernández (1910-1942) (Obras completas)

4. Posguerra española. Escojo un soneto de uno de los poetas más hondos de este periodo Blas de Otero (nacido en Bilbao en 1916). Se trata del poema Basta (de “neo místico” lo calificaría yo), incluido en su poemario Ancía, publicado en 1958. Formalmente es un recio exponente de soneto clásico, de léxico nada trivial, métrica endecasilábica con abundancia de formas sáficas, encabalgamientos y rima de esquema: ABBA ABBA CCD EED.

Basta

Imaginé mi horror por un momento

que Dios, el solo vivo, no existiera,

o que, existiendo, sólo consistiera

en tierra, en agua, en fuego, en sombra, en viento.


Y que la muerte, oh estremecimiento,

fuese el hueco sin luz de una escalera,

un colosal vacío que se hundiera

en un silencio desolado, liento.


Entonces ¿para qué vivir, oh hijos

de madre, a qué vidrieras, crucifijos

y todo lo demás? Basta la muerte.


Basta. Termina, oh Dios, de malmatarnos.

O si no, déjanos precipitarnos

sobre Ti – ronco río que revierte.

Ancía 5º edición 1978 Colección VISOR de Poesía.

5. América insurgente. Para finalizar las muestras de sonetos puros, sin apellidos, traigo aquí un soneto comprometido con las revoluciones americanas que da la réplica en el tiempo al célebre Caupolicán de Rubén Darío. Como aquel está medido en versos alejandrinos y su esquema de rimas es clásico: ABBA ABBA CCD EED.

Responso a Che Guevara con la voz de Darío

Es algo formidable que vio la vieja raza

RUBÉN DARÍO

Un grito de esperanza unió a América entera

cuando asomó su rifle por los cañaverales

enseñando el camino del fuego a sus leales.

Pero el fuego abatió su sangre guerrillera.


Ya se sentían libres la plata perulera,

el estaño bolívar, los ríos más caudales

la caña hirsuta, el crudo café, los arenales

alzados en guerrilla detrás de su bandera.


Y el héroe anduvo, anduvo bajo soles de plomo

por las ciénagas turbias, sobre el arisco lomo

del Ande poderoso que manda el huracán.


Recíbanle la noche, la selva resonante,

el ventisquero helado, el cóndor vigilante,

que velaron al cíclope tata Caupolicán.

Gregorio San Juan (1928) (1000MP)

3.3. Ejemplos de sonetos “con apellidos”.

3.3.1. Con complementos o dificultades añadidas.

3.3.1.1. Soneto con estrambote o caudato.

El más conocido es el soneto de Miguel de Cervantes que sigue

Al túmulo de Felipe II

Voto a Dios que me espanta esta grandeza

y que diera un doblón por describilla,

porque ¿a quién no suspende y maravilla

esta máquina insigne, esta riqueza?


Por Jesucristo vivo, cada pieza

vale más de un millón, y que es mancilla

que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!

Roma triunfante en ánimo y nobleza.


Apostaré que el ánima del muerto

por gozar este sitio hoy ha dejado

la gloria donde vive eternamente.


Esto oyó un valentón y dijo: -Es cierto

cuanto dice voacé, seor soldado.

Y quien dijere lo contrario, miente.


Y luego, incontinente,

caló el chapeo, requirió la espada,

miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.

Miguel de Cervantes Saavedra (1000MP)

3.3.1.2. Soneto acróstico.

Máquinas primas de su ingenio agudo

A Arquímedes, artífice famoso,

Raro renombre dieron de ingenioso:

¡Tanto el afán y tanto el arte pudo!


Invención rara, que en el mármol rudo

No sin arte grabó, maravilloso,

De su mano, su nombre prodigioso,

Entretejido en flores el escudo.


¡Oh! Así permita el Cielo que se entregue

Lince tal mi atención en imitarte,

I en la mar de la Ciencia así se anegue


Vajel, que – al discurrir por alcanzarte –

Alcance que el que a ver la hechura llegue,

Sepa tu nombre del primor del Arte.

Sor Juana Inés de la Cruz (1651 – 1691)

Leídas las iniciales dice MARTIN DE OLIVAS, a quien iba dirigido el poema. La poetisa se permite sendas licencias ortográficas en las iniciales de los versos 11 y 12 ( i por y, vajel por bajel, respectivamente) para que el acróstico sea correcto.

3.3.1.3. Ejemplo de soneto con cola.

Los ojos de honestíssima paloma.

o del octauo cielo las estrellas

relumbrantes:

La frente de la Aurora, quando asoma:

A las granadas las mexillas bellas

semejantes:


Los labios qual carmín deshecho en goma

palabras y meneos de doncellas

no arrogantes:

El pecho qual confeccionada poma,

los pies quales Rubís que dan centellas

o Diamantes:


La estatura qual de una hermosa palma,

y de Marfil el blanco cuello, y manos,

son dotes deste cuerpo sacrosanto

de María:


porque los interiores, y del alma,

venid, oh cherubines soberanos,

a los cantar, que ya no puede tanto

mi Talía.

Juan Díaz Rengifo (siglo XVII) (DME)

3.3.1.4. Soneto continuo.

Ceniza espiritada, vil mixtura,

hombre de poluo, y lágryimas formado,

por ley diuina a muerte condenado,

¿porqué no pones freno a tu locura?


Comienza ya a llorar con amargura,

lo mucho que a Dios tienes enojado,

la mala vida, el tiempo mal gastado,

si no te quieres ver en apretura.


Llamándo te está ya la sepultura,

lugar estrecho, do será enterrado

deleyte, honra, mando y hermosura,


y quanto en esta vida es estimado.

El alma es inmortal, y siempre dura,

en sola ella emplea tu cuydado.

Juan Díaz Rengifo (siglo XVII) (DME)

3.3.1.5. Soneto doblado o doble.

Amor es lazo en tierra solapado,

ladrón disimulado,

ponzoña entre la dulce miel metida,

serpiente en en frescas yeruas encogida,

que da mortal herida,

hondura en el seguro y ancho vado:


León junto al camino agaçapado,

de hambre fatigado,

centella entre las pajas escondida,

halago, con que muere nuestra vida,

entrada sin salida,

castillo que debaxo está minado:


Celada de enemigos en la sierra,

fingido lamentar de cocodrilo,

candela sin pabilo,

veleta de tejado variable;


de lana por torcer delgado hilo,

engaño manifiesto y deleytable,

calentura incurable,

promete paz, mas es la misma guerra.

Juan Díaz Rengifo (siglo XVII) (DME)

3.3.1.6. Soneto con eco.

Peligro tiene el más probado Vado;

quien no teme que el mal le impida Pida,

mientras la suerte le convida Vida,

y goce el bien tan sin cuidado Dado.


Mas cuanto en más afortunado Hado

fuerza y poder se descomida Mida,

cuán presto adonde más resida Es ida

la gloria vil deste prestado Estado.


La honra puede tu estandarte Darte,

amor, por quien la recatada Atada

tuvo en el fuego que reparte Parte.


Fue la defensa, aunque ordenada, Nada,

pues es por ti, sin remediarte Arte,

la cuerda, loca; la encerrada, Errada.

Lope de Vega (1562-1635) (DME)

5.3.1.7. Soneto encadenado.

Pluguiera a Dios que en ti Sabiduría,

(guía del alma y celestial lumbrera)

huuiera yo empleado el largo día,

la fría noche, el tiempo que perdiera


Tuuiera con tu dulce compañía

alegría en lo adverso, y paz entera;

viera lo que no vi, quando crehía

que vía, lo que ver jamás quisiera.


Vencido de ignorancia, pobre y ciego,

entrego a ti el ingenio enuejezido

despedido del ocio y vano juego.


Ruégote le recibas, que, aunque ha sido

perdido por su gran desasosiego,

sosiego ha de hallar a ti rendido.

Juan Díaz Rengifo (siglo XVII) (DME)

5.3.1.8 Soneto con repetición.

Guarda mundo tu flaca fortaleza,

fortaleza de carne no la quiero

quiero seruir a aquel en quien espero,

espero hará de roble mi flaqueza.


Flaqueza en la virtud es gran vileza,

vileza no consiente un cauallero,

cauallero en la sangre, no en dinero,

dinero que escurece la nobleza.


Nobleza verdadera en Dios se halla,

hállala el que a sí mismo despreciando,

preciando a solo Dios en él se honra.


Honra Dios a los suyos, quando calla,

calla, porque en silencio está ayudando

dando paciencia y honra en la deshonra.

Juan Díaz Rengifo (siglo XVII) (DME)

5.3.1.9. Soneto retrógrado.

Sagrado Redentor y dulce esposo,

peregrino y supremo Rey del cielo,

camino celestial, firme consuelo

amado Saluador, Jesús gracioso:


prado ameno, apacible, deleytoso,

fino Rubí engastado, fuego en yelo,

Diuino Amor, paciente, y santo zelo,

dechado perfetissimo, y glorioso.


Muestra de amor, y caridad subida,

distes Señor al mundo haziendo os hombre,

tierra pobre, y humilde a vos juntando:


vinistes hombre y Dios, amparo y vida,

nuestra vida y miseria mejorando,

encierra tal grandeza, tal renombre.

Juan Díaz Rengifo (siglo XVII) (DME)

Puede leerse (por palabras enteras) tanto de izquierda a derecha como de derecha a izquierda, y en ambos sentidos es soneto correcto en métrica, rítmica y rima.

5.3.2. Con diferencias de estilo.

5.3.2.1. Soneto terciado.

Esquema de rimas: ABAB ABAB CDC DCD

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.


Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.


Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,


no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

Federico García Lorca (1898-1936) [Sonetos del amor oscuro]

http//: users.fulladsl.be/spb1667/cultural/lorca/poemas_sueltos/sonetos/tengo_miedo_a_perder_la_maravilla.html

5.3.2.2. Soneto inglés.

El soneto inglés tiene el régimen de rimas: ABAB CDCD EFEF GG, en mi pequeña biblioteca no he encontrado otro ejemplo que uno de Jorge Luis Borges, con régimen de rimas ABAB CDDC EFFE GG, es decir, en vez de tres serventesios y un pareado (que es el clásico inglés) lleva un serventesio seguido de dos cuartetos con rima abrazada y un pareado. Es inglés pero no sirve, por lo dicho, como ejemplo impecable del soneto inglés que describo en la teoría. Por esa razón, y echando por delante todas mis disculpas, incluyo como ejemplo uno mío:

Amor ajeno al paso de los años


Tuviste que ser tú quien, apenada,

de clepsidra implacable dolorida,

acusara de Cronos la pedrada;

y yo, ignorando tan funesta herida,


entretenido en verte tan hermosa,

luciendo, ajena al paso de los días,

en tu quietud serena y armoniosa,

no cayera en los años que cumplías …


Dicen que es la virtud del Paraíso

ser insensible al paso de los años;

no te extrañes, amor, si de improviso

me pilla tu flamante cumpleaños:


Que aquel que en la honda dicha se recrea

como te conoció siempre te vea.

Francisco Redondo Benito de Valle

5.3.2.3. Soneto alejandrino.

Caupolicán

Es algo formidable que vio la vieja raza;

robusto tronco de árbol al hombro de un campeón

salvaje y aguerrido, cuya fornida maza

blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.


Por casco sus cabellos, su pecho por coraza,

pudiera tal guerrero, de Arauco en la región

lancero de los bosques, Nemrod que todo caza,

desjarretar un toro, o estrangular un león.


Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día

le vio la tarde pálida, le vio la noche fría,

y siempre el tronco de árbol a cuestas del titán.


“El Toqui, el Toqui”, clama la conmovida casta.

Anduvo, anduvo, anduvo. La aurora dijo: “Basta”,

e irguióse la alta frente del gran Caupolicán.

Rubén Darío (1867-1916) (MEQ)

El régimen de rimas que aquí se emplea: ABAB ABAB CCD EED no es lo característico del soneto alejandrino, y podría haber sido otro cualquiera de los válidos para el soneto clásico. Lo único que caracteriza al soneto alejandrino es el empleo del verso de 14 sílabas, del mismo nombre.

5.3.2.4. Soneto pareado.

Como el ejemplo que tengo no me convence, compongo éste:

Juegos de amor


Me ha parecido bien que así lo hicieras:

cerrar los ojos como si estuvieras

soñándome en la ausencia, concentrada

en sentirme muy cerca de tu almohada.


Soñar la lejanía sin fronteras

donde vaga el amor que tu quisieras,

distante en la remota madrugada,

y despertar del sueño … y verse amada.


Trances de sueños, besos y delicias

renuevan la pasión entre caricias

sin que se extinga el deleitoso fuego.


Fantasía, deseo, luz y llama,

voluptuoso volcán que se derrama,

Amor es drama, variación y juego.

Francisco Redondo Benito de Valle

Madrid, 21 de agosto de 2007

Compuesto “ex profeso” para este ejemplo.

5.3.2.5. Soneto polimétrico o con pies quebrados.

El siguiente, de Manuel Machado, combina endecasílabos, alejandrinos, heptasílabos y hasta un eneasílabo.

Madrigal de madrigales

¿Qué nuevo nombre a ti, creadora de poetas,

esencia de la juventud,

si todas las magníficas y todas las discretas

cosas que se han hecho y dicho en tu virtud?


¿Qué madrigal a ti, compendio de hermosuras,

luz de vida, si

mis pequeños poemas y mis grandes locuras

han sido siempre para ti? …


En la hora exaltada

de estos nuevos loores,

toda la gaya gesta de tu poeta es …


tirar de la lazada

que ata el ramo de flores

y que las flores caigan a tus pies.

Manuel Machado (1874-1947)

5.3.3. Con peculiaridades extravagantes.

5.3.3.1. Sonetos bilingüe o trilíngüe.

El soneto siguiente tiene, al parecer, según Joseph Vicens, sentido en latín, catalán y castellano:

Sol de Aquino, de sphera peregrina,

heroica, excelsa, clara, prodigiosa;

gloria de Italia, gracia mysteriosa

arca de ciencia, fama de doctrina:


Cathedras de infinita disciplina,

academias de sapiencia gloriosa,

méthodos de obediencia religiosa,

thronos fundas de sacra medicina.


Si declaras sentencias tan profundas,

si tu frequentas citharas phebeas,

si apollineas cantas circunstancias,


amplifica, Thomas, venas fecundas,

administra poeticas ideas,

metricas representa consonancias.

Jaime de Portell y Font (DME)

5.3.3.2. Soneto invertido.

Musa, al revés hagamos un soneto:

es decir, comencemos la tarea

por escribir el último terceto.


Es preciso buscar alguna idea;

pero debo advertirte acá, en secreto,

que ni de fe ni de esperanza sea.


La esperanza y la fe no están de moda;

la misma caridad es anticuada;

los sagrados derechos de la nada

solo los niega ya la gente goda.


Hoy ninguna maldad al hombre enloda,

y los nietos del mono y la monada

solo saben el “sé que no sé nada”,

y fundan en dudar la ciencia toda.

Ricardo Carrasquilla (DME)

5.3.3.3. Soneto machihembrado.

El día, que antes era noche oscura,

vuelve a ser día cada vez más puro;

la noche, que antes era día oscuro,

vuelve a ser noche cada vez más pura.


El cielo, que antes era tierra impura,

vuelve a ser cielo menos inseguro;

la tierra, que antes era cielo impuro,

vuelve a ser tierra menos insegura;


desde que en este día sin reproche,

desde que en esta noche que no es noche,

desde que en este cielo que destierra,


desde que en esta tierra que no es tierra,

el corazón, ayer deshabitado,

vuelve a ser corazón enamorado.

Francisco Luis Bernárdez (DME)

5.3.3.4. Soneto de trece versos

De una juvenil inocencia,

¿qué conservar sino el sutil

perfume, esencia de su abril,

la más maravillosa esencia?


Por lamentar a mi conciencia

quedó de un sonoro marfil

un cuento que fue de Las mil

y una noche de mi existencia …


Scherezada se entredurmió …

El Visir quedó meditando …

Dinarzada el día olvidó …


Mas el pájaro azul volvió …

Pero … No obstante … Siempre … Cuando …

Rubén Darío (1867-1916) (DME)

Otra peculiaridad de este soneto es tener versos de 9 sílabas.

5.3.4. Sonetos devaluados.

5.3.4.1. Soneto de cuartetos independientes.

Cuanto Bilbao en la memoria. Días

colegiales. Atardeceres grises,

lluviosos. Reprimidas alegrías,

furtivo cine, cacahuey, anises.


Alta terraza, procesión de jueves

santo, de viernes santo, santo, santo.

Por Pasagarri las últimas nieves

y por Archanda helechos hechos llanto.


Vieja Bilbao, antigua plaza Nueva,

Barrencalle Barrena, soportales

junto al Nervión: mi vida despiadada


y beata. (La Virgen de la Cueva,

que llueva, llueva, llueva.) Barrizales

de alma niña y tierna y destrozada.

Blas de Otero (1916-1979) (DME)

5.3.4.2. Soneto asonante.

Este cuerpo sellado por la inercia,

vivo sin voz, ausente sin sentido,

que al grito de los hombres no despierta

y el sueño arrastra a su secreto sino,


este cuerpo, mi cuerpo, sometido

a la niebla más niebla de mi muerta

soledad, sin presencia ni destino,

perdido el aire sin saber la esencia;


este cuerpo sin voz, metal sin fuego,

mano sin despedida que no muevo,

brazo, lirio de lava y de ceniza,


aire sin soplo de ternura verde;

este cuerpo sin voz ya no es la vida,

pero tampoco el sueño, ni la muerte.

Bernardo Ortiz de Montellano (DME)

5.3.4.3. Soneto sin rima o soneto blanco.

No habiendo encontrado ejemplo magistral aporto este mío:

El don de la Palabra

Soneto blanco


Me ha visitado el Verbo. La Palabra

ha cobrado su altura taumatúrgica

y habita en plenitud entre las gentes.

Todo es posible ya: miradme ungido


del don de hacer mi Voz inolvidable.

Entended mi Concepto, ya informado

en noble Persuasión por la Oratoria,

por la que la Razón se hace Evidencia.


El aliento que mana la garganta,

del fónico altavoz que lo articula

en tropa de sintagmas firme brota.


El tono justo, la dicción medida,

el acento que al ritmo marca el paso

trenzan la seducción de ajeno oído.

Francisco Redondo Benito de Valle

5.3.5. Variantes del soneto en arte menor.

5.3.5.1. El sonetillo.

El piano

Bajo la tarde serena

con ritmo dulce y liviano,

solloza un piano lejano

la suavidad de su pena.


Todo mi pecho se llena

de la tristeza del piano

y pienso en la fina mano

bajo la que el piano suena …


Cada suspiro del viento

acerca hacia mí el acento

de la música preclara.


Y llora el alma sonora,

como si el piano que llora

dentro del alma llorara.

Nicolás Guillén (1902-) (MEQ)

5.3.5.2. Soneto septenario.

Con pérfido aparato

de amorosa fatiga,

luce su oro en la intriga

y en el ojo del gato.


Poetas, su recato

no pasa de su liga;

evitad que os consiga

su fácil celibato.


El dulce Shakespeare canta

su discreción de infanta;

mas cuando su alma aduna


con Julieta infelice,

“swear not by the moon”, dice:

No juréis por la luna.

Leopoldo Lugones (1874-1938) (DME)

6. Bibliografía.

Se ha manejado en esta reseña sobre el soneto la siguiente bibliografía:

1. Manual de versificación española (MVE) 1ª edición, 5ª reimpresión 1997 – Rudolph Baehr Editorial Gredos – Páginas 385-402.

2. Diccionario de métrica española (DME) 2ª edición 1ª reimpresión (revisada) 2004 – José Domínguez Caparrós Alianza Editorial – Páginas 407-422.

3. Métrica española (ME) 2ª edición 1ª reimpresión 2006 – José Domínguez Caparrós Editorial Síntesis – Páginas 225 – 228.

4. Métrica española (MEQ) 1ª edición, corregida y aumentada 1984 18ª reimpresión 2007 – Antonio Quilis Editorial Ariel – Páginas 136 – 147.

5. Las mil mejores poesías de la lengua castellana (1000MP) Trigésima edición - José Bergua Clásicos Bergúa.

6. Obra poética completa - Miguel Hernández 5ª edición 1979 Editorial Zero

7. Ancía - Blas de Otero 5ª edición 1978 Colección VISOR de poesía.